El humor,hermano del amor

Como si fuéramos humoristas de la picaresca, los estados críticos nos sueltan el ingenio. Nada mejor que un chiste para sacar al otro de un estado de tristeza. Es una necesidad que nace de la boca del estómago.
Se muere el padre bien amado de un amigo: “¿Es irreversible?”, le suelta un amoroso desubicado. Y así la risa cruza cielos.
“Mamá vino a ver el ensayo”, gritó un actor recientemente huérfano ante las cenizas de un sahumerio. Y esa madre se hizo presente en la mirada de todos.
¿Qué mejor antídoto infalible para sobrellevar a una “adoleanciana descarriada” que zamparle un chiste a una hija al borde del ataque de nervios? Es así: la vida nos da el humor para poder sobrevivir. No es correcto, no puede serlo, porque es el shock sorpresivo el que nos saca de los lugares oscuros.
Los cultores del humor guardan en nuestros corazones lugares de oro. Hasta propondría buscar los videítos antiguos de Les Luthiers para salir de estados de tristeza. Con sorpresa vi que mi adolescente los disfruta, y yo termino pensando que también les encantaban a mis papás.
Habitamos un mundo difícil; siempre fue difícil. Como humanos, nos toca salir airosos de esta prueba. Hechos horrorosos son contados una y mil veces, llenándonos de miedo y tristeza. Refugiarse en el humor es buscar en el corazón que la llamita del amor no se nos apague.
“Inventate una sonrisa”, escribía Marta Fleischer, nuestra fundadora, a quien reír le encantaba. En junio recordamos su cumpleaños. Su humor se quedó con nosotros, como se queda el humor del papá de Hernán y el humor de tantos papás.
También tenemos que pensar en cómo queremos ser recordados.
Que disfrutes de la edición de junio.

Levadura en copos: enriquece tu alimentación

La levadura en copos se ha convertido en un ingrediente muy valorado por quienes buscan una alimentación más nutritiva y equilibrada. Además de aportar un agradable sabor que realza numerosas preparaciones, es fuente de proteínas, fibra, vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, magnesio, fósforo, potasio y selenio.
Su incorporación habitual puede colaborar con el bienestar general, ayudando a combatir el cansancio físico, la fatiga y el estrés, mientras brinda nutrientes que favorecen el rendimiento intelectual y el adecuado funcionamiento del organismo.
Es especialmente apreciada en la alimentación vegetariana y vegana por su riqueza nutricional. Puede agregarse fácilmente a jugos, licuados, ensaladas, sopas, salsas y purés, convirtiendo platos cotidianos en opciones más completas y sabrosas. Dos cucharadas al día suelen ser suficientes para aprovechar sus beneficios

¿A qué nos referimos cuando hablamos de microbiota?

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Actualmente, muchas personas comenzaron a escuchar o viralizar la frase: “cuida tu microbiota” pero: ¿A qué nos referimos realmente cuando hablamos de microbiota?
La microbiota es el conjunto de bacterias y otros microorganismos que habitan en el cuerpo y se desarrollan junto a nosotros a lo largo de la vida. Aunque la mayor concentración se ubica en el intestino, tenemos microbiota en diversas partes del organismo, incluyendo la piel, la boca, las vías respiratorias y el tracto urogenital.
Al escuchar la palabra “bacterias” suele presentarse un escenario malo o perjudicial para la salud, sin embargo, no todas son dañinas. Muchas de ellas cumplen funciones fundamentales generando un beneficio para el organismo y su funcionamiento adecuado ya que participan en la digestión de alimentos para obtener vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales para el cuerpo.
Por otro lado, estos microorganismos también se benefician ya que se les proporciona un lugar donde vivir y mantenerse.
Para mantener este equilibrio, es importante cuidar la microbiota. Además de participar en el metabolismo digestivo y energético, fortalece las defensas y contribuye al bienestar general.
Por eso, la alimentación, los hábitos y el estilo de vida tienen un impacto directo sobre ella y al mismo tiempo, su estado puede influir en cómo nos sentimos, digerimos e incluso en las elecciones alimentarias. Las decisiones diarias cumplen un rol clave en el equilibro de la salud.
Para cuidar estas bacterias benéficas, existen dos pilares fundamentales: Los prebióticos y probióticos. Pero ¿Qué son los prebióticos? Son fibras presentes principalmente en alimentos de origen vegetal, que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas y favorecen su crecimiento. En cambio, los probióticos se encuentran en los alimentos fermentados o en suplementos. Estos microorganismos vivos, como las bacterias o levaduras ayudan a mantener, incrementar y reforzar la microbiota. ¿Cómo incorporar esto en nuestro día a día? Mediante hábitos simples y alimentación variada.
Para incrementar el aporte de prebióticos basta con consumir una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, semillas y legumbres.
Los probióticos podemos encontrarlos en alimentos fermentados como el kéfir, chucrut, kimchi, miso, kombucha, productos lácteos y en formato de suplementos. Es importante señalar que, aunque existen probióticos generales que fortalecen la microbiota intestinal, también hay cepas específicas recomendadas para situaciones particulares por los beneficios concretos que ofrecen en cada caso. Por otro lado, tenemos el aceite de coco que posee ácido láurico que tendría propiedades antimicrobianas y antifúngicas en especial para combatir la Cándida Albicans.
En definitiva, cuidar nuestra microbiota no requiere de dietas extremas, sino de sumar aliados a nuestra rutina diaria. Entender que somos un sistema integral que es necesario nutrir con mejores decisiones alimentarias siendo el primer paso para fortalecer nuestra salud desde adentro hacia afuera. ¡Tú microbiota lo agradecerá!».

Por Abril del Olmo
Equipo de New Garden

Conectate con la vida en el aquí y el ahora

VASTU SHASTRA: El Yoga de las casas

Desde que te levantás hasta que te acostás, hay una enorme cantidad de acciones que suceden en automático: abrir una puerta, apoyar las llaves, prender la luz, mirar el celular, sentarte a comer. No está mal, ese “piloto automático” es necesario: te permite funcionar sin tener que pensar cada paso.
Pero al mismo tiempo tiene un efecto silencioso: tiende a repetir siempre lo mismo. Los mismos movimientos, los mismos recorridos, la misma forma de habitar tus espacios. Y ahí aparece una pregunta interesante: ¿qué pasa cuando, en medio de todo eso, introducís un poco de consciencia? No se trata de hacer grandes cambios ni de volverte más lento, a veces alcanza con algo mínimo: estar presente en un gesto simple.
Por ejemplo, abrir una ventana y realmente registrar el aire que entra. O apoyar un objeto con atención, en lugar de “tirarlo” sin mirar. O detenerte un segundo antes de responder un mensaje. Son detalles, pero no son menores, porque cuando aparece la consciencia, cambia la calidad de lo que hacés. Y eso, inevitablemente, cambia lo que se genera alrededor.
Muchas tradiciones y culturas hablan de “energía” para referirse a esto. Y aunque la palabra puede sonar abstracta, la experiencia es bastante concreta: no se siente igual un espacio recorrido con apuro y distracción, que uno habitado con cierta presencia. Ahí es donde este tema se conecta con el Vastu Shastra, la antigua disciplina de origen indio que estudia la armonía en los espacios.
El Vastu suele asociarse con la disposición de una casa: orientaciones, proporciones, distribución de ambientes. Y sí, todo eso influye, pero hay algo igual de importante que muchas veces se pasa por alto: la manera en que usamos esos espacios. Una casa no es sólo su diseño, sino que también es importante cómo la habitamos. Podés tener un entorno perfectamente organizado desde lo técnico, pero si lo recorrés de forma automática, sin registro, es probable que algo no termine de fluir. Y al revés: pequeños cambios en tu forma de interactuar con el espacio pueden generar transformaciones muy profundas, incluso sin mover un solo mueble. Entrar a tu casa y realmente sentir que estás entrando.
Abrir una puerta con intención. Ordenar algo con presencia. Son gestos simples, pero empiezan a modificar la calidad del ambiente.
Se trata de favorecer una circulación armoniosa de la energía. Y esa circulación no depende sólo de las paredes o la orientación, sino también de cómo te movés dentro de ese lugar, de la atención que ponés en lo cotidiano. La buena noticia es que no necesitás saber nada técnico para empezar, podés probar algo muy simple hoy mismo: Elegí una acción cotidiana —la que sea— y hacela con total atención.
Puede ser lavarte las manos, servirte un vaso de agua, cerrar una puerta. Pero hacelo distinto: sin apuro, sin pensar en lo que sigue. Sólo estando ahí.
No te va a llevar más de unos segundos. Pero puede cambiar cómo te sentís… y cómo se siente el espacio. Y si querés profundizar, podés sumar estos pequeños ejercicios:

  1. Probá cambiar levemente un recorrido habitual dentro de tu casa, caminando un poco más despacio o prestando atención a cada paso, como si ese trayecto fuera nuevo y no algo que ya conocés de memoria.
  1. Elegí un espacio puntual de tu casa —una mesa, la entrada o un rincón— y ocupate de mantenerlo en orden con atención. No como una tarea más, sino como un momento consciente. Ese pequeño gesto, sostenido en el tiempo, empieza a generar claridad y cambia cómo se siente ese lugar.
  1. Antes de empezar cualquier actividad al llegar a tu casa, tomate unos segundos en la entrada para detenerte, respirar y registrar que estás pasando de un ámbito a otro, en lugar de seguir en automático.
  1. Antes de mover, acomodar o cambiar algo en tu casa, probá detenerte unos segundos y observar ese espacio tal como está. Sin intervenir, sin apurarte. Mirá los objetos, el orden, la sensación que genera. Esa pausa, aunque breve, cambia la forma en que decidís. Ya no es automático: aparece una elección más clara, más alineada con lo que realmente necesitás en ese momento.
  1. Al final del día, elegí un gesto simple —como apagar una luz, cerrar una puerta o acomodar un objeto— y hacelo con atención, como una manera de cerrar el día con un pequeño acto de orden interno y externo.

No son grandes acciones ni cambios drásticos, sino pequeños cortes en lo automático que interrumpen la inercia cotidiana. En esos instantes, aunque sean breves, ocurre algo clave: dejás de repetir sin darte cuenta y empezás a elegir con mayor claridad. Y cuando aparece esa elección, algo se acomoda, tanto adentro tuyo como en el espacio que habitás.
No hace falta transformar toda tu casa para empezar a vivir mejor en ella. A veces, es suficiente con transformar la manera en que estás presente ahí, en lo simple, en lo cotidiano

La brújula del autoconocimiento

El autoconocimiento es la capacidad de observar y comprender quiénes somos realmente. No se trata solo de saber qué nos gusta, sino de identificar nuestros valores, sesgos, miedos y fortalezas. Es la brújula interna que dicta cómo reaccionamos ante el mundo.
Impacta en las relaciones: Al entender nuestras inseguridades, evitamos proyectarlas en los demás, logrando vínculos más sanos y empáticos. En el Ámbito Profesional permite elegir roles alineados con nuestro talento natural, lo que aumenta la satisfacción y previene el agotamiento. Y en la Salud Mental: nos da el control para gestionar las emociones antes de que nos desborden.
Sin autoconocimiento, vivimos en «piloto automático», repitiendo patrones que a veces nos dañan. Al conocernos, dejamos de reaccionar y empezamos a decidir. Es el cimiento de la inteligencia emocional y la clave para construir una vida con propósito real. Conocer y potenciar nuestro desarrollo interior profundo, conectando con las latentes fuerzas en nuestro organismo y psique, es un desafío personal e intransferible. El CIAG ofrece un espacio para el cultivo de nuestra naturaleza interior y el consecuente despertar de la Conciencia, nuestra verdadera y autentica identidad. Allí realmente llegamos a conocernos a sí mismos y alinearnos con el propósito de la nuestra encarnación. 

CIAG Argentina
Escuela de Autoconocimiento
Whatsapp: 11 5963-0169 
ciagboulogne@gmail.com

2026: la “Materialización de lo invisible”

Valores y recursos de los Signos del Zodiaco – parte 2 –

Continuamos profundizando en el mapa astrológico de un año que nos desafía a ser arquitectos de nuestra propia existencia.  En esta Trilogía presentamos el tiempo de la Materialización de lo Invisible.  A través del «Eje de la Sustentabilidad», analizamos cómo se entrelazan tres dimensiones vitales: el Tiempo como herencia y destino, la Materia como los recursos y valores materiales y el Espacio como el escenario de los vínculos y el intercambio con el entorno para generar prosperidad y abundancia.
No es una simple predicción, sino una hoja de ruta para entender hacia dónde se está moviendo su energía vital. 

Aries

Tiempo (Herencia/Destino): Saturno y Neptuno sobre tu identidad transmutan tu antigua impulsividad en una maestría de la acción consciente. El destino te pide «dar cuerpo» a tus sueños con una disciplina casi mística.

Materia (Recursos/Valores): Urano abandona definitivamente tu zona de finanzas tras años de inestabilidad. Entrás en una etapa de consolidación donde el valor proviene de tu capacidad de comunicar ideas disruptivas. La inversión es en tu propia marca.

Espacio (Identidad/Relaciones): Tus vínculos ya no se basan en la lucha por el territorio, sino en el intercambio intelectual. Júpiter expande tu autoexpresión creativa en el espacio público.

Clave de Conciencia: Responsabilidad creativa. Tu liberación es dejar de reaccionar al mundo y empezar a fundarlo desde tu voluntad templada.

♉ Tauro

Tiempo (Herencia/Destino): Plutón en tu zona de destino profesional te obliga a soltar herencias de control material. El destino te lleva a una posición de poder basada en la colaboración tecnológica y humana, no en la posesión.

Materia (Recursos/Valores): Urano entra en tu zona de valores (Géminis). Tu economía se vuelve eléctrica y diversa. Es tiempo de monetizar tus ideas, no solo tu esfuerzo físico. La riqueza es ahora información y redes.

Espacio (Identidad/Relaciones): Júpiter expande tu hogar y sentido de pertenencia. El espacio de tu identidad se asienta tras años de caos, encontrando refugio en lo íntimo mientras te transformas afuera.

Clave de Conciencia: Desapego fértil. Entiende que tu seguridad no está en lo que retienes, sino en tu capacidad de fluir con el cambio de paradigma.

♊ Géminis

Tiempo (Herencia/Destino): Saturno y Neptuno en tu zona de «finales» sugieren que el tiempo de viejas culpas o herencias kármicas ha terminado. Tu destino se vuelve más espiritual, menos mental y más enfocado en el cierre de ciclos.

Materia (Recursos/Valores): Se transforman tus finanzas compartidas y legados. El valor real surge de procesos de transformación profunda (impuestos, juicios, herencias). La economía es un ejercicio de transparencia y poder compartido.

Espacio (Identidad/Relaciones): Con Urano en tu signo, tu identidad espacial explota. Eres un emisor de nuevas frecuencias. Se expanden tus redes de contacto, trayendo socios que resuenan con tu nueva vibración.

Clave de Conciencia: Presencia eléctrica. No te pierdas en mil ideas; usa la conciencia para anclar la chispa de Urano en proyectos que sirvan al bien común.

♋ Cáncer

Tiempo (Herencia/Destino): Saturno y Neptuno activan tu Medio Cielo. El destino te pide liderar con compasión. Superas la herencia del «miedo al mundo» para ocupar un lugar de autoridad legítima en lo profesional.

Materia (Recursos/Valores): Júpiter en Leo (tu zona de Valores) trae una expansión económica significativa. Es un año de cosecha material, pero vinculada a tu generosidad y a cuánto te permites brillar sin culpas.

Espacio (Identidad/Relaciones): Se transforman tus vínculos cara a cara. El espacio relacional exige una honestidad brutal. Ya no hay lugar para dependencias emocionales; la relación es un espejo de poder.

Clave de Conciencia: Vulnerabilidad pública. Tu liberación ocurre cuando dejas de protegerte de más y permites que tu sensibilidad sea tu mayor activo profesional.

♌ Leo

Tiempo (Herencia/Destino): Se está acelerando tu tiempo de crecimiento personal. El destino te coloca en el centro, pero con la herencia de un nuevo sentido ético y espiritual (Trígono Saturno/Neptuno).

Materia (Recursos/Valores): En tu zona de recursos compartidos te exigen orden en lo invisible (deudas, seguros, inversiones a largo plazo). El valor viene de la integridad con la que gestionas lo que otros te confían.

Espacio (Identidad/Relaciones): Plutón frente a ti transforma quiénes son tus «otros». Conflictos de poder o crisis en pareja te obligan a redefinir tu identidad espacial. El otro es un maestro de tu propia sombra.

Clave de Conciencia: Brillar sin opacar. La liberación es reconocer que el otro no es un súbdito, sino un socio necesario en la construcción de tu nuevo poder.

♍ Virgo

Tiempo (Herencia/Destino): Saturno y Neptuno en tu zona de transformación profunda te piden soltar herencias de perfeccionismo paralizante. El destino te invita a confiar en procesos que no puedes controlar con la mente.

Materia (Recursos/Valores): Tu valor económico ahora está ligado a tu capacidad de innovar en el espacio público (Urano en el Medio Cielo). El trabajo tradicional cambia por proyectos de vanguardia o tecnología aplicada al servicio.

Espacio (Identidad/Relaciones): Frente a ti se disuelven fronteras en la pareja y lo compartido con otros. El espacio con el otro se vuelve sagrado o confuso; la clave es la claridad espiritual en los acuerdos básicos.

Clave de Conciencia: Entrega consciente. Dejar de intentar, arreglarlo todo. La conciencia es entender que el orden perfecto nace de aceptar el flujo natural de la vida.

Continuará…

Ángel Conde
Astrólogo
iagconde1@gmail.com

Chakana, el camino de los justos

Somos naturaleza y seguimos un calendario ancestral

Mayo nos trae la energía de la chakana andina o cruz del sur. Es una constelación formada por cuatro estrellas brillantes fácilmente reconocible que solo puede verse desde nuestro hemisferio sur. Es geometría sagrada, en ella se simboliza el calendario agrícola con las diferentes fechas. Una cruz cuadrada de 12 puntas con un círculo central que representa el punto de convergencia entre los mundos. Considerada una escalera o puente que conecta los 3 mundos: el terrenal, el presente (Kay Pacha) con el mundo de arriba o el espiritual (Hanan Pacha) y el interior (Uku Pacha), simbolizando armonía y equilibrio cósmico. Además representa los cuatro puntos cardinales (oeste, norte, este y sur). Cuando se abre un espacio o se realizan los saludos en una ceremonia se comienza por donde sale el sol y luego hacia la izquierda (antihorario) esto es por efecto Coriolis. También simboliza los cuatro elementos (tierra, agua, fuego y aire) y los cuatro animales de poder (cóndor, colibrí, puma y serpiente).
Es en estos días la posición de la chakana permite una perfecta alineación de la vertical con el horizontal, que solo se da una vez al año, marcando el Qhapaq Ñan, Camino de los Justos o correctos. Es una línea recta que une ciudades Inkas ubicadas geográficamente en una diagonal a 45° del eje Norte-Sur. Esta línea representa el ángulo del eje de rotación de la tierra, hoy modificado que es de 23° 30’. Esta inclinación, esta línea de la vida es la que permitió que haya biodiversidad en nuestro planeta.
Por eso la importancia de esta fecha, la chakana nos trae una fuerza de creación y sobre todo de orden interno. Es un buen momento para poner aquellas piedras que nos acompañan durante el año, un cuenco de agua y tomar a la mañana siguiente que refleje esa constelación, como es arriba es abajo y como es adentro es afuera. Ese día 3 conectar con esa energía y subsiguientes para ordenarnos para nuestro buen vivir.
Hasta la próxima y espero verlos en la Feria del Productor al Consumidor en el predio de Agronomía el 2do. fin de semana de cada mes, y no se olviden…
¡Seamos felices, tomemos yuyitos y hongos, guardemos semillas y leamos libros!

De la ira a la levedad

Vivir en paz

¿Por momentos advertís una nube de enojos que obnubila tu camino? ¿En situaciones de confusión, avasallamiento, te invade una ceguera que no puedes evitar experimentar? Estas son sensaciones que suelen percibirse cuando la ira se está preparando para eclosionar. Si dejas que la combustión crezca, el fuego comienza a arder y la intensidad de las llamas se filtrarán entre tus palabras y acciones. Podes evitar la eclosión, solo que, para ello necesitas dialogar con tu ansiedad para que te permita hacer la pausa, ese instante sagrado que va a marcar el primer paso para abrazar el origen de la ira.
Habitar la ira es darles lugar a sus tres etapas. La primera: la percepción de la combustión. Aumenta la frecuencia cardíaca, se tensan los músculos, especialmente en cuello y mandíbula, la respiración se agita, suda alguna parte del cuerpo y el fuego trepa hacia las mejillas y los ojos. Observa con quien o quienes estás y qué es lo que produce este efecto.
Segunda etapa: la explosión. Puede que los síntomas iniciales se exacerben y que se sume la impulsividad con palabras hirientes colmadas de fuego abrasador y pierdes registro de sí. Emergen enojos muy guardados con la carga agresiva del aguante. Cuanto más retengas, más crueles se tornarán las frases.
Tercera etapa: la retirada. Un sabor amargo se expande en el pecho, es la angustia y quizá la culpa. Si tienes esta tendencia, te sugiero que releas cada paso y reflexiones. Ya le estás dando un lugar al cambio. Ahora viene el camino de la práctica transformadora.
Explora cual podría ser el germen de la ira. Por lo general se asocia a vínculos primarios de maltrato, limitación, o de cargas ancestrales del mismo tipo. Para tomar conciencia de todo esto es necesario darse tiempo con pausas y, si lo sentís, con ayuda profesional. Ambas opciones te van a ir conduciendo a la liberación de la tendencia a soportar, aguantar, retener para luego detonar en determinadas circunstancias. El proceso de sanación acarrea un trabajo de templanza y amabilidad contigo. La cólera es una emoción que suele quedar instalada y se acumula si no se la sana con la creación de amor propio.
Hay otras maneras de atravesar los enojos sin la represión. Lo inicial es nombrar lo que te enoja, elaborarlo internamente con conciencia y luego expresando ese motivo desde la firmeza, las convicciones, la presencia y no, desde la ira. Para contactar con el amor propio reordena internamente aquello que te molesta, que te impide soltar sinceridades. Habitar cada revelación desde cuerpo y mente. Observa los relatos internos que aparecen. Fijate si circulan frases que te desvalorizan o te juzgan.  Atiende con conciencia cada una. Paulatinamente el cuerpo se va a ir abrigando con palabras tiernas, pacientes y optimistas. Solo confía que esto va a ocurrir. Y así, con seguridad, vas a sentir más levedad. 

Por Alejandra Brener
Lic. en CC de la Educación
Ter. Corporal – Bioenergetista

alejandrabrener@gmail.com
Facebook Alejandra Brener Bioenergética
Instagram: @espacioatierra

La función de las palabras que describen realidades internas

Uno de los aspectos más complejos para “aprender” a construir biografías humanas es la capacidad de “inventar” palabras que nombren todo aquello que no ha sido dicho por quien detentaba el discurso oficial. Palabras que describen realidades internas pasadas, contradictorias, infantiles, negadas o sublimadas. La palabra justa y pertinente da un sentido exacto a la maraña de sensaciones ambivalentes que no pueden existir porque están desorganizadas y sobre todo, porque contradicen el lugar de identidad que nos da refugio. Con relación a una realidad tan frecuente como es el desamparo emocional durante la infancia, es obvio que nadie ha nombrado tal cosa. Con seguridad no la nombró nuestra madre, ni nuestro padre ni ningún adulto allegado. El desamparo emocional, el maltrato, el abandono, el abuso en todas sus formas, la soledad durante la niñez, la sensación de injusticia, el miedo, las fobias, y todas las evidencias de falta de amor, solidaridad o cobijo, serán las palabras que más utilizaremos en el armado de prácticamente todas las biografías humanas. Claro que en cada historia, el abuso y el maltrato se presentan bajo modos distintos. Pero nos compete a los profesionales registrarlos, ubicarlos en el escenario y nombrarlos.
Una vez que el consultante escucha palabras a las que nunca antes le había dado un significado trascendental, sabrá rápidamente si corresponden con su realidad interna o no. Es automático. Porque no importa si ha relegado a la sombra la totalidad de sus experiencias. La sombra no es un lugar donde desaparecen las vivencias. Simplemente es un refugio donde pueden permanecer aguardando detrás del telón, hasta que se las invita a participar de la fiesta. Todo trabajo de indagación personal “toca” de algún modo la campana para que esa instancia aparezca más visiblemente. No se trata de interpretar ni estamos sacando de la galera teorías grandilocuentes. Estamos sólo poniendo palabras a algo que el consultante dice sin saber que lo está diciendo. Por ejemplo, si un consultante recuerda con lujo de detalles todo lo que le preocupaba a mamá, nosotros pondremos palabras a ese “mirarse a sí misma de mamá” y a esa “no mirada de mamá hacia el niño que nuestro consultante fue”. Estamos nombrando con palabras nuevas algo que el individuo siente interiormente. Nuestra función es similar a la de un director de orquesta que trata de escuchar la totalidad de los instrumentos, intentando encontrar la mejor melodía del conjunto. Pero no sabemos más que el pianista o el violinista, ni tenemos opiniones sobre lo que cada músico debería hacer. Sólo trabajamos para ofrecer a cada individuo, una visión de su propia totalidad.

Párrafo extraído del libro “El poder del Discurso Materno»

Laura Gutman

El Wu Wei y la acción sin esfuerzo

En una sociedad que rinde culto a la productividad extrema y al esfuerzo extenuante, el concepto taoísta de Wu Wei emerge no solo como una filosofía milenaria, sino como una herramienta de supervivencia emocional. Traducido literalmente como «no hacer», su verdadera esencia dista mucho de la pasividad o la pereza. El Wu Wei es, en realidad, el arte de la acción espontánea y natural, aquella que fluye en armonía con el orden del universo —el Tao— sin necesidad de recurrir a la fuerza o a la resistencia innecesaria.

La armonía con el presente
Inspirado en las enseñanzas de Lao Tse en el Tao Te Ching, este principio nos invita a actuar como el agua: un elemento que no lucha contra los obstáculos, sino que los rodea y fluye, logrando su propósito sin agresión. Al igual que el budismo, el Wu Wei promueve el desapego y la aceptación del momento presente. Esta alineación reduce drásticamente el estrés y la ansiedad, males crónicos de la modernidad. Al soltar la necesidad obsesiva de control, liberamos la tensión acumulada por expectativas rígidas y permitimos que la intuición guíe nuestras decisiones con mayor claridad y serenidad.
La práctica del Wu Wei fomenta una existencia basada en la simplicidad. Al evitar los excesos —que suelen ser la verdadera fuente de malestar—, aprendemos a valorar lo que ya poseemos. Esta perspectiva nos desconecta de la carrera por logros futuros inalcanzables, devolviéndonos la satisfacción de habitar el «aquí y ahora». La toma de decisiones se vuelve más orgánica; ya no se decide desde el miedo o la prisa, sino desde un equilibrio interno que reconoce el momento oportuno para intervenir.

Integración en la vida cotidiana
Aplicar el Wu Wei en el mundo occidental requiere un cambio de enfoque consciente. No se trata de abandonar nuestras responsabilidades, sino de gestionarlas con inteligencia emocional:

Atención plena: Practicar el mindfulness para observar la realidad sin juicios.

Esencialismo: Simplificar la agenda y aprender a decir «no» sin culpa, priorizando lo que realmente aporta valor.

Observación sabia: Cultivar el arte de esperar. A veces, la acción más poderosa es observar y conservar energía hasta que las condiciones sean favorables.

Al confiar en el flujo natural de la vida y actuar sin interferencias innecesarias, no solo mejoramos nuestra salud mental, sino que encontramos una forma más auténtica y equilibrada de habitar el mundo.