Pan Sin Gluten de Maíz,Queso y Cebolla de Verdeo

Ingredientes
1 cda de aceite de girasol.
2 cebollas de verdeo cortada fina.
200 grs. de Harina de Maíz Nutrisur
85 grs. de harina de arroz.
1 cucharada de polvo para hornear sin
gluten.
1 cdita. de sal.
115 grs. de queso cheddar rallado en
grandes trozos.
200 ml de leche templada.
2 huevos ligeramente batidos.
40 grs. de manteca derretida.

Preparación
Calentar el horno a 190º, untar un molde con la manteca para pan de 900 grs.
Calentar el aceite en una sartén, agregar la cebolla y sofreirla a fuego moderado de 10 a 15 minutos, o hasta que se haya ablandado. Dándole la vuelta de vez en cuando.
Retirar el recipiente del fuego y dejar enfriar.
Colocar la harina de maíz Nutrisur, levadura, harina de arroz, el azúcar y la sal en un bol y mezclar bien.
Mezclar con el queso.
Batir en otro recipiente la leche, huevos, y la mantequilla derretida y luego agréguelos a la mezcla de harinas.
Remueva bien.
Reserve una cucharada de la cebolla cocida fría.
Mezcle las restantes con la preparación anterior.
Introduzca la preparación en el molde y nivele la superficie.
Esparza la cebolla reservada por encima.
Hornee el pan unos 30 minutos o hasta que este hinchado y dorado.
Colóquelosobre una rejilla metálica para que se temple.
Sirvalo frio o caliente cortado en rebanadas.

*Verificar que todos los productos que sean utilizados sean sin TACC, consultar logo, ingredientes o listados de asociaciones de celiaquia.
Producto utilizado: Todas las preparaciones o recetas sugeridas en Instagram y Fb Nutrisur dada la untuosidad y suavidad de la misma. Por ser un producto de molienda 10% natural. No precocida. No genéticamente modificado.

Por Chef Pedro Picciau

Gracias www.modoglutenfree.com

Test orientativo:

¿Podrías tener sensibilidad
al gluten no celíaca?

Este cuestionario es solo una herramienta informativa. No reemplaza una consulta médica ni un diagnóstico profesional.

Marcá las opciones que se aplican a vos:

¿Notás molestias digestivas (hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea o constipación) luego de consumir pan, pastas u otros productos con trigo?
¿Sentís fatiga o cansancio mental luego de comer alimentos con gluten?
¿Sufrís de dolor de cabeza frecuente o “mente nublada” sin causa aparente?
¿Experimentás dolores musculares o articulares sin diagnóstico claro?
¿Te sentís mejor al reducir o eliminar el gluten de tu dieta, aunque no tengas celiaquía?
¿Te realizaron estudios de enfermedad celíaca y dieron negativos?
¿Te hicieron pruebas de alergia al trigo y también resultaron negativas?
¿Tenés familiares con celiaquía o enfermedades autoinmunes?

¿Qué significan tus respuestas?
Si marcaste 3 o más respuestas afirmativas, podrías estar dentro del perfil que presentan muchas personas con sensibilidad al gluten no celíaca.
Es fundamental que no elimines el gluten sin consultar a un gastroenterólogo. Solo con los estudios adecuados se puede descartar celiaquía y alergia, y llegar a un diagnóstico confiable.
Este cuestionario toma como base estudios observacionales y criterios diagnósticos propuestos por expertos del Centro para la Enfermedad Celíaca de la Universidad de Columbia (EE.UU.), la Sociedad Española de Patología Digestiva.

Consejos para una alimentación eficiente

“Un aspecto íntimamente relacionado con el buen metabolismo, aunque poco tenido en cuenta es: el equilibrio intestinal. En esta zona se producen los principales procesos de absorción de nutrientes y eliminación de toxinas. Los intestinos (delgado y grueso) están poblados por millones de microorganismos (flora intestinal) que cumplen gran cantidad de funciones útiles para el correcto metabolismo del alimento. Pero varios factores conspiran contra este delicado equilibrio. Los antibióticos (sean de ingesta directa o indirectamente a través de alimentos que los contienen) destruyen la flora, impiden la correcta absorción de nutrientes (anemias) y generan fermentaciones y procesos inflamatorios. Esto se ve agravado por los residuos putrefactivos de proteínas animales y refinados (cereales y azúcar).
En este contexto se desenvuelven las bacterias intestinales, cuya presencia es beneficiosa para el organismo, tal como lo demuestran recientes investigaciones. Pero agredidos por los antibióticos y en medio de una flora putrefactiva, se multiplican de modo anormal, generando, entre otras cosas, un deficiente metabolismo que tira por tierra todo lo que podamos hacer de bueno en materia nutricional.
Para cuidar el equilibrio de la flora intestinal es importante evitar los antibióticos o productos que los contienen (lácteos, carnes) y aportar buena dosis de fibra (evitar refinados y privilegiar alimentos integrales, verduras y semillas) y lactobacilos (yogurt natural, chucrut sin pasteurizar). También son importantes las pectinas (cáscaras de frutas, jalea de membrillo) y mucílagos (semillas de lino). Fluidificando el tránsito intestinal, la fibra evita la flora putrefactiva y mejora el drenaje de toxinas, impidiendo la reabsorción de desechos en el intestino.
No olvidemos que el organismo trabaja en homeostasis, es decir con el objetivo de mantener un equilibrio de funciones que sostenga eficientemente la vida y soporte las condiciones adversas, generando el menor daño posible. Esta maravillosa capacidad de adaptación del cuerpo nos permite funcionar en aparente normalidad a pesar de llevar un estilo de vida antinatural. Por ello, remover delicados equilibrios sostenidos durante mucho tiempo, requiere paciencia. El hombre está condicionado fuertemente por sus hábitos y no es conveniente subestimar su poder. Maestros orientales aseguran que hacen falta entre 7 y 8 años para establecer definitivamente un nuevo hábito. Esto explica el por qué de los fracasos cuando en un mes se pretenden cambiar patrones alimentarios que llevan décadas consolidándose.

Calidad de vida = Equilibrio de los sistemas hormonal e inmunológico

– Ausencia de enfermedad

– Buen nivel de energía

– Retraso del envejecimiento

– Buen manejo del estrés

Factores que afectan negativamente:

– Ambientales (contaminación química y electromagnética): difícilmente controlables

– Emocionales (situaciones traumáticas y de tensión): medianamente controlables

– Nutricionales (buena calidad y correcta dosificación): altamente controlables”.

Extracto. Intestinos: Técnicas caseras para una vida saludable, Castells/ Palmetti. www.prama.com 

¿Qué pasó con el trigo?

De alimento ancestral a posible enemigo del intestino moderno

Durante miles de años, el trigo fue un alimento básico de la humanidad. Se consumía en forma de panes rústicos, masas fermentadas, harinas integrales y con procesos lentos que ayudaban a su digestión. Sin embargo, en los últimos 70 años, el trigo cambió radicalmente. Y con él, nuestra forma de digerirlo.
Hoy, muchos se preguntan por qué alimentos que antes eran bien tolerados, ahora causan molestias, intolerancias, y en algunos casos enfermedades como la celiaquía. ¿Qué pasó con el trigo? ¿Por qué hay cada vez más personas que lo rechazan?

Un trigo muy diferente al de nuestros abuelos
Hace apenas 100 años, se cultivaban variedades de trigo ancestral como Triticum spelta (espelta) o Triticum monococcum (einkorn), que tenía menor cantidad de gluten y una estructura proteica más simple. Era menos productiva y más sensible a las plagas, pero muy distinta en su composición a la que se cultiva hoy.
En la década del 50, luego de la Segunda Guerra Mundial, se inició una revolución en la agricultura. Se buscaba mayor rendimiento, resistencia y eficiencia. Así surgieron nuevas variedades de trigo, producto de cruzas, hibridaciones y selecciones genéticas. Este proceso se conoce como mejoramiento genético, y si bien no se trata de transgénesis (no se modificó el ADN con ingeniería molecular), sí se transformó profundamente el trigo original.

Cambios clave en el trigo moderno

Más proteínas de gluten: Para hacer un trigo más “panificable”, se seleccionaron variedades con mayor concentración de gluten. Esto hace que las masas sean más elásticas, más fáciles de industrializar… pero también más difíciles de digerir.

Más gliadinas y gluteínas: Estas fracciones del gluten son las que activan el sistema inmune en personas celíacas o sensibles. Algunas variantes de gliadinas son más abundantes o más inmunogénicas en el trigo moderno. 

Más cantidad de trigo en la dieta: Hoy el trigo está presente en prácticamente todos los productos ultraprocesados: galletitas, panes, rebozados, snacks, salsas, embutidos. Lo consumimos varias veces al día, a veces sin darnos cuenta.

Menos fermentación tradicional: Antes, los panes se fermentaban durante muchas horas (a veces días), lo que reducía parte del gluten y hacía el pan más digestivo. Hoy, la fermentación es acelerada y química.

¿Por qué el intestino lo rechaza?
El intestino humano evolucionó durante miles de años con dietas que contenían granos integrales, tubérculos, frutas, vegetales y proteínas animales. La cantidad y tipo de gluten que contiene el trigo moderno es algo relativamente nuevo para nuestro sistema digestivo.
Las proteínas del trigo moderno: Son más difíciles de degradar enzimáticamente.
Pueden pasar parcialmente sin digerir al intestino delgado.
En personas predispuestas genéticamente, pueden activar una respuesta inmunológica.
Incluso en personas sin celiaquía, pueden causar inflamación de bajo grado o alteraciones en la microbiota.
Estudios recientes publicados en revistas como Gut y The American Journal of Gastroenterology mostraron que las gliadinas del trigo moderno aumentan la permeabilidad intestinal en ciertas personas, permitiendo el paso de partículas que no deberían atravesar la barrera intestinal (fenómeno conocido como “leaky gut” o “intestino permeable”).

¿Qué dice la ciencia sobre el trigo actual?
Harvard Medical School y el Massachusetts General Hospital confirmaron que el trigo moderno contiene formas de gluten más inmunogénicas.
Investigaciones del Dr. Alessio Fasano (Universidad de Maryland) demostraron que ciertas proteínas del trigo activan una molécula llamada zonulina, responsable de abrir las uniones del intestino, permitiendo el paso de antígenos.
En Argentina, el INTA ha reconocido los cambios genéticos del trigo y sus efectos potenciales en la salud intestinal, aunque aún se investiga el impacto directo en la población general.

 El trigo ancestral: tampoco para todos
El trigo ancestral, como la espelta, el kamut o el tritordeum, contiene menos gluten y menos fracciones inflamatorias. Algunos estudios muestran que personas con sensibilidad al gluten no celíaca pueden tolerarlos mejor. Sin embargo, no son aptos para celíacos, ya que siguen conteniendo gluten.
Para estar atentos: Si tenés síntomas digestivos persistentes, fatiga, dolores articulares, erupciones en la piel o desequilibrios intestinales, consultá con un gastroenterólogo.
No dejes el gluten por tu cuenta antes de realizar estudios diagnósticos, ya que puede alterar los resultados. 
Podes también optar por cereales menos modificados (como arroz integral, mijo, quinua, sorgo, avena certificada, entre otros ) ayudando a beneficiar la salud intestinal incluso en personas no celíacas.

Fuentes consultadas:
Fasano, A. (2020). Zonulin and its regulation of intestinal barrier function: The biological door to inflammation, autoimmunity, and cancer. Physiological Reviews.
Junker, Y. et al. (2012). Wheat amylase trypsin inhibitors drive intestinal inflammation via activation of innate immune cells. The Journal of Experimental Medicine.
INTA Argentina – Publicaciones sobre genómica vegetal y trigo.
Sapone, A. et al. (2011). Spectrum of gluten-related disorders: consensus on new nomenclature and classification. BMC Medicine.

¿Por qué hay tantos celíacos en Argentina?

Las causas, los genes y la alimentación moderna

En los últimos años, la celiaquía dejó de ser una condición rara para volverse parte del vocabulario cotidiano. Cada vez más personas son diagnosticadas, y muchas otras se preguntan si podrían padecerla. Pero ¿por qué hay tantos casos en Argentina? ¿Es una condición nueva o recién ahora lo registramos? ¿Y qué tiene que ver el trigo con todo esto
La enfermedad celíaca es una condición autoinmune en la que el organismo reacciona de forma anormal al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la avena (ya hay avena sin gluten!), la cebada y el centeno (TACC). Cuando una persona celíaca consume gluten, su sistema inmunológico ataca al intestino delgado, dañando sus vellosidades —las estructuras que absorben los nutrientes de los alimentos— y generando una gran variedad de síntomas: desde problemas digestivos hasta anemia, fatiga crónica, alteraciones en la piel, dolores óseos o trastornos neurológicos.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación a abril de 2025, se estima que 1 de cada 167 personas está diagnosticada con enfermedad celíaca. Sin embargo, se calcula que la cifra real podría rondar el 1% de la población, es decir, 1 de cada 100 argentinos, ya que hay muchas personas que todavía no saben que la padecen.
En el caso de la población pediátrica, el número es aún más alto: 1 de cada 79 niñas y niños.

Argentinos: también queremos ser los primeros?
Veamos, la celiaquía necesita dos ingredientes fundamentales para desarrollarse:
Una predisposición genética + La exposición al gluten
Argentina tiene una gran herencia de población con raíces europeas, especialmente de origen italiano y español, donde la celiaquía también tiene alta prevalencia. En muchos de nosotros están presentes los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8, los “marcadores” que predisponen al sistema inmune a reaccionar contra el gluten. Pero tener estos genes no implica desarrollar sí o sí la enfermedad: también influyen factores ambientales, alimentarios, infecciones intestinales y desequilibrios en el microbiota.

Pero, es que trigo tiene algo que ver?
Y sí. El trigo moderno ha sido modificado genéticamente a través de cruzas e hibridaciones para hacerlo más productivo, más resistente y más “panificable”. Esto no significa que sea transgénico en el sentido técnico, pero sí ha sido profundamente manipulado desde mediados del siglo XX. Como resultado:
Aumentó la cantidad y complejidad de las proteínas de gluten, lo que puede hacerlas más difíciles de digerir.
Se multiplicaron las gluteínas y gliadinas, fracciones del gluten que se relacionan directamente con la respuesta inflamatoria en personas predispuestas.
La industrialización de la panificación redujo los tiempos de fermentación, que antes ayudaban a “pre-digerir” parte del gluten.
Todo esto genera un contexto donde más personas pueden activar una respuesta inmunológica al gluten, en particular si ya tienen los genes predisponentes.

Celíacos por el mundo
No es solo un gen “argentino”, países como Italia, Suecia y Finlandia tienen alta prevalencia de celiaquía. En algunos, el diagnóstico está incluido en los controles pediátricos. Sin embargo, se calcula que el 80% de los casos siguen sin diagnosticar.
En los Estados Unidos: alrededor del 1% de la población tiene celiaquía, pero también hay una gran cantidad de personas que evitan el gluten por otras razones (sensibilidad no celíaca, moda alimentaria, etc.).
Si bien se considera que Argentina se encuentra entre los países con mejor legislación en materia de celiaquía, gracias a la Ley Nacional N.º 26.588 y su modificación N.ª 27.196, que garantiza el acceso a alimentos sin gluten y la cobertura de diagnóstico y tratamiento. En la practica muchas personas expresan disconformidad en la implementación real. Y sobre todo mucho desconocimiento sobre la dieta libre de gluten en el ámbito gastronómico. 

Cómo se diagnostica la celiaquía 
Para confirmar la enfermedad celíaca se realizan:
Análisis de sangre para detectar anticuerpos específicos (anti transglutaminasa, anti endomisio).
Biopsia del intestino delgado, que confirma el daño intestinal.
En algunos casos, estudios genéticos para identificar la presencia de los genes HLA-DQ2/DQ8.
Importante: no se debe dejar de consumir gluten antes de realizar estos estudios, ya que los resultados pueden alterarse.

¿Qué pasa si no se trata? 
Una persona celíaca, para estar en estado de bienestar y salud debe adherir a la dieta libre de gluten, lo que implica evitar la contaminación cruzada en todas las áreas de su vida. Pero que pasa si sigue consumiendo gluten? Puede presentar y desarrollar:
Desnutrición por mala absorción
Osteoporosis,Infertilidad,Trastornos neurológicos,Mayor riesgo de enfermedades autoinmunes. Entre otras patologías. 

Que nos ofrecerá el futuro?
En la actualidad el único tratamiento efectivo es la dieta libre de gluten estricta y de por vida. Sin embargo, la ciencia está investigando:Enzimas digestivas para descomponer el gluten,Vacunas terapéuticas que modulen la respuesta inmune,Terapias de barrera intestinal que impidan que el gluten llegue a la mucosa. Ninguna de estas opciones está todavía disponible como tratamiento aprobado, pero hay ensayos en curso en Europa y Estados Unidos.
Como comunidad nos toca ser conscientes y empáticos ante esta condición, ya que nuestros genes piden ayuda en un mundo que se adapta a nuevas necesidades.

Fuentes consultadas:
Ministerio de Salud de la Nación (argentina.gob.ar)
Programa Nacional de Detección y Control de la Enfermedad Celíaca
ANMAT – Listado de alimentos libres de gluten
Federación Argentina de Asociaciones de Celíacos (FACE)
Columbia University Celiac Disease Center
World Gastroenterology Organisation Guidelines

Té verde, para un estilo de vida saludable

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El té verde ha atravesado siglos de historia manteniéndose como un símbolo de salud y bienestar. Originario de Asia, su uso medicinal se remonta a milenios atrás, donde fue incorporado por distintas culturas en prácticas curativas y rituales diarios. Hoy, su valor se extiende también al mundo occidental, donde diversos estudios científicos respaldan sus múltiples beneficios.
El secreto del té verde radica en su procesamiento. A diferencia del té negro, que se oxida completamente, el té verde se somete a un calentamiento rápido que desactiva las enzimas oxidativas. Esto permite conservar mejor sus compuestos activos, como los polifenoles, conocidos por su poder antioxidante.
Sus beneficios para la salud son numerosos: ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, protege el sistema cardiovascular, retrasa el envejecimiento celular y mejora la salud de la piel. Además, gracias a su alto contenido de antioxidantes, combate los radicales libres, responsables del deterioro celular prematuro.
Desde el punto de vista nutricional, una taza de té verde aporta minerales esenciales como calcio, cromo, manganeso, magnesio, hierro, zinc, potasio y selenio. Algunos de estos, como el selenio o el manganeso, no siempre están presentes en cantidades suficientes en la alimentación diaria, por lo que su ingesta a través de esta infusión resulta especialmente valiosa.
En cuanto a las vitaminas, el té verde destaca por contener:

  • Vitamina A: protege las mucosas y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares al reducir la oxidación del colesterol LDL.
  • Vitamina B2: favorece la salud de la piel, el cabello, las uñas y la vista.
  • Vitamina C: esencial para la salud bucal, digestiva y celular. Además, potencia la acción de las vitaminas A y E.
  • Vitamina E: combate los radicales libres, preservando la integridad de las membranas celulares.

También contiene aminoácidos como triptófano, glicina y serina, que participan en funciones vitales del organismo. Por si fuera poco, su aroma y frescura lo han convertido en un ingrediente destacado en la elaboración de perfumes y productos cosméticos.
No es casual que en la antigua tradición taoísta se lo conociera como el elixir de la inmortalidad. Una infusión natural, sencilla y poderosa que nos invita a conectar con un estilo de vida más saludable.

El secreto de la juventud: La maravillosa coenzima NAD+

Sabían que hay una sustancia diminuta que vive en cada célula de nuestro cuerpo y que parece tener la llave del envejecimiento saludable? Les hablo de la coenzima NAD+, un nombre que suena a laboratorio, pero que en realidad es tan natural como respirar. Hoy quiero contarles por qué está en boca de todos.

¿Qué es la NAD+?
La NAD+, o nicotinamida adenina dinucleótido, es una coenzima que se encuentra en cada una de nuestras células. Su trabajo es silencioso pero fundamental: ayuda a transformar los nutrientes que comemos en energía, y participa en muchas funciones celulares que mantienen al cuerpo joven y saludable. Es como una obrera incansable que repara, regula y revitaliza desde adentro.
Con los años, nuestra producción natural de NAD+ disminuye, y con ello empiezan a notarse ciertos achaques: nos cuesta más recuperarnos, sentimos menos energía, y nuestras células envejecen más rápido. Es como si a esa obrera tan valiosa le empezaran a faltar herramientas.

¿Por qué está tan de moda?
Últimamente, científicos de todo el mundo han descubierto que mantener buenos niveles de NAD+ puede ayudar a retrasar el envejecimiento celular, mejorar la memoria, fortalecer el metabolismo e incluso cuidar el corazón. ¡Y hasta han observado efectos positivos sobre la piel y la energía diaria! Por eso está causando tanto revuelo entre quienes buscan una longevidad saludable, sin perder calidad de vida.

¿Cuándo deberíamos prestarle atención?
A partir de los 30 o 40 años, los niveles de NAD+ empiezan a descender, así que es una edad excelente para empezar a cuidar su presencia en el cuerpo. 

¿Cómo aumentarla de forma natural?
Hay varios alimentos que contienen precursores de NAD+, es decir, sustancias que el cuerpo puede usar para fabricarla por sí solo. Algunos de los más ricos y accesibles son: Legumbres (como lentejas, garbanzos y porotos), Granos enteros (avena, arroz integral, quinoa), Frutos secos (nueces, almendras), Verduras de hoja verde (espinaca, acelga, kale), Pescados grasos (como el salmón), Hongos shiitake, Y no olvidemos la levadura nutricional, tan rica en vitaminas del complejo B. Hoy también contamos con complementos dietarios precursores de NAD+ que son nuestros aliados en la ajetreada vida diaria. Como siempre menciono, adherir a hábitos saludables es fundamental para mantenernos sanos y fuertes. 

LA FARMACIA MAGISTRAL y los ARTE-SANOS

La carrera de farmacia es una de las más versátiles que conozco, quienes nos recibimos estamos preparados para trabajar en la industria química, en farmacia hospitalaria, en droguerías, en farmacias oficinales y la que llena mi corazón: “La Farmacia Magistral”.
La palabra «farmacia» deriva del griego pharmakia o pharmakon, que originalmente significaba «veneno» o «hechizo», lo que refleja la antigua conexión entre las sustancias medicinales y las prácticas mágicas o rituales, lo cual es muy lógico ya que podemos remontar el origen de la farmacia a varios miles de años a.C. en los que era el brujo o bruja de la tribu quien atendía a los enfermos, diagnosticaba, cosechaba las hierbas, las semillas, las machacaba en morteros de piedra y mezclándolas con aceites, grasas y vehículos líquidos generaba emplastos, pastas, bebidas espirituosas que daba de beber al enfermo. Esto que les acabo de describir no es ni más ni menos que un preparado magistral.
La farmacia magistral se adapta a las necesidades del paciente, esto sería imposible para un laboratorio industrial, en cambio en las magistrales el médico puede adaptar su prescripción para ese paciente en particular.
En el caso de los niños por ejemplo, la dosis y la forma en la que está elaborado el remedio son críticas, cuando son muy pequeños no pueden tragar comprimidos o cápsulas, entonces el médico indica la droga (el activo), la dosis exacta que necesita el niño por toma, y los que son más experimentados (también se nos conoce como viejos) escriben al pie de la receta: H.S.A que significa “Hágase Según Arte”
Esto es así ya que los que conocemos la solubilidad, el pH, la estabilidad del preparado somos los farmacéuticos, por lo cual el médico deja en nuestras manos el Arte de la elaboración, por eso me gusta llamarnos, Arte-Sanos.
Pero aquí ingresa el tercer integrante de este triángulo de sanación, el paciente.
En el caso de los niños hablamos con los padres, conversamos con los ancianos y sus cuidadores y con cada paciente ya que es muy importante para nosotros conocer las condiciones, gustos, aversiones, alergias de quien va a consumir nuestro preparado.
Los jarabes se toleran mejor que las gotas por ser dulces, pero si hay algún problema de glucosa, insulina, no es conveniente el uso de azúcares. No podemos elaborar un jarabe con azúcar para un niño que padece diarrea, por ejemplo.
En la preparación de comprimidos y cápsulas se usan varios excipientes, en mi caso particular nunca empleo lactosa ni gluten, pero aun así consulto, ya que hay cada vez más personas con intolerancia a los lácteos, a las harinas con gluten (TACC), a los colorantes sintéticos, a las cápsulas de gelatina, etc.
Otra intolerancia muy común es al alcohol y eso es importante porque muchos preparados contienen sí o sí, un volumen importante de solución alcohólica. Es el ejemplo típico de las Tinturas madre, cuando me piden con poco alcohol tengo que ofrecerles alternativas ya que la forma de elaboración de una Tintura es extrayendo los activos químicos de la planta en alcohol y en agua, no hay otra manera. 
En este caso sugiero agregar un chorro de agua bien caliente a las gotas para ayudar a evaporar el alcohol o bien ofrezco cápsulas con las mismas plantas pero en extractos secos. Siempre hay una solución para un problema.
Cuando el enfermo no puede tragar (disfagia), la vía rectal en forma de supositorios, vaginal como óvulos o geles y las cremas para aplicación intradérmica son excelentes opciones.
Pero los pacientes también pueden ser de cuatro patas, y ahí sí es todo un reto, en especial con mis amados felinos, puede ser un dolor de cabeza darles algo de tomar.
Dentro de las formas farmacéuticas homeopáticas no hay grandes inconvenientes porque podemos elaborar gotas sin alcohol y colocarlas en el agua que toman o aplicar directamente en la boca, el problema surge con ciertas drogas como antibióticos y calmantes que son de difícil disolución.
Una manera muy efectiva es a través de la elaboración un gel comestible al que se le incorpora el medicamento y se aplica en la pata del gatito; si hay algo que tienen los gatos es que la limpieza es su prioridad por lo cual se van a lamer hasta quitar todo ese pegote de los pelos. Esto lo conversé hace unos días con una señora y me dijo: “todo muy claro, pero primero tengo que encontrarlo y agarrarlo” y sí, tienen esa personalidad que me parece fascinante.
Por último les hablaré de las Fórmulas Huérfanas
Estos remedios son los que a la industria no le interesa elaborar, ya sea porque se aplica a enfermedades “raras”, es decir, una porción muy baja de la población los va a consumir o bien porque el desarrollo para su elaboración es costoso y la recuperación en la inversión lejana o poco rentable, no nos olvidemos que la industria del medicamento es un negocio.
Aquí es donde una vez más la farmacia magistral es una herramienta invaluable. 
El médico puede combinar en una misma fórmula varios activos farmacéuticos que sería imposible encontrarlos en la industria y con ello evitar que el paciente tome una pastilla por droga, ya que en una misma cápsula se incorporan varios activos.
Otra vez el diálogo entre el médico y el farmacéutico es fundamental, algunas drogas no se pueden combinar porque se inactivan, se humedecen, reaccionan entre sí, se bloquean, hacen sinergia (se potencian) o bien al tener diferente disolución se deben tomar en diferentes horarios del día (con comida, en ayunas, con agua, con aceites, etc.).
La personalización de medicamentos en la farmacia magistral va mucho más allá de simplemente ajustar la dosis. Implica un proceso detallado y centrado en las necesidades únicas de cada individuo, con buenas prácticas de elaboración ajustadas a Farmacopea Nacional y/o Codex provinciales.

Otoño e invierno: Cómo prevenir la gripe y fortalecer las defensas

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Con la llegada de los días fríos, los cambios de temperatura y la menor exposición al sol, nuestro sistema inmunológico se vuelve más vulnerable. Durante el otoño e invierno, el aire seco y las variaciones térmicas favorecen la circulación de virus respiratorios como el de la gripe, generando un aumento en los cuadros gripales y resfríos.
¿Por qué bajan las defensas? El cuerpo humano responde a los cambios de estación con un estrés adaptativo. La menor producción de vitamina D por falta de luz solar, el encierro en ambientes poco ventilados y la exposición a temperaturas frías impactan en nuestras barreras inmunológicas, facilitando infecciones respiratorias.
En este contexto, el propóleos aparece como un aliado natural de gran valor. Esta sustancia resinosa, elaborada por las abejas a partir de brotes y cortezas de árboles, ha sido utilizada desde la antigüedad por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes. Su composición —rica en flavonoides, ácidos fenólicos y aceites esenciales— actúa reforzando el sistema inmune y ayudando a combatir virus y bacterias.
Diversos estudios científicos avalan su efectividad. Investigaciones publicadas en revistas como Phytotherapy Research y Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine muestran que el propóleos tiene acción antiviral contra patógenos respiratorios comunes y puede reducir la duración e intensidad de los síntomas gripales.
¿Cómo consumirlo? Se presenta en gotas, spray bucal, jarabe o caramelos. En forma líquida, se recomienda tomar entre 5 y 10 gotas disueltas en agua, dos o tres veces por día, como preventivo, cada laboratorio indica su forma de uso.  En casos de malestar o dolor de garganta, su aplicación local en spray ayuda a aliviar síntomas rápidamente.
Es importante elegir productos de calidad, sin agregados artificiales, y consultar con un profesional de salud si hay condiciones médicas previas o se toma medicación. El propóleos puede ser un complemento eficaz en el fortalecimiento inmunológico.

Primero no dañar: Visión de un veterinario homeópata

Primum non nocere, que se traduce al castellano como “lo primero es no hacer daño”, corresponde a «un remanente del pasado lejano y probablemente se originó con Hipócrates».​ Se trata de una máxima que debería ser aplicada hoy en el campo de la medicina, fisioterapia, enfermería y ciencias de la salud. Así reza la definición de Wikipedia. El otro día vino a la consulta una clienta que conozco desde hace años con su gata.  Le voy a contar lo que pasó– comenzó diciendo.  – Mi gata tenía una mancha roja en una oreja, que si bien no le molestaba, estaba allí y yo quería saber que era… El veterinario que la vio le recetó una crema para colocar sobre la mancha. Pero el resultado fue peor. Se inflamó, se puso toda la oreja roja. Entonces le dieron un corticoide y luego un antibiótico que solo causó que la pobre gata orinara litros y litros y tuviera una gran diarrea. Pero la oreja seguía mal. La vio un dermatólogo que hizo un cultivo para ver qué era lo que provocaba la lesión y encontró muchas bacterias (cocos). Por lo que insistió con los antibióticos y le indicó una biopsia de la oreja para poder hacer un diagnóstico. Eso fue lo que rebalsó el vaso y la dueña de la gata dijo basta y me la trajo. La homeopatía siempre es el último recurso. Reviso la gata, la oreja totalmente pelada, según la señora al ponerle un spray de clorhexidina (un desinfectante) se quedó con todo el pelo, cual si fuera un líquido depilatorio. ¿Se rasca? ¿Se toca? – le pregunté. No, ella está bien y no se toca. La oreja si bien pelada, no presentaba ninguna lesión. La gata estaba bien de ánimo, a pesar de todo lo pasado. ¿Qué tengo que darle? – me pregunta. NADA. ¿Cómo que nada?  Sí. Nada.
Hay que dejar que el mismo cuerpo vaya reparando todo el daño que le provocaron con tanta medicación. ¿Y la mancha roja? ¿Le molestaba? No. Entonces, así como vino se va a ir. Debemos recordar que el cuerpo de la gata como el de cualquier otro animal incluido los seres humanos, tiene muchos recursos para mantener el equilibrio. La homeostasis, es su nombre técnico. Muchas veces, el no hacer nada es mejor que hacer algo que dañe. Primun non nocere. Por supuesto que la homeopatía tiene además, recursos para mejorar esa respuesta. Buscando su remedio de base, el que ayuda a la energía vital a resolver sus problemas. Muchas veces los dueños de animales se ponen muy ansiosos cuando ven algo que no está bien, para ellos. Y llevan al veterinario a su perro o gato, casi exigiendo un tratamiento que les resuelva “a ellos” el supuesto problema. Los corticoides y antibióticos son los que salen a la luz en esos momentos. Cual si fueran placebos. Pero no lo son. No solo hacen daño al paciente, sino que provocan un gran daño a la humanidad toda. La resistencia microbiana a los antibióticos es una catástrofe. Todos los días leemos en los diarios a personas que se mueren por una infección intrahospitalaria. Hace poco un exjugador como el “Loco Gatti” murió luego de ser internado por una fractura de cadera, contagiándose una superbacteria que le provocó una neumonía que luego de dos meses de internación provocó su muerte. Primun non nocere, queridos amigos médicos y veterinarios. Nunca se olviden de esta regla. Si quieren usar un placebo, busquen alguna vitamina, alguna tizana, pero no usen antibióticos sin justificación. Hasta la próxima con Salud.