El congelamiento del cuerpo de las mujeres

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Para comprender la lógica de nuestra sociedad basada en la dominación, observemos que el problema no está en el niño que no encuentra el cuerpo de su madre al nacer, sino en esa madre que no siente –espontáneamente- apego hacia su hijo. Ese es, desde mi punto de vista, el verdadero drama de la civilización. Las mujeres –al igual que los varones- provenimos de historias de desamparo, falta de cuerpo, mirada, disponibilidad afectiva, ternura, leche o abrazos. Entonces hemos aprendido tempranamente a congelar las emociones, el cuerpo, los deseos y las intuiciones. La distancia que hemos instaurado para que el dolor no duela tanto, luego nos ha convertido en las mujeres que somos hoy: desapegadas y secas. Ese frío interno, es lo que nos imposibilita sentir compasión y apego por el niño. Todo niño humano nace de un vientre materno y anhela permanecer en un territorio similar. Esto es intrínseco a todas las especies de mamíferos. El verdadero problema es que las madres humanas hemos anestesiado nuestro instinto de apego, con el objetivo de no seguir sufriendo por esa distancia vivida cuando nosotras mismas hemos sido niñas. Es una rueda que gira en torno a lo mismo: vacío, distancia con la propia madre, congelamiento del cuerpo y de las emociones, anestesia vincular, luego imposibilidad o corte frente al instinto de apego sobre la nueva cría.
Si las mujeres sintiéramos la poderosa necesidad de no separarnos de nuestra cría, nadie podría imponernos ese alejamiento. Somos las mujeres quienes –rechazantes de una cría que no sentimos propia- permitimos, estimulamos y facilitamos que la criatura sea alejada y tocada por personas extrañas.  Claro que para comprender esa falta de apego, tenemos que remontarnos hacia atrás. Hacia nuestras madres y hacia las madres de nuestras madres y así, por generaciones y generaciones de separaciones tempranas y antihumanas.
Hay dos hechos que merecen un pensamiento ordenado, para comprender el alcance del desastre ecológico respecto a la falta de apego de la madre hacia su cría. Por un lado, la masificación del maltrato en los partos. Por el otro, la represión sexual -especialmente sobre las mujeres- durante siglos de oscurantismo y misoginia. Ambas imposiciones son las herramientas perfectas del Patriarcado para lograr que desaparezca todo vestigio de intuición y de apego de la madre respecto a su cría, para convertir a cada madre en una procreadora de futuros guerreros: niños y luego jóvenes iracundos, desesperados por falta de amor, con rabia y con toda la potencia puesta al servicio de la revancha. O bien, niños desvitalizados, perdidos en la tecnología, deprimidos y sin entusiasmo ni voluntad.

Laura Gutman

La Soberbia

Uno de los temas frecuentes que se presenta en la clínica médica homeopática, es la soberbia. Vemos enquistada la misma, en la trama psíquica de nuestros pacientes, adosada a dolores profundos que le fueron infligidos durante la primera infancia por diversas situaciones y que surgen como elementos para desandar de su cuadro psicobiológico, para poder revertir temas muy graves de salud.
Cuando uno investiga este tema, se encuentra que el término “soberbio” proviene del latín “superbus” (el que está por encima, el altanero). Y “superbus” es un derivado de súper (adverbio, preposición y prefijo que significa “por encima”). De él derivan muchas palabras latinas, algunas de las cuales utilizamos aún, como superar, superior, insuperable o supremo. También se encuentra este elemento léxico en la gran cantidad de palabras prefijadas con súper (superviviente, etc.) o con sobre, que es la versión patrimonial del prefijo súper (sobreviviente, sobreseído, etc).
El concepto etimológico de la soberbia nos remite a encontrar dos elementos fusionados. Por un lado tenemos el por encima (altanería) y por el otro el lugar del súper (superviviente) y estas dos versiones pertenecen a una misma vida, de un mismo paciente en consulta. En el trabajo homeopático muchas veces observamos durante el tratamiento, que cuando se produce el retorno de síntomas antiguos y vemos que desaparece la soberbia, nos sorprendemos, ya que reaparece una falta de confianza u otras cosas que nos indican mucha vulnerabilidad en el paciente y que irán deshilachándose a medida que transcurra el tratamiento hasta que este pueda recuperar su verdadera identidad.
En otro sentido, resulta necesario recordar el pedido que les hacía a los discípulos el maestro Dr. Tomás Pablo Paschero, dentro del trabajo de formación permanente del médico homeópata, “para hacer esta tarea se requiere una profunda introspección de tipo personal, una profunda humildad y el cultivo de nuestra riqueza espiritual.” Trascender la soberbia es el verdadero desafío.

Dr. Sergio Rozenholc
E-mail: doctorsergiorozenholc@gmail.com

¿Qué nos dice el gato cuando se frota?

El sutil arte de hacer un ocho.

Entrar a casa después de un día intenso de trabajo suele tener el mismo recibimiento: cruzas la puerta, dejas las llaves y, ahí mismo, una silueta felina comienza a dibujar ochos perfectos alrededor de tus tobillos. Se contorsiona, te mira, insiste. Podríamos pensar que nos está pidiendo comida o juego, pero la realidad es otra.
Cuando tu gato se frota contra tus piernas, está ejecutando uno de los rituales de comunicación química y etológica más complejos del reino animal. En ese preciso instante, está leyendo tu estado emocional y, al mismo tiempo, calibrando el suyo. Los felinos poseen glándulas sebáceas especializadas en la producción de feromonas de apaciguamiento, en la trompa, las comisuras de los labios, los costados de la cara y la base de la cola. Al frotarse contra paredes, muebles, almohadones, el gato no está «limpiándose», está creando un mapa de zonas seguras. Cuando lo hace con tus piernas está buscando un olor comunitario, necesario para sentirse a seguro.
Durante las horas que pasaste fuera de casa, ese aroma compartido se desvaneció. Al regresar, su prioridad absoluta es restablecer la sintonía aromática del hogar. Sin embargo, en ese frotamiento también te está examinando. Cuando estamos estresados o angustiados, nuestros niveles de cortisol aumentan, modificando sutilmente nuestra transpiración y olor corporal. Nosotros no lo notamos, pero para el olfato felino es un grito de alerta. Si regresas a casa cargando todas las frustraciones del trabajo, a tu gato no le va a gustar ni cinco. Su entorno seguro se altera.
En algunas ocasiones este desequilibrio puede generar tal nivel de ansiedad en nuestro michi que nos lo hará saber. Orinando y defecando fuera de sus piedritas, alejándose y escondiéndose, soplando y erizándose cuando nos acerquemos.
Cuando la homeostasis de la casa se rompe debido a nuestro estado de ánimo, nervioso, ansiosos, estresante, el territorio del gato deja de ser apacible. La solución a veces puede ser simple. Existe un ejercicio etológico muy sencillo, pero de un poder biológico tremendo. Si estás dispuesto/ta te lo cuento. Busca un rincón tranquilo, sentate en el suelo y quedate quieto/ta durante diez minutos. Cerrá los ojos y respirá de forma pausada, consciente y profunda. No lo llames, no lo fuerces. La curiosidad felina es un motor muy potente. Cuando tu ritmo cardíaco baje y tu química corporal vuelva al eje, el minino se acercará solo. Notará tu cambio de ánimo, volverá a refregarse contra vos y la energía de la casa volverá a fluir. En otras ocasiones la causa del problema no seremos nosotros sino el entorno. Puede ser una mudanza, una pelea, un gato vecino que vino de visita, la llegada de un bebé u otro gato a la vivienda, ruidos fuertes y continuos de una obra en construcción cercana. Pueden ser del propio gato, como por ejemplo un cambio en la microbiota del intestino debido a una mala nutrición. Nuestro gato dejará de frotarse contra las cosas o lo hará tan fuerte que se lastimará, se le caerá el pelo dejando zonas peladas. Aquí habrá que recurrir a su veterinario holístico para que lo estudie y le recete medicamentos homeopáticos que le ayuden a restablecer su propia homeostasis, su propia armonía. Esto será tema para otro artículo.
Hasta la próxima con Salud y Alegría. 

Ecosíntesis y la mirada del Nuevo Paradigma

La “Ecosíntesis” es un concepto que, según desde dónde se lo observe —ecología, sociología o incluso espiritualidad— propone una integración armónica entre sistemas que parecen opuestos. Veamos.
Desde el enfoque ecológico, la Ecosíntesis plantea la formación de nuevos ecosistemas mediante la introducción de especies —nativas o no— en entornos degradados o nuevos. A diferencia de la restauración clásica, que busca volver al pasado, la Ecosíntesis mira al futuro. Acepta que el entorno ha cambiado y busca combinar especies que “encajen” para crear un sistema estable y funcional. Un ejemplo sería la creación de bosques en islas volcánicas nuevas o la rehabilitación de zonas industriales mediante la mezcla estratégica de plantas que limpian el suelo.
Desde el enfoque social y humano, planteada desde una perspectiva sociológica y psicológica, la Ecosíntesis integra al ser humano con su entorno técnico y natural. Propone que no somos entes separados de la naturaleza, sino que nuestra tecnología, cultura y biología deben sintetizarse en un solo organismo equilibrado. Se trata de un “pensamiento sistémico”: dejar de ver “partes” para empezar a ver “relaciones”. No es solo plantar un árbol ni solo construir una fábrica, sino pensar cómo ambos coexisten en el plano social y humano.

Ecosíntesis como filosofía de diseño
En el marketing y el desarrollo de productos, la Ecosíntesis se traduce en diseño regenerativo. Un producto no termina en la basura: se reintegra al sistema o a la naturaleza. Cobra así un valor multidimensional. Una empresa no solo buscaría rentabilidad económica, sino que su existencia “sintetiza” beneficios para la comunidad, el medio ambiente y la psique del consumidor.
El término fue popularizado, en parte, por visionarios que sugerían que para colonizar otros planetas —como Marte— no necesitaríamos “terraformar” (cambiar todo el planeta), sino practicar la Ecosíntesis: introducir microorganismos que creen un nuevo equilibrio biológico. Para rastrear el origen y la evolución del concepto debemos movernos entre la ecología de sistemas, la arquitectura sustentable, la filosofía humanista y las leyes naturales. “Eco” (casa/entorno) y “Síntesis” (unión de partes): sus ideólogos provienen de campos que intentan resolver la fractura entre lo natural y lo artificial, conectándolo con lo humano. Hoy, bajo la mirada del Nuevo Paradigma, el concepto deja de ser una técnica de jardinería planetaria para convertirse en una estrategia de supervivencia de la especie.

Gestionar la vida vs. algoritmos
El filósofo e historiador Yuval Noah Harari advierte que la automatización y la IA no solo desplazan el trabajo, sino que crean una obsolescencia existencial: el ser humano pierde su función biológica y económica tradicional. En este contexto, la Ecosíntesis no es solo “unir partes”, sino la renegociación de nuestra relevancia en un sistema que ya no nos necesita como “productores”.
Si, como dice Harari, somos “algoritmos bioquímicos” hackeables, la Ecosíntesis propone una resistencia biológica. Mientras el sistema tiende a la especialización extrema —lo que nos vuelve obsoletos cuando la máquina nos supera—, la Ecosíntesis exige un pensamiento generalista e integrado. Se trata de sintetizar nuestra capacidad intuitiva y ética con los sistemas técnicos para no ser “sustituidos”, sino “re-enraizados”.
Harari señala también que el sapiens se ha divorciado de su realidad sensorial para vivir en ficciones (dinero, naciones, marcas). La Ecosíntesis actuaría entonces como un proceso de “re-materialización”. Una suerte de resistencia: frente a la obsolescencia que produce vivir solo en la infoesfera, la Ecosíntesis propone que el ser humano recupere su rol como curador de la biosfera. La “utilidad” del hombre del futuro ya no sería procesar datos —las máquinas lo hacen mejor— sino gestionar la vida: la síntesis entre la tecnología de punta y la regeneración del suelo, el agua y el aire.
El mayor reto del siglo XXI —según plantea Harari— es la irrelevancia. Aplicada a la visión sociológica, ¿podría la Ecosíntesis ser una respuesta? ¿Cómo sería diseñar sistemas —económicos, sociales y comerciales— donde el valor humano no dependa de su productividad mecánica, sino de su capacidad de síntesis vital?

La obsolescencia como oportunidad de “reset”
La obsolescencia existencial que esgrime Harari nace de la fragmentación. Por el contrario, la Ecosíntesis sería entonces “la medicina”: una integración forzosa de nuestra tecnología con nuestra biología, con el objeto de no ser descartados por nuestro propio invento.
La velocidad actual nos empuja a una obsolescencia existencial porque nuestras creencias —el software— ya no pueden correr en un mundo que cambia cada seis meses. Sin embargo, aquí es donde la neurodiversidad y la reconexión espiritual juegan un papel clave: sintonizar con el campo. Cuando la velocidad del cambio externo supera nuestra capacidad de procesamiento, la única salida no es “correr más rápido”, sino sincronizarse con el campo espiritual (o cuántico), donde el tiempo no es lineal sino circular o simultáneo.
La Ecosíntesis “holística” —agrego— propone que el ser humano debe actuar como un transductor, un transformador de energías, concediéndonos la oportunidad de un reset. Al aceptar la “muerte” de un propósito antiguo (obsolescencia), liberamos la energía necesaria para que el sistema se retroalimente con un nuevo sentido.
Si consideráramos a la Ecosíntesis no como una teoría, sino como un sistema holístico, autónomo y retroalimentado, esta se convertiría en una tecnología del espíritu.

Cómo regula el organismo su propia química

El cuerpo humano posee mecanismos muy precisos para mantener el equilibrio ácido-base, una condición indispensable para que las células funcionen correctamente. La sangre, por ejemplo, debe conservar un pH dentro de un rango muy estrecho. Cuando este equilibrio se altera de forma importante, pueden aparecer trastornos de salud que requieren atención médica.
Para evitarlo, el organismo cuenta con sistemas de regulación altamente eficientes. Los pulmones eliminan dióxido de carbono, una sustancia que influye en la acidez corporal, mientras que los riñones filtran y excretan ácidos producidos por el metabolismo. Gracias a estos mecanismos, en personas sanas el pH sanguíneo se mantiene estable independientemente de las variaciones normales de la alimentación.
En los últimos años se popularizó la idea de que ciertos alimentos «acidifican» el organismo y que otros lo «alcalinizan». Sin embargo, la evidencia científica indica que, aunque algunos alimentos pueden modificar el pH de la orina, no cambian de manera significativa el pH de la sangre en personas sanas.
Esto no significa que la alimentación no sea importante. Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y alimentos poco procesados aporta vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, nutrientes que favorecen el bienestar general y ayudan a mantener una adecuada función metabólica. Por el contrario, el exceso de productos ultraprocesados, azúcares y grasas de baja calidad puede afectar la salud por diversos mecanismos.
Más que preocuparse por «alcalinizar» el cuerpo, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables: una alimentación variada, actividad física regular, descanso adecuado, buena hidratación y controles médicos cuando corresponda. El organismo ya dispone de herramientas extraordinarias para conservar su equilibrio interno; nuestra tarea es brindarle las mejores condiciones para que pueda hacerlo.

EDUCAR AL SOBERANO: No podemos desperdiciar

Es fundamental saber aprovechar los alimentos y cosméticos naturales y no desestimarlos únicamente por tener fechas de vencimiento cercanas, que en muchos casos —según el producto— son orientativas y no definitivas. Muchas veces se lee “consumir preferentemente antes de”, y eso no significa necesariamente un vencimiento tajante. Obviamente no estoy hablando de lácteos o alimentos, donde hay que tener mayores cuidados. Siempre debe prevalecer el sentido común.
Desgraciadamente existe una mala costumbre del desperdicio. Nosotros, que trabajamos con cosmética, suplementos y alimentos naturales, solemos aconsejar a nuestros clientes y al público que consulta, que una crema próxima a vencer o incluso vencida hace poco tiempo puede seguir utilizándose si conserva sus características normales. En este tipo de productos la fecha no siempre implica un corte absoluto.
Algo similar ocurre con algunos alimentos secos: harinas, pastas secas, legumbres, cereales, infusiones o azúcar. Pasados unos días de la fecha indicada, o estando próximos a vencer, no necesariamente deberían desecharse automáticamente. Por lógica y sentido común, siempre hay que observar el color, olor, textura y estado general del producto.
Con respecto a los alimentos orgánicos y frescos elaborados sin conservantes ni aditivos, es lógico que no puedan durar demasiado tiempo. Justamente esa es una de las características de los productos más naturales. Pero tampoco la fecha colocada debe interpretarse siempre de manera rígida: si el alimento está en buenas condiciones, muchas veces puede consumirse.
Un rubro especial son las cremas, aceites, shampoos y toda la cosmética natural. Muchas veces pueden seguir utilizándose después de la fecha indicada sin inconvenientes, especialmente cuando se trata de líneas serias y de confianza, elaboradas realmente con ingredientes naturales, como las que habitualmente se comercializan en dietéticas y almacenes naturales. Son productos desarrollados por empresas con años de experiencia y dedicadas al cuidado de la salud, complementando una alimentación más sana. Y hablo de “cuidado de la salud” porque la piel también absorbe sustancias y es importante evitar productos innecesariamente tóxicos.
Más allá de otras discusiones actuales, muchas veces la información del producto resulta ilegible, necesitamos CONOCER los ingredientes o aditivos que contienen los productos. En muchos ultraprocesados el azúcar aparece escondido bajo distintos nombres y siglas, mientras en todo el mundo se intenta disminuir su consumo debido al crecimiento de la obesidad, la diabetes o el exceso de sal por la hipertensión.
Claro que hacen falta políticas públicas de salud, pero nosotros también debemos informarnos y tomar cartas en el asunto.
TENER EN CUENTA: no desperdiciar. No tirar cosméticos o alimentos que todavía pueden utilizarse. Como nos decían cuando éramos chicos: “LA COMIDA NO SE TIRA”. Y los cosméticos también se aprovechan.

Comamos legumbres

Porotos, arvejas, lentejas: legumbres sanas y naturales que aportan fibra y proteínas.
Al combinarlas en deliciosos guisos con cereales, y condimentarlas con especias carminativas como orégano, laurel, estragón, salvia, comino, hinojo o tomillo, además de realzar el sabor ayudan a reducir el efecto de meteorismo (gases).
Su alto contenido de fibra favorece el tránsito intestinal, contribuye a una mayor sensación de saciedad y ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Además, aportan minerales como hierro, magnesio y potasio, nutrientes importantes para el buen funcionamiento del organismo.

Entre sus múltiples beneficios, podemos anotar:
Su bajo costo. Un largo tiempo de almacenamiento. Ayudan a bajar el colesterol. Si las cocinamos bien no afectan la digestión. No pierden sus propiedades al recalentarse. Ayudan a controlar la tensión arterial. Aportan proteínas vegetales de buena calidad. Favorecen la salud intestinal gracias a su contenido de fibra. Contribuyen a una mayor sensación de saciedad. Son una alternativa saludable para reducir el consumo excesivo de carnes y alimentos ultraprocesados.

Un alimento tradicional en muchas culturas:
Las legumbres son protagonistas de numerosas preparaciones tradicionales en todo el mundo. En la cocina de Medio Oriente encontramos el hummus de garbanzos, el
falafel y el mujaddara, una combinación de lentejas, arroz y cebolla. En América Latina son infaltables en guisos, locros y ensaladas, mientras que en la dieta mediterránea forman parte habitual de platos nutritivos y sabrosos. Su versatilidad permite incorporarlas tanto en comidas calientes como frías, patés vegetales, hamburguesas caseras y hasta pastas untables saludables.
Incorporarlas varias veces por semana es una manera sencilla, económica y nutritiva de cuidar la salud y enriquecer la alimentación cotidiana.

La importancia de incorporar grasas

Hoy en día hay una preocupación por la falta de vitaminas y minerales como calcio, magnesio y vitaminas del grupo B, pero nos hemos olvidado de la importancia de los ácidos grasos instaurados en nuestra dieta.
Los ácidos grasos son indispensables para el correcto funcionamiento del organismo. La mayor parte de la población consume menos de la cantidad recomendada, sobre todo de omega 3. Una baja ingesta de omega 3 se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y a alteraciones en funciones neurológicas, ya que tanto el cerebro como el cuerpo dependen de este nutriente.

Funciones de los Omega 3:
•Ayudan al crecimiento y desarrollo neurológico. 
•Contribuyen a regular procesos de coagulación. 
•Colaboran en la salud cardiovascular.
•Tienen acción antiinflamatoria.
•Son necesarios para una piel saludable.
•Fortalecen el sistema inmunológico y el sistema nervioso; su falta puede asociarse a problemas de aprendizaje, dificultades emocionales y alteraciones inmunológicas 

Alimentos con contenido en Omega 3:
•Semillas de lino y chía, nueces.
•Vegetales de hoja verde (en menor proporción). 
•Peces de mares fríos. 

En nuestro país hay un alto consumo de ácidos grasos saturados, presentes en alimentos de origen animal como carnes y derivados, achuras, frituras y lácteos (leche, queso, crema, manteca), y un bajo consumo de Omega3. Si bien en los últimos años se ha reducido el uso de grasas “trans” por regulaciones sanitarias, el exceso de alimentos ultraprocesados y el desequilibrio en la calidad de las grasas siguen siendo un problema.
Los hábitos alimentarios apropiados representan la base de la prevención y el control de varios factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como aterosclerosis, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia y obesidad.
En la mayor parte de los países industrializados de Occidente se consume una dieta desequilibrada, con una ingesta elevada de ácidos grasos Omega6 y baja en Omega3, como es el caso de nuestro país, con alto consumo de aceite de girasol. Este desequilibrio puede influir negativamente en la salud cardiovascular si no se acompaña de una adecuada incorporación de Omega3.
Antiguamente, la relación entre Omega 6 y 3 era más equilibrada (entre 1:1 y 4:1), considerada más saludable.
Suplementos de aceites de Omega3 han sido estudiados en niños con problemas de atención, conducta y en algunas condiciones del neurodesarrollo, con resultados variables. También se investigan en trastornos como depresión y estrés, siempre como complemento y bajo supervisión profesional.

Para incorporar grasas saludables necesitamos incluir en nuestra dieta diaria:
Semillas de lino, chía, sésamo, girasol y zapallo. Frutos secos (nueces, almendras, castañas). Aceites de primera presión en frío (oliva, girasol, sésamo, chía, etc.)
Palta.
Las grasas saludables no deben eliminarse de la dieta, el cuerpo las necesita para el correcto funcionamiento de todas sus células, aunque deben consumirse en cantidades adecuadas.

Lic. María Muller
Dra. Elba Albertinazzi

Principios Herméticos

Repasándolos una y otra vez y aplicándolos luego en las vivencias diarias, obtenemos una mayor comprensión y conocimiento.

Principio N°1 – del Mentalismo. Todo es Mente, el universo es mental

Principio N°2 – de Correspondencia. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro.

Principio N°3 – de Vibración. Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra.

Principio N°4 – de Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos, todo su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado, los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Principio N°5 – de Ritmo. Todo fluye y refluye, todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo, la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma medida que su movimiento hacia la izquierda, el ritmo es la compensación.

Principio N°6 – de Causa y Efecto. Toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley, la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida, hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.

Principio N°7 – de Generación. La generación existe por doquier, todo tiene sus principios masculino y femenino, la generación se manifiesta en todos los planos.

El Kibalión
La realidad que creamos

La realidad que creamos

Caminamos por la calle y observamos las caras de las personas con quienes nos cruzamos.
Los rostros nos van expresando un poco de la vida interior de cada uno.
Caras alegres, caras preocupadas, todos nos mostramos según nos va.
Los que están conformes con su vida, no desean cambiar nada.
Por otra parte, entre quienes no están contentos, están los que dicen que la vida los trató mal y depositan en causas externas el motivo de sus pesares.
Sin embargo, tendríamos que comprender que la realidad es maleable, posible de cambiar. Su cualidad es que no es definitiva, que está sujeta a modificaciones.
Nosotros somos la realidad que vivimos; la vamos creando día a día.
Y de cada uno depende la realidad que está manifestando.
El motor son los pensamientos, que guían las acciones.
El mundo que vivimos, es el mundo que fuimos creando tiempo atrás con nuestra manera de ser. Por eso, no sirve quejarnos o echarle culpas a otros por aquello que nos pasa.
Estamos viviendo el mundo tal como lo fuimos formando.
Si no nos gusta nuestra vida hoy, tendríamos que hacer un alto, mirar hacia atrás con total sinceridad, e intentar encontrar las causas que nos condujeron a la situación actual.
Seguro que no es fácil. La vida se encarga de cubrirnos con velos que nos obstaculizan la visión y no podemos ver claramente dónde nos equivocamos.
Pero siempre se está a tiempo para mejorar.
Cuando hacemos ese “click” y entendemos que ya es imposible continuar como estamos, llegó el momento del cambio.
Y esto que le puede pasar a cualquier persona individualmente, sucede exactamente igual a nivel mundial, ya que el pensamiento colectivo es el que conducirá a que una manera de vivir armoniosa, se manifieste. 

MSF