Amistad entre Niños y Niñas

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En general, los nenes y nenas comienzan a jugar por separado a partir de los 5 años, pero adquiere mayor fuerza en la escolaridad primaria. Esto está vinculado a intereses compartidos y asociado a la identidad de género. A esta edad los niños se reconocen como nenas o varones, y la mayoría de las veces disfrutan jugando con quienes comparten sus gustos. Estos juegos también están reforzados o alentados por el contexto social en el que se desenvuelven. Por ejemplo, actualmente en algunos contextos se alienta mucho a las niñas a jugar fútbol cuando hace algunos años era una actividad casi exclusivamente masculina.

Los niños crecen bajo  las expectativas y valores de sus padres y de la sociedad en la que se desenvuelven, brindándoles un marco de seguridad que les permite explorar y aprender cómo relacionarse con los demás.  Ellos aprenden observando a los adultos y a través de su propia experiencia, construyendo modos de interactuar que sentarán las bases de sus relaciones interpersonales futuras. Es bueno que los papás den la oportunidad de encontrarse con distintos tipos de niños facilitando su propia experiencia.

Para que crezcan sintiéndose bien consigo mismo es importante no criticar o cuestionar sus elecciones lúdicas, siempre teniendo en cuenta un marco de seguridad.

La familia y la escuela son los contextos en los que los niños crecen y se desarrollan para insertarse socialmente en un  futuro. El facilitar su interacción desde niños les favorecerá una mejor inserción en la sociedad a futuro. Hay que tener en cuenta que la sociedad en su conjunto, con sus distintos actores, influye en la formación de roles, en el modo de relacionarse socialmente. Actualmente los roles femeninos y masculinos son más flexibles que hace algunas décadas. Es interesante cómo -si bien las jugueterías o los negocios de ropa continúan marcando algunos límites muy claros entre nenas y nenes- son los mismos niños que a través de sus juegos muestran que los roles sociales se flexibilizaron. En los jardines de infantes se observa claramente este cambio social en las elecciones lúdicas. Los niños suelen elegir jugar con quienes comparten su identidad de género. Sin embargo a veces pueden sentirse muy bien con su identidad de género pero disfrutando más de los juegos que realizan los del otro género. Otras veces no se sienten bien con su género asignado y es un modo de expresarlo. Los adultos deben estar atentos a las manifestaciones de los niños de malestar para acompañarlos de modo que puedan crecer sintiéndose bien con quiénes son. Como adultos deberíamos preocuparnos frente a cualquier expresión de rigidez, por ejemplo si sólo realiza un mismo tipo de juego una y otra vez sin incorporar ninguna otra propuesta, o si sólo elige usar una misma prenda de vestir, o si sólo come un alimento; si esta elección rígida persiste en el tiempo, se mantiene sin cambios y el niño se aferra de un modo rígido a ella hay estar atentos. Lo mismo vale para las amistades, es decir si un niño sólo tiene un amigo y sólo juega con él y no acepta ningún otro interlocutor. Por esto no es bueno forzar a los niños en sus amistades.

Pero el tener únicamente amigos del mismo sexo no quiere decir no poder interactuar con los del otro sexo en total. Pueden compartir juegos con nenas solamente pero compartir la actividad en el aula con todos. Hoy en día es un foco de investigación todos los temas vinculados con Género y Familia como la fluidez o diversidad sexual. Es muy importante considerar que hasta no hace poco tiempo los niños y niñas que no cumplieran con las expectativas de la tipificación varón- mujer también eran estigmatizados y maltratados. Actualmente, en el marco del reconocimiento de las identidades diversas y la igualdad de derechos, se favorece la comprensión de la diversidad sexual y el desarrollo de sociedades plurales e inclusivas.    

Dra. Edith Vega
Dra. en Psicología de Fundación Hospitalaria – Fundación Aigle
www.fh.org.ar

«Yo hago lo que puedo, lo mejor que puedo…»

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El alma es como un cristal, necesita cuidados, protección. Cuando ocurre algo en nuestra vida que la perturba, ella se resiente y es probable, de acuerdo a esa circunstancia y a su profundidad, se produzca una rajadura en ese cristal. Pero la diferencia con este material sutil es que si nos lo proponemos, podemos sanarla, borrando así aquello que la hirió.

Esta herida tiene dos etapas, primero aparece el dolor. Un vínculo que se rompió, la pérdida de un ser amado, de un trabajo, una enfermedad, nuestra o de alguien cercano, la impotencia por no poder lograr un objetivo y muchísimos hechos que nos angustian y nos causan dolor.

Ese dolor es profundo, nos paraliza y mortifica, nuestra alma comienza a quebrarse, porque no puede hacerle comprender a nuestra parte humana que está ocurriendo algo que nos deja una enseñanza, que nos permite crecer y modificar nuestras fallas. La personalidad entonces pasa del dolor al sufrimiento. Este sentimiento es lo que realmente nos destruye y si no buscamos rápidamente salir de él, nos envuelve el pesimismo la desesperanza y en ocasiones nos conduce a la enfermedad.

Es lógico, hasta saludable que existan cosas que nos duelen, porque como expresé en el párrafo anterior, eso nos da la oportunidad de mirar hacia adentro y querer cambiar. Lo ideal es vivir en armonía sin dolor, sería hermoso poder lograrlo, es posible, trabajando en nosotros para dejar de creer que el sufrir es irremediable. Sufrir es estar continuamente recordando y presionando sobre la herida que dejo el dolor en nuestra alma. Es no poder pensar en otra cosa más que en lo que nos pasó y lamentarnos interminablemente. Eso nos lo causamos nosotros mismos. Nos ocupamos inconscientemente en no cerrar la herida, en no dejar cicatrizar. Alguien podría pensar que entonces nos atrae torturarnos, hacernos daño. La condición humana nos lleva a esto porque desde hace mucho tiempo atrás nos enseñaron que somos culpables y merecemos castigo. Que el sufrimiento redime. Es una pauta mental que nos dañó mucho y hoy en esta nueva era es necesario sustituirla por otra sana y luminosa que podría ser: “Yo hago lo que puedo, lo mejor que puedo, y si algo me ocasiona dolor y no lo puedo manejar, se lo entrego a Dios, al Universo, para que sea lo que tiene que ser”. El Padre siempre nos hace llegar lo mejor y lo que nos beneficia.

Muchas veces en consultas me han preguntado, “Como se hace para olvidar, para perdonar, para dar vuelta la hoja y comenzar de nuevo?”. Lo que puedo sugerir es lo que yo he puesto en práctica a lo largo de mi vida. La palabra es SOLTAR. Soltar significa dejar que esto pase, abrir el corazón y la mente para que aquello que nos daña, que nos paraliza, que contamina nuestro diario vivir, se quede en el pasado, no traerlo al presente. Soltar es trascender lo viejo y abrirnos a lo nuevo.

El comienzo de la sanación es perdonarse a sí mismo, aceptarnos como somos, los errores que cometimos, dejar de juzgarnos por haber permitido que nos lastimen, que nos maltraten, saber que lo que nos ocurre es porque en ese momento de nuestra vida era lo que “podíamos hacer frente a esa situación, en ese vínculo negativo”. Luego perdonar, soltar al otro, dejarlo marchar, sacarlo de nuestra mente y de nuestro corazón con la convicción de que todo pasa para aprender y que aquello que más nos duele, aquel que más nos lastimó, es el mejor maestro que tuvimos para hacer ese aprendizaje necesario para nuestra evolución. Esto no significa buscar ser dañados ni sufrir para crecer, esto es saber que estamos aquí para aprender, para evolucionar y que nuestra parte humana tiene la creencia de que para aprender es necesario pasar por el dolor y el sufrimiento. Es eso que llamamos karma, que no es castigo, es aprendizaje.

Cuando tomamos consciencia de nuestra necesidad interior y comenzamos a ver quiénes somos realmente…

…No necesitaremos más aprender desde el sufrimiento.

Elena Martinez
Directora de La Casa del Angel
www.lavozdelangel.com.ar

Del ser animal al ser de luz

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Nuestra consciencia experimenta muchos estados de ser para aprender y evolucionar. Inicialmente tenemos un aprendizaje automático sin libre albedrío, hasta que llegamos al momento en que podemos dirigir nuestra propia evolución.

Vamos adquiriendo cuerpos e información, va aumentando nuestra capacidad de percepción, nuestra inteligencia y ampliándose el radio de acción de nuestra voluntad. Comenzamos por experimentar la materia en el Reino Mineral, donde tenemos un estado inconsciente, no alerta, semi- inerte, con muy poca sensibilidad. Comenzamos a operar en la densidad de la materia, en los límites que determina la forma, aprendemos los grados de libertad y las cualidades que esa nueva condición material nos permite.

Luego de un largo tiempo de experiencias con la materia inconsciente, obtenemos un cuerpo etérico que permite a nuestra consciencia individualizarse y diferenciarse mucho más. Entramos a experimentar la materia en el Reino Vegetal, donde nuestra consciencia -que adquiere un estado sub consciente- obtiene principios de sensación más desarrollados y comienza a experimentar la libertad de movimiento en la dimensión vertical. Aprendemos lo que significa crecer y expandirnos con la vida gracias a la energía que la anima.

En el siguiente paso obtenemos cuerpo emocional y órganos que permiten experimentar sensaciones. Nuestra consciencia despierta a un estado de alerta, nuestro cuerpo adquiere libertad tridimensional de movimiento, entramos al Reino Animal, al mundo del ánima o del alma.

Luego adquirimos cuerpo mental y encarnamos por primera vez como seres humanos, nuestra consciencia adquiere un estado de alerta deliberada, se despiertan nuestra razón y nuestra intuición. Nacemos inocentes, sin ninguna información, lo que nos hace vulnerables porque aceptamos y creemos verdadera, información que realmente es falsa, lo que nos convierte rápidamente en ignorantes. En seres muy reactivos, pasionales y egoístas a los que solo nos importa nuestra propia satisfacción. Con una animalidad original predominante no nos importa la vida de los demás y el universo nos utiliza para generar eventos de destino que impulsen los procesos evolutivos de seres más adelantados.

El proceso continúa y nos vamos al extremo opuesto en el que solo nos importa la satisfacción de los demás, desarrollamos un exceso de sentimientos y un sentido de sacrificio de nuestra felicidad por la de los demás. Como resultado del discernimiento que adquirimos entre lo que es falso y lo que es verdadero, a través de los errores que cometemos, errores que siempre producen sufrimiento, vamos obteniendo sabiduría. Esa sabiduría convertida en dones, virtudes y habilidades es la que nos conduce a encontrar y saber cómo mantener la felicidad.

Nos convertimos en seres neutros, respetuosos de la libertad de los demás, en discípulos que buscamos verificar la información de sabiduría que llega a nuestra conciencia. Acumulamos comprensión sobre el orden del universo y sobre el propósito de nuestra vida y nos transformamos en seres justos, humildes, serenos, capaces de generar armonía y acuerdos. Acumulamos cada vez más energía vital y nuestra consciencia cambia fundamentalmente de estado al transformarnos en seres sabios. Nacemos por última vez para iluminarnos y convertirnos en Maestros Ascendidos, libres de las limitaciones materiales y espacio temporales. Nuestra consciencia se vuelve continua, nunca más interrumpida por la muerte.

Fernando Malkún
www.fernandomalkun.com

El extraño origen de los huracanes

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Según la enciclopedia SAPIENS de la editorial SOPENA, “Huracán: viento muy impetuoso y terrible que, a manera de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro aumenta a medida que avanzan separándose de las zonas de calmas tropicales donde se origina.”

“Huracán: mitología. Deidad de los quichés. El mayor de los hijos de Vgux-Kab, que representaba la tormenta.”

En ocasión de encontrarme de visita en el Museo Aeroespacial de Washington, tuve oportunidad de asistir a una conferencia, basada en las primeras fotos satelitales de la Tierra, donde se explicaba que los huracanes se originaban en Costa de Marfil, por las enormes diferencias de temperatura entre el cielo y la tierra. Esta explicación, más la aparición de un cacique indio como compañero de butaca, quién opinó sobre el tema, dio lugar a una parte de mi libro: “Crónica de un viaje a lo desconocido”, (Pág. 19 Cap.3) lo paso a transcribir:
-“Pero… no han tenido la más mínima curiosidad de analizar por qué se originan en Costa de Marfil y no en otro lado, justo en donde capturaban a los negros para embarcarlos en los galeones de esclavos.- expresó el caballero cherokee sentado a mi lado. Me quedé pensando en lo que había dicho con tanta convicción y le pregunté.

-¿Cómo sabe si eso que está diciendo es cierto? ¿Qué relación tienen los esclavos con los huracanes?
Él sonrió y giró la cabeza para verme mejor, sus ojos brillaban, luego continuó:
-Las diferencias de temperaturas son tan grandes en esa zona que el aire caliente del suelo sube a gran velocidad generando un espiral de viento, que luego se ha de mantener girando para después encaminarse con el mismo rumbo de los barcos de esclavos. Va directo a Cuba o hacia Haití. Se potencia, para finalmente entrar en el Golfo de México.-

Fue algo disparatado lo que se me ocurrió decir, para unirme a la locura de este hombre. –Es por el sufrimiento de esa gente ¿No?, perdón, no sé lo que dije…-
Continuó: -Sí, sí…! Pero usted… ¿Sabe de esas cosas? –Me miró de una forma muy profunda y con el ceño fruncido y siguió- -Sí, en efecto, es el sufrimiento de esa raza que quedó guardado, memorizado en esa parte del planeta. Porque la Tierra tiene inteligencia y memoria, es un “Ser” con vida, el hombre no lo cree y sigue sembrando sufrimiento. Esa memoria del dolor es peor que la contaminación atómica, busca más dolor, se alimenta de la energía de sufrimiento, lo genera… luego atrae a los “inorgánicos”.

Hubo un silencio y luego extendió la mano para saludar: – “Soy Jerónimo Juárez, como verá soy de los pueblos originarios y muy apasionado de estos temas”.
-Permítame presentarme –dije- soy Guillermo Konstantín, argentino, ingeniero y resido temporalmente en Baltimore, vine con mi familia.-
Él continuó: – Mis ancestros son del pueblo Cherokee, soy veterinario y fui director del Zoo de Cincinnati. Estoy acá para encontrarme con una persona; un científico de la NASA, pero… hasta ahora no se ha presentado. Si mañana no viene, tendré que regresar a Colorado.- Siguió mirándome con atención y preguntó: -¿Usted es consciente de lo que me dijo antes?, o lo dijo solo por decir; lo del sufrimiento de esa gente… de los esclavos…

Le contesté que eso que dije tenía que ver conmigo, porque estaba viviendo un ataque de pánico, stress para la medicina, que afectaba mi salud y si bien el médico no me había encontrado nada yo me sentía muy mal. Una señora de mi grupo me había dicho que lo mío se debía a eso… al sufrimiento de los esclavos. Que yo tenía “luz” y los atraía. Le dije que no creía en esas cosas, pero finalmente, iba a terminar creyendo.
Afirmó: – Créalo, créalo… porque es más grande el mundo de lo que no se ve, que el mundo de lo que no se puede ver. Lamentablemente este país sigue haciendo guerras, matando gente propia y ajena, aumentando el dolor y también la furia de los huracanes.-

Le pregunté sobre lo que él había dicho, que se contradecía con la explicación científica que habíamos escuchado recién, sobre el origen de los huracanes consecuencia del cambio climático:
–El viento no solo es aire que se mueve, el viento tiene un espíritu, es algo vivo, como…un animal; es el espíritu de la manada que el que decide, organiza y actúa. Al igual que los caballos, búfalos, elefantes… cuando hacen una estampida. Los mayores más viejos de mi pueblo, sus abuelos y a su vez sus bisabuelos, no recuerdan haber visto huracanes antes de la llegada de los primeros esclavos a América del Norte.  Existió un viento muy fuerte en el Japón que hundió una flota de cuatro mil barcos del Imperio Mongol dispuesta a invadirlos, se lo llamó “el aliento de Dios” y se lo bautizó con el nombre de “Viento Kamikaze”.

Según la historia: Fue en dos intentos de invasión Mongol a Japón; en el año 1274, los ejércitos de Kublai Khan cruzarían el mar con 140.000 hombres en 4.000 barcos para masacrar a los japoneses. Los Samurai practicaban el Budismo Zen y en cadena de oración le rezaron a las deidades protectoras de Japón para pedirles que manden un tifón y así fue como acudió el “viento divino” que les hundió los barcos. Lo intentaron nuevamente siete años más tarde, en 1281, y volvieron a fracasar, porque nuevamente el viento fue convocado y volvió a hundirles los barcos. Esto los hizo desistir de invadir Japón por la superstición de que volverían a fracasar, atribuyéndoselo a la mala suerte.”

Es creer o reventar.

Por el Ing. Guillermo Marino Cramer
Autor del libro:“Crónica de un viaje a lo desconocido” Ed. DUNKEN
Email: skyjetar@gmail.com

Credendo Vides

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Este antiguo y sabio refrán nos da oportunidad para una “charla metafísica” acerca de las posibles maneras de considerar y comprender la Vida en los múltiples modos y planos de su manifestación.

Desde nuestro nacimiento comenzamos a incorporar hábitos, creencias, postulados y principios de vida que forman un marco de referencia dentro del cual se desarrolla nuestra experiencia vital. De acuerdo a esa orientación que recibimos aprendemos a VER y comprender eso que llamamos “realidad” y que llega a ser para nosotros, lo “natural” y lo único consistente. Como que las cosas son de esa manera y así debe ser. De modo que el “mundo” es lo que nuestra percepción física registra y las creencias y criterios de nuestro medio social establecen. Lo que excede ese marco, se considera con diversos grados de escepticismo, desdén o temor, como sobrenatural, ilusión, fantasía, alucinación, etc. Este modo de “Ver” se expresa en el conocido apotegma: “Ver para creer”.

Pero a veces se nos hace patente, por diversas experiencias subjetivas, que somos algo más que una máquina biológica. Más aún, llegamos a comprender vivencialmente, que no somos meramente un cuerpo sino que nos expresamos a través de un cuerpo, sin que éste sea un límite infranqueable para el “yo-sujeto” que mora en él y conduce ese vehículo “hecho del polvo de la tierra” (Ge. 2:7).  Esta fractura del modelo de pensamiento fisicalista se produce cuando me doy cuenta que ese ser particular que llamo mi “yo”, no está separado del Ser en sí. De modo que es posible cambiar de perspectiva y aprender a VER las cosas de otra manera.

¿Qué puede ocurrir si nos damos permiso para concebir la manifestación del Ser o de la Vida como una “realidad” múltiple e inconmensurable, más allá de los límites de la percepción sensible, o de los patrones de pensamiento que las diversas épocas históricas consagran cómo válidos?

¿En qué momento comenzamos a trasponer los límites de nuestra razón material, sin ser un soñador divagante?

Este es un tema que tiene que ver con la evolución de la conciencia, a medida que se ascienden niveles más y más complejos de comprensión. En nuestro actual estado de evolución, sabemos que el ejercicio de ciertas praxis psico-espirituales, como la Oración y la Meditación, los rituales místicos, iniciáticos y sacramentales, así como ciertas expresiones artísticas, activan paulatinamente los sentidos psíquicos que permiten al Espíritu ampliar la manifestación de sus posibilidades, particularmente por medio de la inteligencia intuitiva o Mente Superior.

Estos sensores nos abren los horizontes de mundos o dimensiones que llamamos “espirituales” para indicar que  están más allá de la materia densa en la que moramos “naturalmente” como “espíritus encarcelados”.

Pero con frecuencia experimentamos dudas, vacilaciones y temores ante la posibilidad de abrir nuestra comprensión a otros mundos o morar en dimensiones del ser que no resultan familiares o naturales, y nos comportamos como aquel prisionero que se identificó a tal punto con su prisión que se negaba a abandonarla cuando quedó libre. Es decir, estamos tan adheridos a nuestros patrones de pensamiento, que éstos actúan como programaciones, equivalentes a prisiones mentales y  a veces con pomposa fraseología científica, fijan los límites de lo que debemos considerar el campo de lo “real”, más allá del cual se extendería el dominio de la ilusión, la fantasía y los múltiples disfraces de la locura.

Y si nuevamente nos damos permiso para pensar más allá del espacio de las programaciones, nos podemos preguntar, ¿Cuáles son los límites de nuestra función mental? Si la mente es el instrumento maestro del Espíritu, y su canal de expresión, sus funciones no tienen límites, salvo los que nosotros mismos le imponemos en virtud de nuestras propias creencias y supuestos.

Qué  podría ocurrir si cambiamos el paradigma y en lugar de “Ver para creer”, establecemos que es necesario “Creer para ver” (Credendo = creyendo, y Vides = verás).

Creer no es sinónimo de credulidad pueril o ingenuidad, sino que indica aceptar otras posibilidades de “ver y comprender”. Esto implica aceptar que somos mucho más que lo que creemos que somos, y que la “realidad” es algo que constantemente se construye y se expande hacia nuevos horizontes, planos, reinos, dimensiones, mundos… más allá de los sensores físicos y los moldes culturales, que solo nos revelan una  versión minúscula y filtrada del Ser.

Pero ninguna otra versión se nos podrá mostrar, si previamente no aceptamos y nos abrimos mentalmente a la posibilidad de que algo diferente se “muestre”. Y, además, si finalmente, no reconocemos que este “dedal” en el que estamos metidos y que llamamos el “Mundo” nos impide VER cósmicamente y abrirnos al “Pluriverso”.

Prof. Carlos A. Papaleo
Lic. en Filosofía y Psicología

Sobre cómo las abejas protegen el bosque de Zimbabue

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En el Este de Zimbabue, la apicultura orgánica se está extendiendo como una fuente alternativa de ingresos. Con ello, se están reduciendo los incendios forestales y preservando los bosques.

Benjamin Chatambura comienza el día inspeccionando sus 250 colmenas esparcidas en una pequeña parcela. «Lo hago para comprobar que no hayamos tenido visitantes no deseados durante la noche, es decir, ladrones. Después, compruebo si hay alguna colmena lista para cosechar”, cuenta el apicultor de 39 años de edad, en voz baja. Sus hijos observan su trabajo desde una distancia prudente. «Tienen miedo de las abejas, pero les gusta lo que producen: es dulce y paga sus cuotas escolares”.

Hasta hace poco, la apicultura era una actividad de poco interés para la mayoría de los zimbabuenses que vivían en el distrito oriental de Mutasa, una exuberante y verde región montañosa a unos 350 kilómetros de la capital, Harare. Era un nicho de negocio como muchos otros.

Eso ha cambiado drásticamente desde que la organización sin ánimo de lucro Environment Africa, animara a la población local a iniciarse en el negocio de las abejas como un medio de vida alternativo, así como para proteger los bosques. El proyecto, que también se desarrolla en otras partes de Zimbabue, así como en otros países africanos, es financiado por la Unión Europea y gestionado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

«Este proyecto no solo ha cambiado la vida de las personas de esta comunidad, sino también ha logrado preservar los árboles”, cuenta Lawrence Nyagwande, coordinador de Environment Africa en la provincia de Manicaland. «La deforestación estaba al orden del día aquí, alcanzando niveles alarmantes”, lamenta.

Abejas contra los incendios forestales

En el pasado, la madera había sido la principal fuente de ingresos de la región, pero la deforestación desenfrenada estaba amenazando a toda la industria. Se talaba a una velocidad superior al ritmo de crecimiento de los árboles. Hoy en día, la apicultura casi ha alcanzado a la madera en términos económicos e incluso ha ayudado a que el negocio maderero se recupere y sobreviva en el proceso.

«Poco a poco se hacía difícil detener la sobreexplotación sin una idea que resolviera su causa”, dice Nyagwande. «La mayoría de la gente quema hierba para facilitar la caza o corta árboles para leña”.

En una entrevista, Violet Makoto, portavoz de la Comisión Forestal del gobierno, declaró que el proyecto apícola había reducido drásticamente los incendios forestales y la deforestación en Zimbabue. «Queremos que la apicultura se consolide como actividad entre las comunidades hasta alcanzar un nivel donde eliminemos por completo el problema de los incendios y la tala de árboles”, explica Makoto.

Según cifras oficiales, el país perdió alrededor de 1,5 millones de hectáreas de bosque al año hasta 2015. Incluso las fuertes multas por incendio y tala de árboles para leña no eran lo suficientemente disuasorias, ya que los zimbabuenses seguían buscando maneras de ganarse la vida.

Entre ellos se encuentra Chatambura: «yo he formado parte de ello. Solía talar árboles sin plantar nuevos después. Pero ahora que me he unido a este proyecto de apicultura, no quiero ver a nadie cortando árboles o quemando bosques. Los árboles en sí no significan mucho para mí, pero proporcionan flores, que son el alimento que permite que las abejas produzcan miel. Y la miel es ahora mi forma de vida”.

Antes de convertirse en apicultor, Chatambura nunca fue formalmente empleado, cosa que no es inusual en Zimbabue. Aunque faltan estadísticas fiables, algunas estimaciones sitúan la tasa nacional de desempleo en más del 85 %. A Chatambura le ha ido bien desde que empezó a producir miel hace unos cuatro años. A su familia no le falta nunca comida e incluso se ha comprado una motocicleta.

Apicultores con buen salario

En tan solo tres años, la asociación de apicultores en el distrito de Mutasa ha alcanzado más de 1.100 miembros, según el presidente de la organización, Paddington Nemaunga. En promedio, cada apicultor tiene 250 colmenas. Los apicultores son entrenados y equipados por Environment Africa.
«Cosechamos tres o cuatro veces al año”, cuenta Nemaunga. «Algunos de los granjeros ganan de media alrededor de 894 euros (unos 1.000 dólares) al mes”. Eso es mucho teniendo en cuenta que un funcionario en Zimbabue solo gana unos 450 euros (500 dólares) al mes.

Ampliación del proyecto

Pero para Environment Africa todavía queda trabajo por hacer. La organización pretende ampliar el proyecto a otras partes del país. Además, de momento los apicultores no producen su propia miel, sino que la venden a compradores de Harare por 2,05 euros el kilogramo (2,30 dólares por kilogramo). La miel cruda se procesa en la capital y el producto final se vende en tiendas de todo el país por casi cinco veces el precio inicial de compra. La organización está considerando que los apicultores lleven a cabo todo el proceso. Con ello, sus beneficios podrían aumentar significativamente.
Por otro lado, está la cuestión de los árboles. Environment Africa tampoco deja en este terreno nada al azar, según el jefe de la organización en Zimbabue, Barnabas Mawire. «También estamos plantando árboles. De este modo, aumentamos el espacio donde las abejas pueden buscar alimento», explica Mawire.

Autor: Columbus S. Mavhunga/ DW

El origen antiguo del culto a Quetzalcoatl

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El culto a Quetzalcóatl tiene una raíz histórica muy antigua. Los estudios recientes demuestran que este personaje se relaciona con la Mitología olmeca y con su visión de la serpiente emplumada.

OLMECAS
El arte y la iconografía de los olmecas demuestran claramente la importancia de la deidad de la Serpiente Emplumada en las cronologías de Mesoamérica, así como en el arte olmeca.

En las grutas de Juxtlahuaca hay una representación de una serpiente emplumada de estilo olmeca. Incluso, se encuentran pinturas rupestres representativas de La Serpiente Emplumada desde lugares tan lejanos como la Laguna de Asososca, en Managua, Nicaragua, hasta Tula, hoy Estado de Hidalgo México.

CHICHIMECAS
Existe otra versión científica según la cual es posible que este dios tenga raíces Chichimecas. Sus influencias culturales abarcaron gran parte de Mesoamérica, incluyendo a las culturas maya, mixteca y las culturas de Occidente, como en Nayarit.

TOLTECAS, TEOTIHUACAN
Como toda cultura mesoamericana los Toltecas le rendían culto a muchos dioses, los más destacados entre ellos eran Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, dos de los dioses más enigmáticos de la época pre-hispánica. El hecho es que se les rendía tributo a estos dos dioses, por naturaleza antagónicos.

Los dioses eran tan importantes que se le considera a la época clásica una época de culturas teocráticas, y el caso de los Toltecas no es una excepción. Los sacerdotes de los dioses eran los verdaderos gobernantes, no los reyes. Los sacerdotes dictaban sus interpretaciones de los deseos de los dioses, los cuales formaban una parte extremadamente importante en la vida diaria de los Toltecas.

MAYAS
Los mayas retomaron a Quetzalcóatl como Kukulkán o Gucumatz, aunque como se ha dicho antes es más conocida la versión de la cultura tolteca. Los aztecas incorporaron esta deidad a su llegada al valle de México. En el Popol Vuh, libro considerado como la biblia de los mayas k’iche’s, Quetzalcóatl aparece como una de las divinidades creadoras bajo el nombre de Gucumatz, también aparece como deidad de los vientos con el nombre de Ehécatl. Alcanzó especial trascendencia en la península de Yucatán, donde fue venerado por los mayas itzáes en Chichén Itzá, por los mayas cocomes en Mayapán y por los mayas tutl xiúes en Maní, en todas estas ciudades se construyeron templos en su honor.

Según las crónicas mayas (según cronistas españoles), Kukulkán, al igual que Quetzalcóatl, es el conquistador que llegó a Yucatán por el mar desde el Oeste (en otras versiones, vino del Este), hacia finales del siglo XI, y se convirtió en caudillo y fundador de su civilización.

De la fusión de los dos mitos, Kukulkán aparece como el señor del viento y de la lluvia porque rige y gobierna la nave que le condujo a Yucatán y al pueblo que fundó.

Yoga para tod@s

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“-Yo hago yoga…” Tantas veces escuchamos repetir esta frase y sin embargo no sabemos muy bien qué decir cuando se nos pregunta de qué se trata. Es una técnica, una disciplina, un modo de pararse en la vida?
El yoga es una práctica que lleva en el mundo miles de años y se ha expandido desde la cultura oriental al resto del mundo. En conversación con Adrián Antonio Juliá, instructor de yoga, G.F.U. (Gran Fraternidad Universal), nos adentramos en esta disciplina en la cual él encontró quizás un camino o una puerta. Ante mi consulta se lo escucha confiado y contento. Encuentro en sus palabras la seguridad de un hombre que sabe de lo que habla, alguien  que atesora conocimientos. Y yo, tengo ganas de comenzar la entrevista, estoy ansiosa. Comencemos:

G: Para empezar, vamos con la pregunta esperada… Si es que se puede definir en pocas palabras, ¿qué es el yoga?
A: En pocas palabras, el yoga es la búsqueda de la unión entre la energía positiva y la negativa que ya es bastante conocido en Occidente a qué representa: lo femenino, lo masculino, lo débil, lo fuerte, la energía que va para arriba, la energía que va para abajo. Un montón de maneras de representar a los polos en los que fluye la energía, igual que en los cables de la pared ¿no? Un polo positivo y un polo negativo. Es como funciona.

Pero parece que fuera algo mágico y no quiero que quede en eso. Quiero hacer una consideración al respecto: la mayoría de las cosas que están trasmitidas con representaciones de plantas o de dioses orientales tienen que ver con un lenguaje abstracto; con cosas orgánicas que todavía no estaban definidas. No se sabía qué era una glándula, pero sí se sabía que había 7 grupos energéticos importantes: los chackras, cruces nervofluídicos. Y que en esos lugares ocurrían cosas en relación a ciertas sustancias que el cuerpo segregaba allí y esas son las glándulas. Pero en el momento en que eso estaba descubriéndose, no había un lenguaje como el de ahora; entonces por eso era más importante toda la investidura o la representación pictórica de ciertas cosas y ahí, a veces, uno se equivoca y compra el dibujito, lo externo.

G: Cuáles son los planos en que nos influye el yoga?
A: Bueno, justamente, el abordaje del yoga cuando hablamos del cuerpo, cuando decimos nuestro cuerpo “tiene tal cosa”, como si fuese un lugar lejano, en realidad de lo que estamos hablando es de uno de nuestros aspectos, más que planos. Los aspectos son el aspecto físico, que es este que tenemos a la vista; el aspecto emocional, que todos sabemos a qué refiere; el aspecto mental, que es el pensamiento y toda su energía concentrada en la cabeza y en el centro de la frente; y el espiritual, que es lo que general nos cuesta a veces definir porque en general lo espiritual refiere a alguna práctica religiosa o algún compromiso con algo que no es muy táctil. Y en realidad es uno de los lugares adonde se identifica al trabajo del yoga: a la parte espiritual.

G: Cuando hablamos de los distintos tipos de yoga, ¿nos referimos a distintos beneficios en estos aspectos?
A: Podemos encontrar mucha oferta ahora de distintos tipos de yoga, y más bien relacionado con una forma de ventas. Lo cual no está mal, pero no hay que prestarle tanta atención como si fuera que tal yoga o tal otra fueran distintas prácticas. En general tienen que ver con la elección de alguno de los nombres de estos aspectos: El Hatha yoga, el Tantra yoga, o como fuera, toda palabra que se le adose a veces es un poco para la vista de la práctica que no está muy profundizado en realidad. Es como el estilo.

G: Bien… ¿Por qué recomendarías a alguien que practicara yoga?
A: Yo le recomendaría a cualquier persona que practique yoga. Es una oportunidad muy importante de vivir determinadas cuestiones con alguna herramienta más. Poder manejar a la enfermedad con el manejo plástico del cuerpo, para que los bloqueos que producen los distintos síntomas en los distintos tramos del cuerpo a los que llamamos chackras, estos determinados lugares son cruces de nervios y de glándulas, cruces nervofluídicos, como te comenté. Hay un montón de chackras en el cuerpo, pero hay 7 principales como nos muestran los hindúes. El hinduismo es una religión que abordó mucho el trabajo sobre el ser físico a través del Hatha yoga ¿verdad? Pero no está relacionado directamente o exclusivamente con lo religioso, aunque sí con el trabajo espiritual.

G: Para terminar… ¿El yoga es un estilo de vida?
A: Es una manera de hacer la vida. No hay que darle mucha importancia a lo visual. Hacer todo el rudimento externo, o todo el montaje, el sahumerio e imitando un lugar lejano; cuando en realidad lo importante es conformar el espacio propio de uno para encontrarse en buenas condiciones para vivir. Mejorar la forma de comer, mejorar la forma de relajarse, tratar de no dejarse intoxicar… Son algunas de los cambios que realmente hacen que las cosas vayan mejor. Porque si uno no consume algo que con su cadena productiva destruye mucho del ambiente, se va saliendo uno de ese negocio que es la forma de que se acabe ¿no?

Me quedo pensando. ¿Cómo hablar de cada uno de los beneficios del yoga sin romper con esa unión que busca? Decir que tal o cual aspecto mejora es mirar sólo una parte de ese grupo de cambios que poco a poco van haciéndose y que, probablemente, se notan o sobresalen en alguno de estos aspectos. Mejorar la postura, relajarse, conectarse con uno mismo, son sólo algunos de los hábitos que podemos ir generando cuando practicamos yoga. Y elegir Hatha, Tantra, Anusara, Kundalini, Ashtanga es probablemenete optar por trabajar más uno u otro aspecto referido en su propio nombre escrito en sánscrito, sin perder nunca la totalidad de todos ellos.

Démosle vida a nuestro cuerpo, a nuestra mente, a nuestras emociones, a nuestro espíritu. Unámoslos en un solo SER. Este que SOMOS.

Gisela Medrano /CONVIVIR

Semillas de lino – Sus poderes curativos

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Cuando éramos chicos, con nuestros primos pasábamos las vacaciones en Mar del Plata, en la casa de mis abuelos en Parque Luro, siempre recuerdo con cariño las travesuras que hacíamos en aquel lugar. Mi abuela, una gallega llena de nostalgias de su España, hermosa y dulce, que nos regalaba, además de su amor, toda la alegría de tenernos durante el verano y el tecito de cedrón de su planta del fondo, siempre tenía a mano alguna receta casera para lo que nos hiciera falta. Una de ellas era usar el Lino cuando lo necesitábamos: por estar secos de vientre o en la cataplasma para la tos, que por tomar frío o bañarnos hasta muy tarde en el mar, no nos dejaba dormir. Pero dejo las nostalgias para contarles de las semillas de Lino.

Hasta hoy el Lino ha sido conocido por sus fibras que resultan ideales para la ropa veraniega. Pero poco se conoce de sus virtudes para prevenir enfermedades. Con lo que hoy se sabe de este vegetal, no cabe duda que se convertirá en el superalimento del próximo milenio. En sus diminutas semillas encontramos importantes compuestos enemigos de los ataques cardíacos, los dolores menstruales, el cáncer de mama y de colon y la depresión.

Es asombrosa la cantidad de fibra que contiene el Lino, solo un cuarto de taza de semillas equivalen a 6g. de fibra, la misma cantidad que una taza y media de avena cocida. Las investigaciones han demostrado que el agregado de estas semillas a la dieta disminuye el peligro del colesterol LDL, en tanto que el HDL se mantiene probablemente debido a la cantidad de fibra contenida. También mejora la regularidad intestinal. Como ya he dicho en otra oportunidad, la mayoría de la gente consume menos fibra de la que su cuerpo necesita.

Un poco de historia

El lignan  es el compuesto que poseen algunas plantas y que son los importantes para nuestro cuerpo. El Lino no es la única planta que lo posee, pero su nivel es de 75 veces más que otras.

El descubrimiento del alto contenido en Lignan fue por casualidad. En 1978 en un hospital se encontró una paciente que tenía altos niveles de Lignan y ella contó que siempre horneaba su pan al que agregaba semillas de Lino. También hicieron pruebas que consumiendo 25g. de lino por día se logra reducir el crecimiento del tumor entre el diagnóstico y la operación. Pero, los investigadores hacen la advertencia que el solo hecho de agregar lino a la dieta, no sustituye ningún tratamiento médico.

El Acido Alfa- Linoleico-Omega 3 (versión vegetal): Las dietas modernas suelen ser deficientes en Omega 3, que ayuda a proteger de los ataques cardíacos, la artritis reumatoide, los molestos calambres menstruales, e incluso la depresión. Las semillas de lino pueden convertirse en la versión vegetal de Omega 3, llamada Acido Alfa- Linoleico. El aceite de las semillas lo contienen en casi un 50%. Por supuesto la versión animal de estas grasas Omega 3 encontrada en el aceite de pescado es más fuerte, pero  para las personas que no consumen animales es una buena opción. El aceite de Lino no debe ser sometido al calor pues se oxida y no se puede consumir, por eso es ideal el uso de las semillas en las preparaciones que se cocinan. Además si se desea obtener todo el arsenal del lino: las grasas omega 3, más los Lignans y la fibra.

Las principales cualidades de las semillas de Lino son las de actuar como emoliente o desinflamante de las vías urinarias, digestivas, intestinales y respiratorias. Para ello se puede tomar como agua durante el día; actuará como refrescante, calmante y reconfortante, al eliminar las inflamaciones internas. Tiene también a actividad laxante y equilibrante  de las funciones intestinales cuando se toman las semillas (1 cucharada) en una taza de agua hirviendo en infusión durante diez minutos, colar, beber.

En uso externo, se emplea en forma de cataplasma en pecho y espalda, para calmar resfríos, bronquitis y catarros. Verter 250g de agua  hirviendo sobre 60g. de harina de Lino y manipular hasta obtener una pasta blanda que se aplica, envuelta bien caliente en unos paños de tela delgada. Otra forma es poner semillas en un lienzo y dejarlo en agua hirviendo 10 minutos, aplicándolo después en la zona afectada. En estos casos  también es apreciado para aliviar los dolores, colocando el saquito sobre las mejillas cuando duele una muela, para los dolores de reuma, ciática, cólicos, vejiga y trastornos renales. Quizá sea el calor húmedo el que proporciona alivio. Aunque no tiene efectos secundarios, el uso del lino, siempre es fundamental la consulta al médico para su correcta utilización. Era el remedio que mi abuela nos aplicaba de niños para madurar forúnculos, granos, abscesos. Es desinflamante en las afecciones bucofaríngeas, en forma de buches o gargarismos. Y calmante de hemorroides.

Bueno, ya les conté un poco de los remedios de la abuela, esas cataplasmas que se usaban para todo, que rescaté de su arcón.

Mirta Nora Bogado

Hay relación entre los trastornos autistas y la anorexia nerviosa?

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Aunque a primera vista parezcan cosas distintas, existe relación entre ambas patologías.
Diversos profesionales han señalado aspectos comunes entre los trastornos autistas y la anorexia nerviosa. Estos son los altos niveles de ansiedad, los comportamientos y las actitudes rígidas, las conductas restrictivas y la tendencia a estar muy centrado en uno mismo a la par de la presencia de tics y la fascinación por el detalle. El Espectro Autista es un conjunto de síndromes del desarrollo y del comportamiento, que resultan de ciertas combinaciones de rasgos autistas: el autismo clásico, el Sme de Asperger y el Trastorno generalizado del desarrollo no identificado.

En neuroimágenes se han identificado este conjunto de síndromes con anomalías en regiones corticales y subcorticales mientras que estudios neuropsicológicos, han postulado problemas en el funcionamiento ejecutivo y en el cesamiento de la información sensorial y emocional. Si bien Asperger sostuvo siempre que el trastorno tiene una base neurológica, se plantearon teorías como: las establecidas por el psicoanális que postuló que el autismo surgía porque no se establecían lazos afectivos eficientes entre padres e hijo. Se acuñaron términos como “madre frigorífico” o “padres intelectualmente gélidos”. También muchos padres creen fervientemente que existe una relación entre las vacunas de la infancia y el origen del trastorno.

A su vez, la anorexia nerviosa se caracteriza primordialmente por la restricción de la ingesta energética con relación a los requerimientos, que lleva a una significativa pérdida de peso teniendo en cuenta la edad, sexo, etapa de desarrollo y salud física, un Intenso temor a ganar peso o convertirse en obeso sumadas a conductas persistentes que interfieren con el peso, incluso estando este significativamente bajo y la alteración en el modo en que uno experimenta su peso o forma corporal, inadecuada influencia de dicho peso o forma en la auto-evaluación o persistente falta de reconocimiento de la severidad del actual bajo peso.

Estudios realizados en EE.UU por el Dr. N. Schork, sugieren que la anorexia nerviosa podría estar causada en parte, por una alteración en el procesamiento normal del colesterol, lo que llevaría a su vez a modificar el estado de ánimo y la conducta alimentaria. Uno de los signos más claros proviene del gen EPHX2, el cual codifica una enzima que regula el metabolismo del colesterol. A la vez, un equipo, liderado por el profesor Bryan Lask, del Htal. Británico Great Ormond Street, investigó la ínsula a través de R.M.N., donde observó imágenes que muestran que esta parte del cerebro no está activa en personas con anorexia nerviosa.

La Dra. B. Camarena Medellín, del Inst. de Psiquiatría  “Ramón de la Fuente Muñiz” en México, identificó una variación del gen transportador de serotonina, en todos los pacientes en tratamiento que formaron parte del estudio y un estudio reciente en la Univ. de Iowa (EE.UU.) demostró que la carencia del gen ESRRA (el receptor alfa relacionado con el estrógeno), contribuye a aumentar el riesgo de AN ó BN.

Hemos visto hasta aquí que las personas con T.E.A. y aquellas con Dx. de A.N., comparten una mutación en el transportador de la serotonina. Hace más de 30 años, diversos estudios refuerzan la posible conexión entre la Anorexia Nerviosa y los Trastornos del Espectro Autista.

En 2009 la revista Time publica un artículo donde se afirmaba que alrededor del 15% al 20% de los pacientes con anorexia también puede tener Síndrome de Asperger. En 2011 el British Journal of Clinical Psychology, publica un estudio donde mujeres con Anorexia Nerviosa daban una mayor puntuación en los test de medida del Cociente del Espectro del Autismo. Ese mismo año en BioMed, Simon Baron–Cohen publica que las pacientes con AN eran más propensas a mostrar el perfil de tipo S (sistematización “S” mejor que la empatía “E”), en comparación con las mujeres normotípicas.

¿Es posible entonces, que la misma predisposición genética para el autismo y la anorexia pueda expresarse de modo distinto? En A.Lu.B.A hemos investigado el tema. Se tomó una muestra al azar de 60 personas en tratamiento en A.Lu.B.A., sin importar diagnóstico de base, sexo.

Según nuestra pequeña muestra, existe un porcentaje de personas con T.C.A., no solo AN, con probabilidades medias de padecer T.E.A.

Es por ello que sugerimos incluir técnicas de evaluación del T.E.A., sobre todo en niños con desordenes de alimentación. Esto ofrecerá a los profesionales tratantes otras bases para generar nuevas estrategias de tratamiento.

Por Lic. Marcelo Bregua Matrícula: 18.179
Coordinador General de ALUBA – www.aluba.org.ar