Empanadas de carne braseada

RECETAS CHACABUCO

Para 18 empanadas

INGREDIENTES

Relleno
1 cebolla
1 cabeza de ajo
1 morrón rojo
1kg de roast beef
sal y pimienta
aceite de oliva
1 cdita. de ajo en polvo
1 cdita. de ají molido
1 cdita. de pimentón ahumado
1 cdita. de comino en polvo
2 huevos duros, pelados y picados
2 puñados de aceitunas descarozadas picadas

Masa
500 gr de harina de fuerza especial para masa madre Chacabuco
1 cdita. de sal
¾ taza de agua
100 gr de grasa bovina, derretida
1 huevo batido para pincelar

PROCEDIMIENTO
Precalentar el horno a temperatura media-fuerte (200°C).
Para hacer el relleno, cortar las verduras en trozos grandes y colocar en los costados de una fuente profunda. Limpiar la carne de exceso de grasa. Colocarla en trozos en la fuente con las verduras y agregar el sal y pimienta, un buen chorro de aceite de oliva y todas las especias. Mezclar bien la carne con todos los ingredientes, cubrir la fuente con papel aluminio y asar por 1 hora. Chequear si la fuente está bien de líquido, agregar un poco de agua de ser necesario, y cocinar por 30-45 minutos más o hasta que la carne esté bien bien tierna.
Retirar del horno y dejar enfriar. Picar la carne y las verduras y mezclar con el líquido de la placa. Agregar los huevos y aceitunas picadas y mezclar bien.
Mientras se cocina el relleno, hacer la masa. En un bowl grande mezclar la harina con la sal y hacer un hueco en el centro. Agregar el agua y la grasa derretida e ir mezclando hasta formar una masa.
Llevar la masa a la mesada y amasar unos minutos hasta que la masa este bien unida y lisa. Tapar y refrigerar por 1 hora.
Estirar la masa bien finita sobre mesada apenas enharinada y con ayuda de algún bowl o plato chico, cortar discos de 15cm de diámetro. Volver a estirar los recortes de la masa. Se obtendrán aproximadamente 18 discos.
Precalentar el horno a 220°C. Rellenar las tapas de empanadas con una cucharada generosa del relleno de carne. Cerrar con el repulgue que más te guste y pincelar con huevo.
Colocar en placas para el horno y hornear por 15-20 minutos o hasta que estén doradas.
Tip: va a sobrar relleno, se puede utilizar para hacer algún pastel de carne o se puede freezar para usar en otra ocasión.

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Presentamos nuestra línea capilar sólida completa

Más naturaleza en tu cabello, menos residuos en el planeta:

En Boti-K Puro sabemos que uno de los grandes desafíos del cuidado capilar es combatir el frizz, la resequedad y el daño diario sin recurrir a siliconas sintéticas que asfixian la fibra y contaminan el entorno. Por eso, integramos los nuevos Eco Acondicionadores Sólidos a nuestros reconocidos shampoos sólidos, completando definitivamente una rutina capilar honesta y de alto rendimiento. Esta innovación de ciencia vegetal utiliza emulsionantes catiónicos vegetales, enriquecidos con aceites orgánicos y mantecas vegetales que reparan la fibra en profundidad, desenredan y facilitan el peinado, manteniendo intacto el volumen natural. Nuestra línea, libre de plásticos y certificada Sin Gluten, ofrece dos fórmulas de acción específica: la variedad de Rosa Mosqueta, enfocada en una nutrición y humectación natural para recuperar cabellos secos o dañados y la de Lavanda y Lemongrass, que aporta Ceramidas, restaura el equilibrio graso y genera una película protectora, que lo deja hidratado y protegido. Al prescindir por completo de siliconas y tóxicos, presentamos una alternativa de residuo cero que eleva el estándar de la cosmética natural, garantizando resultados visibles y un compromiso genuino con el consumidor.  

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Propóleos: Tesoro natural para la salud humana y animal

El propóleo, una resina colectada por las abejas de las yemas de los árboles, ha sido valorado desde la antigüedad por sus propiedades medicinales. Su uso se remonta a las civilizaciones egipcia, griega y romana, que lo empleaban para tratar heridas y enfermedades.
En tiempos modernos, la ciencia ha validado muchas de las afirmaciones tradicionales sobre el propóleo. Investigaciones han demostrado que este potente compuesto tiene propiedades antibacterianas, antivirales y antiinflamatorias, lo que lo convierte en un aliado invaluable para combatir gripes y resfriados. Su riqueza en flavonoides, ácidos fenólicos y otros compuestos bioactivos contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y aliviar los síntomas respiratorios. Por ejemplo, los estudios han señalado que el propóleo puede reducir la duración y severidad de los resfriados, aliviando la tos y el dolor de garganta.

  • Para nuestros animales también
    Además de sus aplicaciones en la salud humana, el propóleo ha encontrado un lugar destacado en la medicina veterina ria. Su capacidad para acelerar la cicatrización de heridas y reducir inflamaciones lo convierte en un componente valioso en ungüentos y cremas para animales. Los veterinarios utilizan estos productos para tratar diversas afecciones en mascotas y animales de granja, desde heridas superficiales hasta infecciones
    dérmicas. La seguridad y eficacia del propóleo en la medicina veterinaria se deben a su acción natural contra bacte
  • rias y hongos, además de su capacidad
    para estimular la regeneración celular.
  • Recomendaciones de Uso
  • •Para Humanos:
    Resfriados y Gripe. Se recomienda el uso de suplementos de propóleos en forma de extractos líquidos. Según su preparación pueden diluirse en agua o mejorar su sabor con miel.
    Aplicación Tópica. En caso de heridas menores o irritaciones, los ungüentos que contienen propóleo pueden ser aplicados directamente sobre la piel.
  • Para Animales:
    Ungüentos Veterinarios: Aplique una capa del ungüento en la zona afectada una o dos veces al día, siguiendo las indicaciones del producto y del veterinario.
    El propóleo es un remedio natural con una historia rica y una base científica que respalda su uso tanto en medicina humana como veterinaria. Siempre es recomendable consultar a un profesional de salud antes de iniciar cualquier tratamiento para asegurarse de su adecuación y seguridad
  • ventasargentina@apiter.com
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Sinergia entre legumbres y vegetales. Potenciá tus comidas!

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ENSALADA DE REMOLACHA, GARBANZOS Y TOMATE CHERRY
Los garbanzos aportan un toque dulzón que combina muy bien con la remolacha terrosa.

Ingredientes (2 personas)
Garbanzos cocidos, 150 g
Remolacha mediana cocida, 1u.
Tomates Cherry, 150 g 
Cebolla morada, ¼ u.
Aceite de oliva, 
Jugo de limón, ½ u.
Sal y pimienta a gusto 
Perejil o cilantro picado (opcional) 

Preparación

Cortar la remolacha en cubos pequeños. Cortar los tomates cherry en cuartos. Picar finamente la cebolla. Cortar en cubitos la remolacha cocida. En un bowl, mezclar los garbanzos, la remolacha, los tomates y la cebolla. Condimentar con el aceite de oliva, el jugo de limón, sal y pimienta. Mezclar bien y dejar reposar 10 minutos antes de servir. Decorar con perejil o cilantro picado. 
TIP: El limón ayuda a absorber mejor el hierro de los garbanzos y la remolacha.

SOPA CREMOSA DE LENTEJAS Y ZANAHORIA
Sabías que… la zanahoria aporta dulzor natural y el limón ayuda a absorber mejor el hierro de las lentejas?

Ingredientes (2 personas)

Lentejas cocidas, 150 g 
Zanahorias medianas, 2 u.
Cebolla pequeña, 1 u.
Diente de ajo, 1 u.
Aceite de oliva, 1 cda.
Agua o caldo vegetal, 500 ml
Jugo de 1/2 limón 
Sal y pimienta a gusto

Preparación
Picar la cebolla y el ajo. Cortar las zanahorias en rodajas. En una olla, calentar suavemente el aceite y rehogar la cebolla y el ajo un par de minutos. Agregar la zanahoria y cocina unos minutos más. Incorporar las lentejas y el agua o caldo. Cocinar 15 minutos hasta que la zanahoria esté bien tierna. Procesar o licuar hasta lograr una crema suave.  Agregar sal, pimienta y el jugo de limón al final. 
TIP: Se puede servir con semillas tostadas, perejil fresco o un chorrito extra de aceite de oliva.

LENTEJAS DE BERENJENA ASADA ESTILO MEDITERRÁNEO
Una receta fácil, sabrosa y muy nutritiva. Ideal tibia, para wraps, tostadas o bowl 

Ingredientes
Berenjena, 2 u. 
Tomates Cherry, 150 g
Cebolla, 1 u.
Lentejas cocidas, 150 g
Orégano, a gusto
Sal y pimienta, a gusto
Lentejas cocidas, 150 g 
Aceite de oliva, 2 cdas.

Preparación
Cortar la berenjena en cubos y la cebolla en juliana. Colocar en una fuente con los tomates Cherry enteros. Agregar aceite de oliva, sal, pimienta y orégano.
Hornear a 200 °C durante 25–35 minutos, hasta que la berenjena esté dorada y tierna. Una vez cocidos los vegetales unirlos con las lentejas cocidas dentro de un bol. Condimentar a gusto.

GUISO DE POROTOS MUNG CALABAZA Y ZANAHORIAS

Ingredientes
Porotos mung crudos, 100g
Zapallo en cubos, 400 g 
Zanahorias, 2 u. 
Cebolla, 1 u.
diente de ajo, 1 u.
Aceite de oliva, 2 cdas. 
Sal y pimienta, a gusto 
Pimentón, 1 cdita.
Jengibre fresco, 1 rodajita
Nuez moscada, ½ cdita. 
Agua o caldo vegetal, 400 ml

Preparación
Hidratar los porotos mung en abundante agua durante 12 a 24 hs. Una vez pasado este tiempo desechar el agua, que puede utilizarse para regar plantas. Reservar. 
Picar la cebolla y el ajo.  Cocinar a fuego bajo en una olla con el aceite, hasta transparentar. Agregar las zanahorias en rodajas y el zapallo en cubos.
Incorporar los porotos mung escurridos y el jengibre. Condimentar con sal, pimienta, nuez moscada y pimentón. Cubrir con caldo vegetal. Cocinar a fuego medio 30–40 minutos, hasta que el mung y las verduras estén tiernos.

Por chef naturista Karina Mariani, docente de IATENA

Vitamina C en invierno: mitos y verdades

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La ciencia confirma que la vitamina C es un nutriente esencial para el organismo, aunque muchas veces sus efectos reales son más complejos —y menos mágicos— de lo que suele creerse.
La vitamina C, también llamada ácido ascórbico, participa en múltiples funciones vitales del cuerpo:

  • •Interviene en la formación de colágeno (piel, vasos sanguíneos, huesos y cartílagos).
  • •Ayuda a cicatrizar heridas.
  • •Participa en la protección antioxidante celular.
  • •Favorece la absorción de hierro.
  • •Colabora con correcto funcionamiento del sistema inmunológico. 

A diferencia de muchos animales, los seres humanos no pueden fabricar vitamina C por sí mismos. Por eso dependemos totalmente de la alimentación diaria.

Pero ¿la vitamina C previene los resfríos?
Aquí aparece uno de los grandes mitos modernos. Los estudios científicos muestran que la vitamina C no evita que la mayoría de las personas se resfríen. Sin embargo, sí puede tener algunos beneficios concretos: reducir levemente la duración del resfrío y disminuir moderadamente la intensidad sus síntomas; y parece tener mayor efecto en personas sometidas a estrés físico intenso o frío extremo. 
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) señala que los suplementos de vitamina C “no reducen el riesgo de contraer resfríos” en la población general.  Entonces, ¿por qué muchas personas sienten mejoría? Porque la vitamina C sí participa activamente en el funcionamiento inmunológico y en la respuesta inflamatoria. No actúa como un “escudo mágico”, pero un organismo bien nutrido responde mejor frente a infecciones.

¿La vitamina C “levanta las defensas”?
El clamor popular no es científicamente exacto, aunque tiene parte de verdad. La vitamina C interviene en la actividad de distintas células inmunológicas, especialmente glóbulos blancos que participan en la defensa frente a virus y bacterias. También protege a las células del daño oxidativo producido durante procesos inflamatorios.Sin embargo, la ciencia aclara presentar un mayor nivel de vitamina C no significa automáticamente tener “más defensas”. Lo importante es evitar la deficiencia y mantener niveles adecuados mediante la alimentación diaria.
Otros beneficios comprobados de la Vitamina C
La vitamina C tiene funciones mucho más amplias que las que estimamos durante el invierno.

Formación de colágeno:  es indispensable para producir colágeno, proteína clave para piel, encías, articulaciones, tendones y vasos sanguíneos. 
Acción antioxidante: ayuda a neutralizar radicales libres, moléculas relacionadas con envejecimiento celular y procesos inflamatorios. 
Absorción de hierro: uno de sus efectos más importantes: mejora la absorción del hierro vegetal (hierro no hemo), presente en legumbres, semillas y verduras. Por eso es tan útil combinar lentejas con limón, garbanzos con morrón rojo o espinaca con cítricos.

Los cítricos tienen fama… pero no son los campeones

Aunque naranja, limón, mandarina y pomelo son buenas fuentes, existen alimentos con incluso más vitamina C. Entre los más ricos aparecen: guayaba, morrón rojo, kiwi, frutillas, brócoli, perejil fresco, Kale, papaya, repollitos de Bruselas, acerola, y ajíes o chiles. 
Por ejemplo: un morrón rojo puede aportar más vitamina C que una naranja. La guayaba (produce Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco y Entre Ríos) contiene cantidades extraordinariamente altas. El perejil fresco tiene mucha más vitamina C de lo que la mayoría imagina. 

¿Cuál es la mejor manera aprovecharla?
La vitamina C es hidrosoluble y bastante sensible. El calor prolongado la destruye parcialmente, se pierde con largas cocciones, y disminuye cuando frutas o verduras permanecen mucho tiempo cortadas o expuestas al aire. 

Las mejores estrategias para preservarla son: 

  • •Consumir frutas y verduras frescas.
  • •Cocinar al vapor o por tiempos cortos.  
  • •Cortar los alimentos justo antes de consumirlos.

Las recomendaciones generales de consumo diario para adultos son: 75 mg diarios para mujeres, 90 mg diarios para hombres, (requiriendo un aporte extra en fumadores, embarazadas y lactantes). Para dimensionarlo: una naranja mediana aporta cerca de 70 mg, un kiwi alrededor de 75/92 mg, y medio morrón rojo puede superar ampliamente la recomendación diaria. 

Sinergia con otros nutrientes
Vitamina C + Hierro: Optimiza la absorción de hierro de origen vegetal en el intestino. 
Vitamina C + Vit. E:  actúan como equipo antioxidante; ambas trabajan como antioxidantes complementarios protegiendo células y membranas celulares. 
Vitamina C + proteínas: la síntesis de colágeno requiere tanto vitamina C como aminoácidos provenientes de proteínas de buena calidad.

¿Hace falta suplementarse?
En personas sanas que mantienen una dieta variada y rica en vegetales, la suplementación no suele ser necesaria, ya que el exceso de vitamina C no se acumula, sino que se elimina por la orina. La mejor estrategia médica y nutricional sigue siendo una alimentación diversa, apoyada en hábitos saludables integrales: un descanso reparador, actividad física regular, aire libre y una gestión adecuada del estrés.

BROTES Harinas orgánicas

SERES SRL es la empresa creadora de la marca Brotes de Traslasierra. Sus fundadores
cuentan que la harina blanca orgánica —además de la integral orgánica— es un producto que une lo artesanal con lo tecnológico, lo ancestral con lo moderno. Molida cuidadosamente, mantiene la pureza del grano y el aroma natural del trigo, pero con la
textura fina que demandan las cocinas actuales. Ya disponible para adquirirse en las tiendas naturales de todo el país.
En tiempos en que la alimentación industrial suele priorizar la velocidad por sobre la calidad, las harinas orgánicas nos recuerdan que la verdadera innovación está en volver a lo esencial: “Ser parte del entorno, pero con respeto, cuidado y admiración por lo que
nos integra y enlaza”.

SERES SRL – Alimentos Orgánicos
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Whatsapp: 3544 307244

El grito de tus células

¿Cuántas veces se han despertado sintiendo que el descanso no fue suficiente a pesar de haber dormido seis o siete horas? ¿Cuántas veces llegan a la tarde arrastrando los pies, dependiendo de varias tazas de café que los levanta un poco pero no alcanza a despejar esa “niebla mental”? Como esto les sucede a diario se convierte en “norma” que no es lo mismo que “normal”. En general llegan estas consultas a la farmacia y lo primero que surge en la charla es el estrés o el cambio de estación, y sí, claro, con el ritmo vertiginoso del día a día, esto es una realidad, pero la raíz del problema es más profunda, nuestras células se han quedado sin combustible.
Desde la mirada de la farmacia ortomolecular la fatiga crónica no es falta de voluntad sino un desequilibrio bioquímico.
Las mitocondrias son los orgánulos celulares que funcionan como «centrales energéticas». Su función principal es producir energía química, en forma de Trifosfato de Adenosina (ATP), a partir de los nutrientes y el oxígeno; además intervienen en la Respiración celular, la Apoptosis (muerte de las células envejecidas) y la Regulación del metabolismo celular, es decir son pequeñas centrales energéticas que transforman lo que comemos en fuerza vital. Está claro que si no reciben los nutrientes necesarios su funcionamiento decae. Entre la comida ultra procesada, el desgaste de los suelos, los pesticidas, algunos medicamentos, entre otras cosas, hacen que no reciban suficientes nutrientes.
Tratar el cansancio producto de esta falta de energía con estimulantes externos es una solución pasajera, pero el problema persistirá.

LOS TRE PILARES PARA LAS MITOCONDRIAS
La farmacia ortomolecular no busca introducir elementos extraños sino aquellos que ya forman parte de nuestra fisiología pero que seguramente están en déficit.

Coenzima Q10 (CoQ10 o Ubiquinona) es la molécula encargada de iniciar la chispa para que el motor arranque; es la que transforma el oxígeno y los nutrientes en ATP. El paso de los años y el estrés hace que la Co Q10 decaiga drásticamente y las células envejezcan. 
Lo usual es tomar 1 o 2 capsulas al día de 100mg con alguna comida.

Magnesio (Mg), este elemento está involucrado en más de 300 reacciones bioquímicas, la que nos ocupa en este momento es la unión del ATP al Magnesio, sin este elemento, el ATP generado por las mitocondrias no podría circular por el cuerpo. Dato importante, el magnesio unido a aminoácidos (llamados quelados) y el citrato son las sales específicas para este tipo de agotamiento físico, no así los magnesios comunes encontrados en las góndolas (Carbonato, Cloruro y Oxido de Mg).
La dosis debe ser como mínimo de 400mg a la mañana al despertarse (para el estrés crónico) o a la noche media hora antes de dormir (para mejorar el sueño). 

Complejo de Vitaminas B, en especial B1, B2, B3, B5, B6, B9, B12, son cofactores que metabolizan los hidratos de carbonos, las grasas y las proteínas que ingerimos para transformarlas es moléculas más pequeñas que servirán de nutrientes a las células. La vida sin descanso quema estas vitaminas muy rápidamente lo que se traduce en cansancio, irritabilidad y mente agotada (falta de foco y de memoria). Las dosis de estas vitaminas dependen de cada consultante.

TU CUERPO ES ÚNICO
Desde la farmacia magistral huimos de las fórmulas únicas y estandarizadas que terminan siendo igual para todos, porque no todos somos iguales. 
Hay personas que no transforman la Vit B12 por falta de un gen o por daño hepático por lo cual debemos indicar la Vit B12 metilada, pacientes con colon irritable no deberían consumir Magnesio citrato sino los quelatos. La combinación de multivitaminicos sin criterio de absorción tampoco es útil ya que hay moléculas que se solubilizan muy bien en medio graso (CoQ10) y otras en medio acuoso (Magnesio y Vit B) por lo que deben tomarse en diferentes momentos del día.
Es importante reconocer cual es el eslabón de la cadena que necesita más apoyo en el cuerpo.
Cuando tus células griten, buscá nutrirlas desde las raíces así recuperarás el equilibrio y la fuerza vital, no trates de tapar el sol con una mano.
“Ante cualquier duda consulte a su médico o farmacéutico de confianza”

Melena de León y el eje intestino-cerebro

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Microbiota, inflamación y salud intestinal -Parte 1-

Durante años se creyó que el intestino tenía como única función digerir alimentos y absorber nutrientes. Hoy sabemos que es mucho más que eso: el intestino es un órgano inmunológico, metabólico y neurológico profundamente conectado con el cerebro. Esta comunicación permanente se conoce como eje intestino-cerebro y ocurre a través de múltiples vías: el sistema inmune, sustancias inflamatorias, neurotransmisores, metabolitos bacterianos y especialmente el nervio vago, una verdadera autopista biológica que conecta ambos órganos.
En este contexto, el hongo Melena de León (Hericium erinaceus) comenzó a despertar enorme interés científico por su capacidad de actuar simultáneamente sobre intestino, microbiota y sistema nervioso. Aunque suele asociarse únicamente con memoria y concentración, una parte fundamental de sus efectos comienza mucho antes: en el ecosistema intestinal.
La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos que viven en equilibrio dentro del tubo digestivo. Cuando este equilibrio se mantiene, hablamos de eubiosis: una condición asociada con buena digestión, correcta regulación inmune, producción adecuada de neurotransmisores y menor inflamación sistémica. Sin embargo, múltiples factores modernos alteran esta armonía: estrés crónico, ultraprocesados, alcohol, antibióticos, falta de fibra, sedentarismo y trastornos inflamatorios.
Cuando ese equilibrio se rompe aparece la disbiosis intestinal, una alteración de la composición bacteriana que puede favorecer inflamación, distensión abdominal, alteraciones digestivas, permeabilidad intestinal e incluso síntomas neurológicos y emocionales. Hoy sabemos que intestino y cerebro se influyen mutuamente de forma constante: un intestino inflamado puede modificar el estado de ánimo, la claridad mental, la respuesta al estrés y la calidad del sueño.
Diversos estudios muestran que la Melena de León posee compuestos capaces de modular favorablemente la microbiota intestinal y actuar como sustrato prebiótico. Sus polisacáridos y beta-glucanos pueden estimular el crecimiento de bacterias beneficiosas mientras colaboran en la regulación del entorno inflamatorio intestinal. Esto resulta particularmente interesante porque no se trata solamente de “alimentar bacterias buenas”, sino de favorecer un ecosistema más estable y resiliente.
Además de su efecto sobre la microbiota, este hongo medicinal ejerce acciones protectoras sobre la mucosa intestinal. La pared intestinal funciona como una barrera selectiva: permite absorber nutrientes mientras evita el paso excesivo de toxinas, fragmentos bacterianos y sustancias inflamatorias hacia la circulación. Cuando esta barrera se altera —lo que popularmente se conoce como “intestino permeable”— aumenta la activación inmunológica y pueden aparecer síntomas digestivos y sistémicos.
En estados inflamatorios persistentes, el organismo libera citoquinas proinflamatorias capaces de afectar también al sistema nervioso. De hecho, muchas personas con inflamación intestinal crónica presentan cansancio mental, niebla cognitiva, irritabilidad o ansiedad. El intestino produce gran parte de la serotonina corporal y participa activamente en la síntesis y regulación de múltiples neurotransmisores, por lo que cualquier desequilibrio intestinal puede repercutir directamente sobre el cerebro.
La Melena de León resulta particularmente interesante porque interviene en distintos niveles de este circuito. Por un lado, colaborando con la homeostasis intestinal y la diversidad microbiana; por otro, ayudando a modular procesos inflamatorios asociados con estrés oxidativo y activación inmune. Esta doble acción podría explicar por qué muchas personas describen mejoras digestivas junto con mayor claridad mental y estabilidad emocional.
También existe creciente interés por su utilidad complementaria en trastornos digestivos inflamatorios como síndrome de intestino irritable, colitis y enfermedad de Crohn, especialmente en contextos donde la inflamación crónica, la disbiosis y el estrés interactúan entre sí. Aunque no reemplaza tratamientos médicos, la investigación actual explora su potencial como modulador integral del entorno intestinal.
Uno de los elementos más fascinantes de este eje es el nervio vago. Este gran nervio conecta intestino y cerebro transmitiendo información en ambas direcciones de manera continua. Cuando el intestino está inflamado o alterado, el cerebro recibe señales de alarma. Pero también ocurre lo contrario: el estrés emocional puede modificar motilidad intestinal, secreciones digestivas y composición bacteriana. Intestino y cerebro funcionan como un único sistema interdependiente.
Comprender esta conexión cambia completamente la forma de entender la salud neurológica. Muchas veces, mejorar la función cerebral no comienza en el cerebro sino en el intestino. Y allí es donde la Melena de León se posiciona como uno de los hongos medicinales más interesantes de la actualidad: no solamente por sus efectos neuronales, sino por su capacidad de actuar sobre el terreno biológico que sostiene al sistema nervioso.
Dentro de este enfoque integral, las distintas formas de utilización de Melena de León también cumplen funciones complementarias. El polvo orgánico de cuerpo fructífero aporta naturalmente fibra fúngica, polisacáridos y componentes con acción prebiótica que colaboran con la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal. Por otro lado, los extractos concentrados permiten obtener una mayor disponibilidad de compuestos bioactivos asociados con la modulación neuroinmunológica y adaptógena.
En MYCELIUM desarrollamos tanto Melena de León orgánica en polvo de cuerpo fructífero como triple extracto ultracavitado desalcoholizado en glicerina coloidal, buscando conservar la complejidad natural del hongo y adaptarlo a distintos objetivos funcionales dentro del eje intestino-cerebro.
En la segunda parte abordaremos cómo sus compuestos activos —especialmente hericenonas y erinacinas— participan en procesos de neuroplasticidad, regeneración neuronal, memoria y protección cerebral.

Por Dra. Elisa Romio
Farmacéutica MP 17197 y MN 13059
DT Mycelium Inteligencia Fung
www.mycelium.com.ar / Whatsapp: 113927-2288

Adolescentes, pantallas y contaminación electromagnética

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Dormir con el celular bajo la almohada, pasar horas frente a “la play”, estudiar con la notebook conectada al Wi-Fi y descansar junto a una estufa eléctrica parece parte natural de la vida moderna. Pero cada vez más especialistas se preguntan qué ocurre cuando toda esa tecnología convive durante años dentro de habitaciones pequeñas y poco ventiladas, especialmente en adolescentes.
El concepto de “contaminación electromagnética” suele generar polémica. Algunos discursos alarmistas aseguran que las ondas “enferman gravemente”, mientras que otros minimizan cualquier posible efecto. La realidad científica actual es más compleja: los campos electromagnéticos existen, pueden medirse físicamente y continúan siendo objeto de investigación. 

En una habitación de apenas 2,5 x 2,7 metros pueden convivir:

  • •televisor, 
  • •consola de videojuegos, 
  • •joystick inalámbrico, 
  • •notebook, 
  • •cargadores, 
  • •router Wi-Fi, 
  • •celular, Bluetooth, 
  • •estufa eléctrica, 
  • •múltiples enchufes y transformadores. 

Todo ello genera distintos tipos de campos electromagnéticos de baja y alta frecuencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que los campos eléctricos se producen por diferencias de voltaje y los magnéticos por el paso de corriente eléctrica. Cuanto mayor es el consumo energético o más cerca estamos de los dispositivos, mayor es la exposición. 
Sin embargo, la principal discusión científica actual no gira tanto alrededor de una enfermedad inmediata provocada por el Wi-Fi o el celular, sino sobre los efectos de la exposición prolongada y acumulativa a lo largo de los años.
En 2011, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, clasificó a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia —como los emitidos por celulares y tecnologías inalámbricas— dentro del Grupo 2B: “posiblemente cancerígenos para humanos”. La clasificación se basó en evidencia limitada relacionada principalmente con ciertos tumores cerebrales en usuarios intensivos de telefonía móvil. 
Eso no significa que esté demostrado que el Wi-Fi o los celulares produzcan cáncer, sino que la evidencia disponible aún no permite descartar completamente un riesgo.
De hecho, investigaciones más recientes impulsadas por la OMS no encontraron asociaciones consistentes entre el uso habitual de teléfonos móviles y un aumento claro del cáncer cerebral en la población general. La ciencia, entonces, sigue abierta.
Pero mientras el debate continúa, hay otros efectos mucho más visibles y documentados que sí preocupan a pediatras, neurólogos y especialistas en sueño: la hiperestimulación tecnológica.
La combinación de pantallas permanentes, videojuegos nocturnos, redes sociales, notificaciones, luz azul y conectividad continua altera los ritmos biológicos normales. El cerebro adolescente —todavía en desarrollo— recibe estímulos constantes que dificultan el descanso profundo y la desconexión mental.
Muchos adolescentes duermen rodeados de luces LED, dispositivos en carga, routers y pantallas activas hasta altas horas de la noche. Esto puede favorecer: dificultades para dormir, reducción de melatonina, cansancio diurno, irritabilidad, ansiedad, fatiga ocular, sedentarismo, problemas de concentración. 
En habitaciones pequeñas también se suma otro factor frecuentemente ignorado: el exceso de calor y la mala ventilación. Consolas, notebooks, televisores y estufas eléctricas elevan la temperatura ambiental y resecan el aire, afectando la calidad del sueño y el descanso físico.
Diversos organismos internacionales señalan que, en los hogares, los niveles habituales de exposición electromagnética suelen mantenerse por debajo de los límites considerados seguros. Aun así, muchos investigadores sostienen que aplicar un “principio precautorio razonable” puede ser una actitud saludable, especialmente en niños y adolescentes.

Entre las recomendaciones más simples aparecen:
No dormir con el celular pegado a la cabeza, evitar usar la notebook sobre el cuerpo durante muchas horas, apagar dispositivos innecesarios durante la noche, ventilar bien los ambientes, reducir el tiempo de pantallas antes de dormir, mantener cierta distancia entre la cama y equipos eléctricos potentes, fomentar actividades al aire libre y descanso sin tecnología. 
La discusión sobre contaminación electromagnética probablemente continúe durante años. Pero más allá del debate sobre las ondas invisibles, muchos especialistas coinciden en algo concreto: nunca antes en la historia humana los adolescentes habían vivido tan rodeados de estímulos eléctricos, pantallas y conectividad permanente dentro de espacios tan reducidos.Y quizá allí esté la verdadera pregunta de nuestra época.

Fuentes consultadas:
OMS – Campos electromagnéticos, OMS – Electromagnetic fields and mobile technology , IARC – Clasificación de radiofrecuencias Grupo 2B, Reuters – Revisión OMS sobre celulares y cáncer cerebral , National Cancer Institute

Inclusión educativa

Entre el discurso y la realidad en las escuelas

En los últimos años, la inclusión educativa comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los discursos pedagógicos, las políticas públicas y los diseños curriculares. Hablar de inclusión hoy parece casi una obligación dentro del sistema educativo. Las escuelas reciben lineamientos que promueven la diversidad, el respeto por las diferencias y el derecho de todos los estudiantes a aprender dentro de ámbitos comunes.
En teoría, el concepto es claro y profundamente valioso: construir una escuela donde todos los niños y niñas puedan participar, aprender y desarrollarse, independientemente de sus características personales, sociales, culturales, cognitivas o físicas. Sin embargo, cuando estas ideas bajan del papel al aula, la realidad muchas veces se vuelve mucho más compleja.
La educación inclusiva no consiste únicamente en permitir que un estudiante con discapacidad asista a una escuela común. Tampoco se trata solamente de integrarlo físicamente dentro del aula. La verdadera inclusión implica garantizar condiciones reales de participación, aprendizaje y pertenencia. Y justamente ahí aparece una de las principales tensiones del sistema educativo actual: la enorme distancia entre los principios teóricos y las posibilidades concretas de las instituciones.
Los documentos curriculares sostienen que todas las personas pueden aprender si se generan las condiciones adecuadas. Esta mirada busca dejar atrás el antiguo “modelo del déficit”, que durante muchos años colocó el problema en el estudiante, señalando aquello que supuestamente “no podía hacer”. Desde la perspectiva inclusiva, el problema ya no está en el niño, sino en las barreras que el entorno escolar impone. Estas barreras pueden ser físicas, pedagógicas, comunicacionales o incluso actitudinales. Muchas veces no tienen que ver con una rampa o un recurso tecnológico, sino con la falta de tiempo, de capacitación, de acompañamiento profesional o de estrategias institucionales reales. Porque incluir requiere mucho más que buenas intenciones.
Las escuelas actuales atraviesan situaciones muy complejas: aulas superpobladas, docentes agotados, escasez de equipos interdisciplinarios, falta de espacios de planificación y un aumento constante de demandas emocionales, sociales y pedagógicas. En ese contexto, llevar adelante prácticas verdaderamente inclusivas se convierte en un desafío enorme.
Muchas veces los docentes quieren acompañar las necesidades de sus estudiantes, pero sienten que no cuentan con las herramientas suficientes para hacerlo. Deben responder simultáneamente a múltiples realidades dentro de un mismo grupo: estudiantes con distintos ritmos de aprendizaje, problemáticas familiares, dificultades emocionales, trastornos del desarrollo, barreras comunicacionales y situaciones sociales cada vez más complejas.
La inclusión exige pensar propuestas diversas, flexibilizar actividades, adaptar materiales, modificar tiempos de trabajo y sostener trayectorias individuales sin perder de vista al grupo completo. Pero todo eso requiere tiempo institucional, formación permanente y trabajo colaborativo entre distintos profesionales. Y ahí aparece otra gran contradicción: mientras los discursos educativos promueven la inclusión como un derecho, muchas veces las escuelas deben resolverla casi en soledad.
Las familias suelen transformarse en protagonistas de una lucha silenciosa y constante. Son quienes gestionan acompañamientos externos, buscan diagnósticos, realizan trámites, solicitan reuniones y, en muchos casos, terminan sosteniendo aquello que el sistema no logra garantizar plenamente. Algunas familias sienten que deben demostrar permanentemente que sus hijos tienen derecho a aprender dentro de la escuela común.
También existen situaciones en las que la inclusión queda reducida únicamente a lo administrativo. El estudiante está matriculado, asiste a clases y figura dentro del sistema, pero no siempre logra participar verdaderamente de los aprendizajes o de la vida escolar. En esos casos, la inclusión corre el riesgo de transformarse solamente en una puesta en escena.
Otro aspecto importante tiene que ver con la mirada social sobre las diferencias. Aunque se avanzó mucho en términos de derechos y conciencia social, todavía persisten prejuicios, miedos y desconocimiento. Muchas veces lo diferente sigue siendo visto como un problema que “interrumpe” el funcionamiento esperado del aula, en lugar de entenderse como parte natural de la diversidad humana.
Sin embargo, también sería injusto desconocer el enorme esfuerzo que realizan muchas instituciones y docentes. Existen experiencias profundamente valiosas donde la inclusión deja de ser un discurso y se convierte en práctica concreta. Escuelas que generan proyectos colectivos, docentes que adaptan materiales con creatividad, equipos que trabajan en conjunto y grupos de compañeros que aprenden a convivir desde la empatía y el respeto. Cuando la inclusión se construye de manera genuina, no solo beneficia al estudiante que necesita apoyos específicos. Enriquece a todo el grupo. Enseña a convivir con las diferencias, desarrolla sensibilidad social, promueve el trabajo colaborativo y construye comunidades más humanas.
La diversidad dentro del aula no debería ser entendida como una dificultad a tolerar, sino como una oportunidad para aprender de otros modos y ampliar las formas de enseñar y aprender. El gran desafío actual quizás sea dejar de pensar la inclusión únicamente como una meta ideal escrita en documentos oficiales y empezar a convertirla en una realidad cotidiana, sostenida por decisiones políticas concretas, recursos reales y acompañamiento institucional verdadero. Incluir es garantizar que todos los estudiantes puedan permanecer, participar, aprender, ser escuchados y sentirse parte. Y para que eso ocurra, no alcanza con discursos. Hace falta compromiso colectivo, inversión, formación y una transformación profunda de las prácticas educativas.
La inclusión educativa no debería ser un privilegio que depende de la buena voluntad individual de algunos docentes o familias. Debería ser una responsabilidad compartida por todo el sistema educativo y por la sociedad en su conjunto.

Por Lic. Noelia Alfano (Prof. Lic. En Ciencias de la Educación)
Coordinadora de Áreas Centro de Rehabilitación Rebiogral