El ritmo de la casa cambia en marzo

VASTU SHASTRA: El Yoga de las casas

Hay momentos del año en los que la casa parece latir de otra manera. Marzo es uno de ellos. Sin darnos cuenta, el hogar empieza a llenarse nuevamente de movimiento. Suenan los despertadores temprano, reaparecen las mochilas, las agendas se llenan de horarios y compromisos, y los días vuelven a organizarse alrededor del trabajo, la escuela y las responsabilidades cotidianas.
La casa deja atrás la calma más distendida del verano y entra en una dinámica diferente. Hay más circulación, más actividad, más cosas pasando al mismo tiempo. A veces incluso se siente que todo va un poco más rápido: la puerta que se abre y se cierra más seguido, gente que entra y sale, conversaciones apuradas mientras alguien prepara el desayuno o busca algo antes de salir. Muchas veces pensamos estos cambios solo en términos personales. Organizamos la agenda, retomamos proyectos, anotamos objetivos para el año. Pero rara vez nos detenemos a mirar cómo impacta todo eso en la casa.
Desde la mirada del Vastu Shastra, el conocimiento tradicional de la India que estudia la relación entre los espacios y la energía de quienes los habitan, la casa no es solo un lugar donde pasan las cosas. También responde a lo que sucede dentro de ella. Cuando cambia el ritmo de vida de las personas, cambia también la energía del hogar. Si el espacio no acompaña ese nuevo movimiento, es bastante común empezar a sentir algo de desorden, cansancio o cierta sensación de saturación. No siempre sabemos bien por qué pasa, pero se percibe.
Por eso, el comienzo del año laboral puede ser un buen momento para hacer pequeños ajustes en la casa. No hace falta hacer grandes cambios. A veces con algunas cosas simples alcanza para que el espacio vuelva a sentirse más claro y más cómodo.

1. Cuidar la entrada de la casa: Un primer punto importante es la entrada. Durante los meses de más actividad se convierte en un lugar de mucho tránsito: llaves, bolsos, mochilas, abrigos, papeles. Cuando ese espacio empieza a llenarse de cosas, la sensación al entrar o salir puede volverse un poco caótica. En cambio, si la entrada está despejada, el efecto es otro. Cruzar la puerta se siente más agradable, más ordenado, como si realmente estuviéramos entrando en un lugar de refugio.

2. Revisar los espacios donde comienza el día: También es útil mirar los lugares donde arranca la mañana. En muchas casas la cocina o el comedor se vuelven el centro de esas primeras horas. Que estos espacios estén ordenados, con buena luz y relativamente despejados puede cambiar bastante el ánimo con el que empezamos el día. A veces son detalles muy simples: acomodar la mesa, ordenar algunas cosas, dejar que entre más luz natural.

3. Evitar la saturación visual: Cuando la vida se acelera, es muy común que las superficies empiecen a llenarse de objetos. Papeles, ropa, cosas que quedaron ahí “por un rato” y que después se quedan varios días. No hace falta que todo esté perfecto, pero sí ayuda liberar un poco esos espacios. Cuando hay menos cosas a la vista, la sensación de calma aparece casi de inmediato.

4. Organizar el lugar de trabajo o estudio: Marzo también marca el regreso de actividades que requieren concentración: trabajo, estudio, planificación. Por eso puede ser un buen momento para mirar cómo está ese lugar de la casa. A veces alcanza con ordenar el escritorio, mejorar la luz o sacar algunos objetos que distraen. Cuando el espacio está más claro, la mente también se ordena un poco.

5. Dejar que la casa respire: Algo muy simple que a veces olvidamos; ventilar bien los ambientes. Abrir ventanas unos minutos, dejar que circule el aire, que entre algo de sol. El aire quieto suele volver el ambiente más pesado. En cambio cuando la casa respira, todo se siente más liviano.

6. Crear un pequeño espacio de pausa: En medio del movimiento que trae marzo también es bueno que la casa tenga algún rincón tranquilo. No tiene que ser algo especial. Puede ser un sillón cerca de una ventana, una planta, un lugar donde sentarse unos minutos a leer o simplemente descansar un rato al final del día. A veces ese pequeño espacio hace más diferencia de lo que imaginamos.

Cuando el hogar acompaña el ritmo de la vida cotidiana, la rutina deja de sentirse tan pesada. Marzo marca el comienzo de una nueva etapa del año. Y así como organizamos nuestro tiempo y nuestras prioridades, también podemos permitir que la casa se acomode a ese nuevo movimiento.
Muchas veces son cambios pequeños, casi invisibles. Pero influyen mucho más de lo que pensamos en cómo vivimos cada día.

Dardo Gutierrez
Dardo Gutierrezhttp://www.vastu.com.ar
Arquitecto y consultor de Vastu Egresado de American Institute of Vastu, California, EEUU

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