Hoy en día hay una preocupación por la falta de vitaminas y minerales como calcio, magnesio y vitaminas del grupo B, pero nos hemos olvidado de la importancia de los ácidos grasos instaurados en nuestra dieta.
Los ácidos grasos son indispensables para el correcto funcionamiento del organismo. La mayor parte de la población consume menos de la cantidad recomendada, sobre todo de omega 3. Una baja ingesta de omega 3 se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y a alteraciones en funciones neurológicas, ya que tanto el cerebro como el cuerpo dependen de este nutriente.
Funciones de los Omega 3:
•Ayudan al crecimiento y desarrollo neurológico.
•Contribuyen a regular procesos de coagulación.
•Colaboran en la salud cardiovascular.
•Tienen acción antiinflamatoria.
•Son necesarios para una piel saludable.
•Fortalecen el sistema inmunológico y el sistema nervioso; su falta puede asociarse a problemas de aprendizaje, dificultades emocionales y alteraciones inmunológicas
Alimentos con contenido en Omega 3:
•Semillas de lino y chía, nueces.
•Vegetales de hoja verde (en menor proporción).
•Peces de mares fríos.
En nuestro país hay un alto consumo de ácidos grasos saturados, presentes en alimentos de origen animal como carnes y derivados, achuras, frituras y lácteos (leche, queso, crema, manteca), y un bajo consumo de Omega3. Si bien en los últimos años se ha reducido el uso de grasas “trans” por regulaciones sanitarias, el exceso de alimentos ultraprocesados y el desequilibrio en la calidad de las grasas siguen siendo un problema.
Los hábitos alimentarios apropiados representan la base de la prevención y el control de varios factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como aterosclerosis, hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia y obesidad.
En la mayor parte de los países industrializados de Occidente se consume una dieta desequilibrada, con una ingesta elevada de ácidos grasos Omega6 y baja en Omega3, como es el caso de nuestro país, con alto consumo de aceite de girasol. Este desequilibrio puede influir negativamente en la salud cardiovascular si no se acompaña de una adecuada incorporación de Omega3.
Antiguamente, la relación entre Omega 6 y 3 era más equilibrada (entre 1:1 y 4:1), considerada más saludable.
Suplementos de aceites de Omega3 han sido estudiados en niños con problemas de atención, conducta y en algunas condiciones del neurodesarrollo, con resultados variables. También se investigan en trastornos como depresión y estrés, siempre como complemento y bajo supervisión profesional.
Para incorporar grasas saludables necesitamos incluir en nuestra dieta diaria:
Semillas de lino, chía, sésamo, girasol y zapallo. Frutos secos (nueces, almendras, castañas). Aceites de primera presión en frío (oliva, girasol, sésamo, chía, etc.)
Palta.
Las grasas saludables no deben eliminarse de la dieta, el cuerpo las necesita para el correcto funcionamiento de todas sus células, aunque deben consumirse en cantidades adecuadas.
Lic. María Muller
Dra. Elba Albertinazzi






