Gemas poderosas

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Obsidiana:

Se la conoce también como la piedra de la justicia.

En la antigüedad, Plinio menciona en sus escritos una curiosa bebida cuyos poderes mágicos permiten ver el origen de todas las cosas. En esta bebida se mezclaban polvo de obsidiana, talco y mirra, lágrimas de pino petrificada (ámbar) con vino tinto, y se bebía antes de conciliar el sueño.

En La Argentina varias poblaciones indígenas la utilizaban para fabricar puntas de flechas, hojas de cuchillos y lanzas.

En meditación se la utiliza par alcanzar los cambios del Yo interno.

Se la considera una de las piedras más importantes de la Nueva Era.

Nos permite llegar al camino de la luz. Su energía se relaciona con el chakra raíz, con las energías ligadas a la Tierra, al plano físico y a la capacidad de sobrevivencia.

Por su color negro, la obsidiana nos permite ponernos en contacto con nuestras experiencias más profundas y negativas, absorbiendo la energía, para luego expulsarlas a través de los cuerpos sutiles.

Aleja toda energía negativa o violenta del entorno.

Se la considera «el espejo del alma», refleja todo lo bueno y lo malo, nuestra propia fuerza y también sus límites; nos manifiesta nuestros miedos e inseguridades, debilidades y egocentrismo.

Si bien la obsidiana está asociada al chacra base, se la puede utilizar en otros puntos del cuerpo, rodeándola con cuarzos hialinos para polarizar su intensidad y despidiendo hacia el exterior los residuos tanto físicos como espirituales. 

Si se la aplica sobre la ingle o el ombligo, canaliza hacia el cuerpo físico la energía curativa de los chacras superiores.

Solamente las personas maduras deberían acceder a su uso, dado que son ellas las que pueden resistir la verdad de sus revelaciones acerca de lo que cada uno de nosotros guarda en su interior.

Está relacionada con la vida y nuestra supervivencia; actúa como un magneto que atrae las fuerzas físicas y las dirige a las psíquicas, esclareciendo las capacidades de nuestro inconsciente.

Es muy eficaz en los tratamientos para depresiones, estados ansiolíticos y para los nervios.

Ojo de tigre:

Esta gema es muy atractiva por su capacidad de fracturar los rayos luminosos, por lo que es usada en joyería. Se la aplica en el chakra coronario.

Nos permite analizar los acontecimientos del diario devenir.

Piedra de defensa de los medios negativos, donde los campos vibratorios producen fatiga, malestar o dolores físicos.

Ubicada sobre los ojos, nos ayuda a adquirir una visión interior, mayor compostura y equilibrio.

Aclara el fino material de nuestros canales de energía.

Fortalece nuestros órganos respiratorios y actúa los chakra cardíaco, umbilical y esplénico. También es beneficioso para problemas del bajo vientre, huesos y articulaciones. Tiene un efecto favorable sobre el torrente sanguíneo.

La superficie de este crisoberilo, cuando es atravesado por las ondas de luz, produce un efecto óptico de reflexión tal que, por su similitud con los ojos del gato, recibe ese nombre.

Podemos encontrarla de color blanco, gris, verde, amarillo o marrón.

Proporciona serenidad y paz interior y potencia las fuerzas para superar dificultades.

Se utiliza para tratar problemas respiratorios y como un eficaz fortalecedor del cerebro.

Es una piedra especialmente indicada para personas que se dediquen a los negocios o empresas.

Afín a los chakras de la garganta y del tercer ojo.

Los lugares donde se le encuentra son: Oeste de Burma, India y Australia.

Las tonalidades más oscuras, en meditación nos conectan con lo profundo de nuestro planeta. Considerada la «Piedra de la Longevidad». Es un limpiador general del organismo. Favorece los cambios sin rupturas traumáticas y atrae la buena suerte. Es un típico amuleto utilizado en Sudamérica y en la India contra el Mal de ojo.

En sus dos combinaciones, oscura y clara, la primera nos conecta con la fuerza interior, y la segunda permite acceder a la realidad física; en combinación, nos permiten reforzar la autoestima.

Está recomendada para personas introvertidas para fortalecer el carácter.

Se utiliza en el tratamiento de la artrosis y problemas cardíacos y cerebrales.

Ejerce un efecto benéfico sobre problemas asmáticos, bronquitis, y para ello es ideal llevarla sobre el pecho.

Es ideal para los estudiantes tanto en la edad escolar como en estudios superiores, ya que es una fuerte ayuda para la concentración.

Ayuda como «moderador» en aquellas personas tendientes a despilfarrar dinero.

Selene Lir

Dile que lo quieres

Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres:

Princesa… rey de la casa… mi vida… sos un encanto… cariño… mi corazón… mi amor… mi cielo…que hermosa… que inteligente…

¿Estamos sonriendo?

Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros:

que tonto sos… sólo sabes mentir… si seguís así se lo diré a tu padre… que malo… no te quiero… ¿acaso no comprendés?… ¿sos sordo?… distraída como su madre…

¿Estamos compungidos?

Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es.

El niño pequeño no pone en duda lo que escucha de los mayores. Puede ser doloroso o gratificante, pero en todos los casos, la interpretación de los adultos es absolutamente certera para el niño que aprende a traducir al mundo a través del cristal de los mayores.

En este sentido, la intención con la que hablamos con los niños es importante. Si los amamos de verdad, seguramente nuestras palabras estarán cargadas de sentimientos cariñosos y suaves. Pero si estamos llenos de resentimiento, destilaremos odio aún cuando los niños no tengan nada que ver.

Es verdad que hay situaciones donde el niño se equivoca o hace algo inadecuado. Pues bien. Una cosa es conversar sobre eso que “hizo” mal, y otra cosa es que ese acto lo convierta en alguien que “es” malo. Sólo nuestro rencor puede confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “es” en la medida que es malo, y para ser malo, tiene que seguir haciendo todo lo que haga enfadar a sus padres. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser ama-do sin condiciones.

Para el niño “eternamente malo a ojos de sus padres”, siempre aparecerá otro individuo que actuará el personaje opuesto: “el eternamente bueno”. A veces es alguien tan cercano como el propio hermano o hermana, u otra persona muy próxima a la familia. Allí, en ese personaje, -no importa qué es lo que haga- recaerá toda la admiración y será nombrado por los padres como  alguien “bueno, inteligente y listo”. Esta es la prueba fehaciente de que no se trata de lo que cada uno es o hace, sino de la necesidad de los adultos de proyectar polarizadamente, nuestros lados aceptados y nuestros lados vergonzosos en otros individuos, para no hacernos cargo de quienes somos. Y también para dividir la vida en un costado bien ne-gro y en otro bien blanco, de modo de tener cierta sensación de claridad. Que por supuesto no es tal.

Parece que los adultos necesitamos mostrar todo lo que los niños hacen mal, cuán ineptos o torpes son, para sentirnos un poquito más inteligentes. Es una paradoja, porque al actuar de esta forma, es obvio que somos increíblemente estúpidos.

Sin embargo las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, generosos, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de colores y sueños, salvo que estemos inundados de rabia y rencor. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser.

Parece que nuestra generación es bisagra en la evolución de la sociedad occidental. A las mujeres nos toca aprender a trabajar y lidiar con el dinero. A ser autónomas. Nos toca aprender sobre nuestra sexualidad. A re aprender a ser madres con parámetros diferentes de los de nuestras madres y abuelas. Y nos toca aprender a amar. Por eso es posible que sintamos que es un enorme desafío y además es mucho trabajo, esto de criar a los niños de un modo diferente a como hemos sido criadas. Es verdad. Es mucho trabajo. Pero se lo estamos ahorrando a nuestra descendencia. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

Laura Gutman

www.lauragutman.com.ar

Las personas que pasan poco tiempo sentadas viven más

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Investigadores del Brigham and Women’s Hospital de Boston y las universidades de Harvard y Louisiana State, en Estados Unidos, aseguran que aquellas que no pasan sentadas más de tres horas al día pueden prolongar hasta dos años más su esperanza de vida. Además, si sólo ven la televisión dos horas al día pueden sumar otros 1,4 años de vida.

Así se desprende de los resultados de una investigación publicada en el ‘British Medical Journal’ (BMC) sobre el impacto de la vida sedentaria en la longevidad.

Estudios previos ya han mostrado un vínculo entre la falta de actividad física y el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2 y trastornos cardiovasculares, como el infarto o eventos cerebrovasculares, de ahí que se recomiende a partir de edad adulta llevar a cabo al menos 150 minutos de actividad física moderada durante la semana.

Sin embargo, el estilo de vida moderno hace que muchas personas pasen gran parte del día sentado en un escritorio o frente al televisor, según los autores de la investigación, que calcularon que el tiempo medio que un adulto pasa sentado es de entre cinco y seis horas.

Para ello, utilizaron los datos del Sondeo Nacional de Salud y Nutrición (NHANES, en sus siglas en inglés) de entre 2005 y 2010, y analizaron los estudios publicados sobre el impacto de estar sentado en la mortalidad.

De este modo, encontraron cinco estudios relevantes que habían involucrado a 167.000 adultos de entre 18 y 90 años. Cuando compararon estos datos con las cifras del sondeo NHANES y después de tomar en cuenta factores como la edad y el sexo, lograron establecer un cálculo del número de muertes que estaban asociadas al tiempo que se pasa sentado.

Así, encontraron que un 27 por ciento de las muertes estaban relacionadas con estar sentado y el 19 por ciento a estar sentado frente al televisor.

Tal como explican los autores en declaraciones a la BBC, «los resultados de este estudio indican que limitar el tiempo que se pasa sentado a menos de tres horas cada día puede incrementar dos años la expectativa de vida».

De igual forma, según han añadido, restringir el tiempo que se pasa mirando la televisión a menos dos horas diariamente puede extender la expectativa de vida por otros 1,4 años».

Los autores subrayan, sin embargo, que estos resultados son un «cálculo teórico» y, por tanto, no quieren decir que una persona sedentaria vivirá dos años menos que alguien más activo. La estadística, afirman, es poblacional y muestra la mortalidad por todas las causas y no pueden aplicarse a individuos.

Sin embargo, puntualizan que los resultados sí muestran el impacto perjudicial de un estilo de vida sedentario en la salud. Tal como señala el profesor Peter Katzmarzyk, quien dirigió el estudio, «los resultados de este estudio indican que el tiempo prolongado que se pasa sentado y viendo la televisión puede tener el potencial de reducir la expectativa de vida «.

Iblnews

¿Aprender Regresiones con Hipnosis? ¿Para qué?

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Usted escuchó hablar muchas veces de regresiones a vidas pasadas. Quizás escuchó también hablar sobre regresiones a la niñez. Sabe que se hacen con hipnosis, pero no tiene claro para qué sirven ni si es posible aprender a hacerlo.

La hipnosis es un estado natural que se alcanza con técnicas muy sencillas y que consigue despertar en los individuos capacidades dormidas. No tiene nada que ver con la parodia que usted ha visto en la televisión: el paciente siempre está despierto y luego recuerda todo, por ejemplo.

La regresión hipnótica es un proceso de revivificación de los recuerdos, es la posibilidad de “volver a experimentar” los sentimientos que acompañaron a las experiencias traumáticas, no como un juego, sino como un recurso increíble que permite “reparar” heridas ocurridas durante el crecimiento, a veces en una sola sesión. Curaciones de fobias, pánico, insomnios, jaquecas y otras enfermedades psicosomáticas suceden a diario en nuestros consultorios.

Las regresiones también son, cuando el inconsciente del paciente lo decide, a vidas anteriores. En ese caso se solucionan dolores, síntomas y sentimientos que carecían de explicación o se reciben importantes mensajes espirituales que nos esclarecen el sentido de nuestras vidas.

Esto se puede aprender en un curso de solamente cinco días, junto con los otros recursos que brinda la Hipnosis Clínica Reparadora que le permitirán enfrentar las fobias, pánico, jaquecas y otras enfermedades psicosomáticas. Este curso fue dictado en el 2012 tres veces en Buenos Aires, dos veces en Colombia, dos veces en Barcelona, dos más en Madrid y una vez en Chile. Y volveremos a dictarlo una sola vez en Buenos Aires en Enero 2013.

Estos cursos están dirigidos no solamente a profesionales de la salud sino también a personas interesadas en su desarrollo espiritual. Es importante resaltar que el enfoque de los mismos  no es esotérico. Lo que se enseña es una depurada técnica psicológica y para su aplicación exitosa no es necesario que el paciente o el terapeuta crean en la reencarnación. Durante su transcurso, todos los asistentes practican entre sí, bajo mi control, una hipnosis, una regresión a una vida anterior y una regresión a la niñez.

Si usted es psicólogo, terapeuta, médico o pertenece a esa inmensa legión de personas que se dedican a ayudar a sus semejantes a curar sus males del espíritu, dominar esta técnica ampliará sus horizontes.

Y si usted es solamente un particular que se siente atraído por los temas del espíritu, por el misterio de la vida y la muerte y por el deseo de entender y ayudar a sus seres queridos podrá encontrar en este curso un camino sencillo para recorrer.

Lic. Armando M. Scharovsky

Meditar produce grandes cambios emocionales en el cerebro

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Neurólogos de los Estados Unidos descubrieron recientemente que ocho semanas de meditación en compasión pueden producir cambios cerebrales a largo término y desarrollar rasgos positivos en la personalidad.

La meditación mejora la estabilidad emocional y la respuesta al estrés alterando la actividad de la amígdala

El equipo encontró que la meditación mejora la estabilidad emocional y la respuesta al estrés alterando la actividad de la amígdala-una región cerebral involucrada en regular las emociones y la atención.

Para estudiar los efectos de la meditación, participantes adultos fueron entrenados durante ocho semanas en la meditación compasiva o meditación consciente (para desarrollar la conciencia de la respiración, del pensamiento y las emociones).

A un tercer grupo de control se les impartió educación de la salud. Tres semanas antes y después del entrenamiento, los cerebros de los participantes fueron escaneados mientras observaban una serie de imágenes con distinto contenido emocional.

El grupo de meditación consciente mostró una reducción en la activación de la amígdala cerebral a todos los estímulos emocionales.

“Esto sugiere que el entrenamiento de la meditación consciente redujo la reactividad emocional, el cual es consistente con la hipótesis general de que la práctica de meditación reduce el estrés percibido y mejora la estabilidad emocional”, afirmó la doctora Gaëlle Desbordes, del Hospital General de Massachusetts.

En el grupo de meditación compasiva, el contenido emocional positivo llevaba a resultados de escaneo cerebral similar, pero los participantes que meditaban más, reportaron un incremento de actividad en la amígdala en respuesta a imágenes de personas en varias situaciones de sufrimiento.

«Creemos que estas dos formas de meditación cultivan distintos aspectos de la mente», dijo Desbordes en un comunicado de prensa. ”Ya que la meditación compasiva esta diseñada para aumentar sentimientos de compasión, tiene sentido que pueda incrementar la respuesta de la amígdala al ver gente sufriendo”.

«El aumento de la actividad de la amígdala también estaba correlacionada con las puntuaciones de depresión disminuyentes en el grupo de meditación compasiva, que sugiere que entre mas compasión se tiene hacia los demás también puede ser beneficioso para uno mismo”, agregó ella.

No se observó ningún efecto en el tercer grupo de control.

“En general, estos resultados son consistentes con la hipótesis general de que la meditación puede provocar cambios duraderos y beneficiosos en la función cerebral, especialmente en el área de procesamiento emocional”, dijo ella en el comunicado.

Los investigadores concluyeron que la meditación impacta el proceso emocional durante la vida diaria, no solo durante la práctica de la misma y que puede resultar en el desarrollo de ciertos hábitos positivos a largo plazo.

Arshdeep Sarao/La Gran Época

Toda queja es una demanda de amor

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En su primera cita, un hombre y una mujer no se dicen toda la verdad. Ella llega emanando vaporosos perfumes insinuantes y con un bretel de su pequeño vestido negro levemente caído sobre el brazo. Y charlando, ella le “edita” una película de su pasado con la habilidad del mejor montajista de Hollywood.

La muchacha tampoco le va a revelar de entrada (“a mi me gusta irme de vacaciones pero sola, con mis amigas; si nos casamos te voy a obligar a que abandones tu bohemia “jipona” para convertirte en un Chicago Boy; te tendrás que aguantar a mi amigo del alma, un divino que siempre vive haciéndome insinuaciones sexuales pero no hay que tomarlas en serio; cuando papá me llama por teléfono, cualquier cita nuestra queda cancelada. Ah, me olvidaba, soy más egocéntrica que gata de mercería”).

El chico también va bien rasurado y con la camisa impecable, paga la consumición sin chistar y por supuesto, le oculta información vital (“ojo que yo soy más celoso que Otelo y más iracundo que estrella de cine en época de éxitos; cuando me deprimo no salgo de la impotencia sexual ni aunque me fumiguen con viagra; y el día quince de cada mes estoy tan pobre que los carteristas me tienen lástima y me dejan caramelos en los bolsillos. Me declaro a favor de la liberación femenina pero cuando se trata de mi novia soy más anticuado que tapado de momia”).

Si los amantes se mostraran tal cual son, no existiría el necesario período de idealización mutua que ha dado lugar a la frase “ el amor es ciego “. La legendaria psicoanalista Melanie Klein, descubrió que los humanos traemos desde el nacimiento esa tendencia inicial a disociar lo bueno del ser querido y expulsar o poner afuera de él lo malo que de entrada olemos pero no queremos ver.

Esa actitud es un mecanismo de defensa, tal vez una transferencia de viejas imágenes, necesaria para poder inventar un vínculo con ese planeta nuevo que se nos presenta con el cabello húmedo y las uñas recién pintadas. Y entonces nace la magia, ese sentir que ese otro ser nos remite con su pronta e interesada atención al paraíso flotante donde todo deseo era satisfecho de inmediato, y en el que no existía ningún registro de carencia. Pero el hombre-bebé crece y se da cuenta que no existe esa nena buena que lo gratifica y la otra mala que no lo atiende cuando él llora, sino que hay una sola mujer que da y quita y nuestro corazón es el sitio donde debemos integrar los dos aspectos (si se puede). Vivimos esta fase de desilusión cuando se nos produce un inevitable duelo y un conflicto de ambivalencia ante una pareja. “Parecía tan generosa y ahora notamos que para ella el mundo empieza en su pecho y termina en su espalda” declara Romeo decepcionado. Amamos y a veces odiamos, a la misma persona. Se dice en broma: “hay que enamorarse, se pasa un mes muy bueno”. El secreto para tener atisbos de felicidad tal vez se base en entender que aquel paraíso de la satisfacción total nunca volverá a ser encontrado. Que hay que dar sin esperar recibir, porque el otro o la otra tal vez no tengan la capacidad de darse cuenta (no se puede poner un océano en un vaso).

Hallar al ser soñado es una quimera inútil, falsa y frustrante, aunque tan solo sea por 24 horas. Recuerden lo que les ocurre a Julia Roberts y Woody Allen en la película Todos Dicen Te Quiero. Esto no significa no escuchar el reclamo de nuestra mujer, sino hacerlo desde otro ángulo, entendiendo que toda queja es en definitiva una demanda de amor. Algo que le estamos adeudando, y que tenemos que darle por más de 24 horas, y sin mentiras. Alguien aseguró que si los hombres permaneciéramos solteros nos moriríamos pensando que no tenemos defectos. A mi me gusta la frase que le escuché decir a un profesor, hace tiempo: “hablar es una necesidad, escuchar es un talento”.

Luis Buero es guionista de exitosos programas televisivos, como La Familia Benvenuto, Los Rodriguez, Señoras y Señores entre otros. Actualmente es docente en la Univ. de Morón y la Univ. de Belgrano, el ISER y APTRA; también dicta cursos por Internet

Luis Buero
luisbuero@tutopia.com
www.luisbuero.com.ar

Doctor, me duele cuando leo esto

Para aliviar mi dolor de artritis, un doctor me aconsejó que empezara a tomar cierto medicamento que, en el interés de evitar fatigosas disputas legales, mejor no mencionaré aquí. Más bien le voy a dar un nombre imaginario: Mortac.

Antes de tomar Mortac hice lo que haría cualquier persona razonable y leí la hojita con información para el paciente que venía con las pastillas: esa que ofrece consejos tan prudentes como la de evitar tomar el medicamento si pensamos empujárnoslo con una botella de vodka, si tenemos que conducir un remolque mil kilómetros ese mismo día o si sucede que tenemos lepra o estamos embarazados con trillizos.

La papeleta informativa advierte también que algunos pacientes podrían sufrir reacciones alérgicas al Mortac, como hinchazón de la cara, labios y garganta. Menciona mareos y sopor, y (especialmente entre personas de edad) caídas accidentales, vista nublada o pérdida de visión, daños en la columna vertebral, falla cardíaca o renal y problemas para orinar. Algunos pacientes, agrega, han tenido pensamientos de suicidio o automutilación y, si ese fuera nuestro caso, recomienda —supongo que cuando el paciente está tratando de saltar por la ventana— que consultemos con un profesional de la atención médica. (Aunque en ese caso creo que me comunicaría más pronto con el departamento de bomberos).

Además, por supuesto, Mortac supone los riesgos comunes de constipación, parálisis intestinal, convulsiones y, si se toma en combinación con otros medicamentos, fallo respiratorio y coma.

Esto por no mencionar la prohibición absoluta de conducir un automóvil, de operar maquinaria pesada o de participar en actividades que pudieran ser peligrosas; digamos, trabajar en una prensa hidráulica tratando de conservar el equilibrio en una viga del piso 50 de un rascacielos.

Y si tomamos Mortac en una dosis superior a la recetada, podemos esperar sentirnos confusos, somnolientos, agitados o ansiosos. Si tomamos una dosis demasiado pequeña, o si de pronto dejamos de tomar el medicamento por completo, podríamos experimentar perturbaciones del sueño, dolores de cabeza, náusea, ansiedad, diarrea, convulsiones, depresión, sudoración o mareos.

Más de una de cada diez personas que tomen Mortac experimentarán aumento de apetito, excitación nerviosa, confusión, pérdida de la libido, irritabilidad, trastornos de atención, torpeza, deterioro de la memoria, temblores, dificultad en el habla, hormigueo, letargo e insomnio (¿juntos?), fatiga, visión borrosa, doble visión, vértigo y problemas de equilibrio, boca seca, vómito, flatulencia, disfunción eréctil, hinchazón del cuerpo, sensación de ebriedad y perturbación de la marcha.

Más de una de cada mil personas experimentarán una caída en el nivel de azúcar sanguínea, percepción alterada de sí misma, depresión, cambios de humor, dificultad para encontrar las palabras, pérdida de memoria, alucinaciones, sueños desagradables, ataques de pánico, apatía, sensación de «extrañeza”, incapacidad de alcanzar un orgasmo, eyaculación retrasada, problemas conceptuales, embotamiento, movimientos anómalos de los ojos, disminución de los reflejos, piel sensible, pérdida del sentido del gusto, sensación de ardor, temblores al moverse, reducción del estado de alerta, desmayos, mayor sensibilidad al ruido, resequedad en los ojos, lagrimeo, arritmia cardíaca, baja presión arterial, alta presión arterial, perturbaciones basomotrices, dificultad para respirar, resequedad de la nariz, hinchazón abdominal, aumento en la producción de saliva, reflujo gástrico, pérdida de la sensibilidad alrededor de la boca, sudoración, escalofríos, contracciones musculares, calambres, dolor en las articulaciones, dolor de espalda, dolor en las extremidades, incontinencia, dolor al orinar, debilidad, caídas, sed, opresión en el pecho o cambios en las funciones hepáticas.

No hay nada de qué preocuparse, claro: existe apenas una posibilidad entre mil de experimentar esos efectos secundarios. (En cuanto a lo que le sucede a esa persona entre diez mil —o cien mil—, prefiero ni pensarlo. No es posible tener tan mala suerte).

Una vez que el folleto me hubo capacitado tan a fondo, evité tomar siquiera una sola dosis de Mortac. Estaba seguro que de inmediato estaría afligido con la rodilla del ama de casa o algo por el estilo. (No importa que la papeleta informativa haya olvidado mencionar ese trastorno en particular).

Pensé en botar las píldoras en el basurero, pero temí que desecharlas de la manera acostumbrada fuera a causar una mutación genética de proporciones épicas en las ratas. Mejor sellé la botella de píldoras en una caja de metal que enterré en un parque, a un metro bajo tierra.

Y desde entonces, he de decir, mi dolor de artritis básicamente ha desaparecido.

Umberto Eco

Escritor italiano

Fuente: El Espectador

Con la comida no se juega

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Más de 89 millones de toneladas de alimentos se tiran a la basura cada año en Europa. Tan sólo en España son más de 7 millones de toneladas las que se desperdician. En todos los niveles de la cadena alimenticia hay huecos por los que se cuela comida que podría ser consumida, pero que termina en contenedores de la basura. Mientras se despilfarran alimentos, más de 800 millones de personas en el mundo pasan hambre. Europa, tampoco se ve libre de esa lacra. La crisis económica ha incrementado de manera increíble el número de personas en riesgo.

Las empresas de producción desechan el 39% de los alimentos que van a la basura. Los agricultores, ganadores y pescadores tienen un cupo de producción. Cuando cumplen ese cupo, ya no pueden vender el producto e, incluso, pueden ser multados. Entonces, deciden desechar esos excedentes. Además, habrá algunos alimentos que no cumplan con los estándares de calidad que los distribuidores le piden, así que esos productos menos bonitos también van a la basura.

Vivimos inmersos en el mundo de la imagen y esa cultura también ha llegado a los alimentos. Una naranja tiene que tener un color intenso, tiene que ser perfectamente redonda, brillante y sin ningún tipo de defecto o herida… Si no es así, esa naranja nunca llegará a los estantes del supermercado. No quiere decir que no esté buena. Su sabor puede ser incluso mejor, pero por la apariencia, la desechamos. Lo mismo sucede con miles de productos naturales o envasados.

Las tiendas y las grandes superficies, también tiran otro 5% de comida a los contenedores. Bien porque un determinado producto no cumple con sus índices de calidad, bien porque están en mal estado o caducados. Latas golpeadas, productos con fecha de caducidad muy cercana en el tiempo o productos «feos” tampoco llegan a la mesa de los consumidores.

Otro 14% de los millones de toneladas que se tiran a la basura vienen de los restaurantes. Los españoles, por ejemplo, cada día tiran miles de kilos de alimentos a la basura, 63.000 toneladas al año… Como si tirásemos a la basura 255 millones de euros.

El 42% que resta, es la comida que tiramos los consumidores. Los hogares, cada uno de nosotros, somos responsables de ese desperdicio de comida. ¿A quién no se le han olvidado en el fondo de la nevera unos tomates que han acabado en la basura? Muchas veces compramos más de lo que necesitamos y la comida termina estropeándose. Otras veces tiramos los yogures porque han caducado, pero la realidad es que uno o dos días después se pueden comer perfectamente. No digamos los que en tantos alimentos confunden «fecha de caducidad” con «consumir con preferencia antes de”. La mayoría de nosotros vivimos en un mundo de opulencia y nos obsesiona tener la nevera llena. Cuando en realidad, no somos capaces de comer tanto.

Es importante que nos hagamos responsables solidarios de la situación en la que viven otros seres humanos que no pueden comer tres veces al día. Y, a veces, ni siquiera todos los días. En España, ya hay niños que se van al colegio sin desayunar o que se acuestan sin cenar. Han suprimido la leche y el bocadillo en muchos colegios públicos y en otros han puesto precio, o se lo han subido, a la comida que se les servía y que, no pocas veces, era la única seria y nutritiva del día. Los Bancos de Alimentos y los comedores sociales están llenos y las cifras no parecen mejorar. Algunas organizaciones solidarias ya atienden a más de un millón de personas. Los gobiernos y los políticos no parecen dar respuesta y tendrá que ser la sociedad civil la que, una vez más, responda a determinadas necesidades.

La sociedad occidental basada en el tener a toda costa se derrumba ante nuestros ojos. Es necesario que todos juntos luchemos por un mundo basado en los valores de la solidaridad y la humanidad. No podemos seguir siendo felices mientras a nuestro alrededor hay sufrimiento, dolor y pobreza.

Ana Muñoz Álvarez

Adital

Las microondas destruyen los nutrientes

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Hay evidencia que demuestra que cocinar con microondas no es natural, ni sano y que puede ser peligroso para los seres vivos, incluyendo a los humanos.

Me pregunto cuál sería la razón por la que la desaparecida Unión Soviética prohibió el uso de hornos de microondas en 1976.

En realidad las microondas son una forma de energía electromagnética. Todos sabemos que en la actualidad, las microondas se usan para enviar a larga distancia las señales de teléfono, los programas de televisión y hasta la información de las computadoras a través de todo nuestro planeta. Aunque la mayoría de la gente está familiarizada con la microondas como fuente de energía para cocinar la comida.

El horno de microondas produce una radiación de microlongitud de onda cerca de 2.45 GHz. Obviamente esta radiación interactúa con las moléculas en los alimentos. Las moléculas de los alimentos (particularmente las del agua) tienen una terminal positiva y otra negativa de la misma forma que un magneto tiene polo sur y norte. Las microondas generadas por el horno hacen que las moléculas polares roten a la misma frecuencia de millones de veces por segundo.

Esta energía crea una fricción molecular que calienta a la comida. Esta fricción deforma a las moléculas.

Recordemos que el sol también produce microondas pero son de corriente directa pulsante, las cuales no crean calor friccional como el horno que utiliza corriente alterna.

Por otro lado, el sol nos envía ondas que abarcan un amplio espectro de frecuencia, mientras que el horno de microondas produce longitudes de onda en espiga de energía solamente en una frecuencia angosta del espectro de energía (Nexus Magazine, Vol. 2, No. 25, Apr-May 1995).

En la revista médica Lancet, la Dra. Lita Lee afirmó que las fórmulas de bebé que son calentadas en el microondas convierten ciertos trans-aminoácidos en sus cis-isómeros sintéticos. Y los isómeros sintéticos, ya sean cis-aminoácidos o ácidos grasos trans, no son biológicamente activos. Además la L-prolina se convierte (por el efecto de las microondas) a su isómero D, el cual es neurotóxico (dañino para el sistema nervioso) y nefrotóxico (dañino para los riñones).

Todo esto significa que las estructuras de las moléculas son forzadamente deformadas. Esto se llama isomerismo estructural y de esta manera disminuye la calidad de los alimentos.

La historia nos dice que en 1991, hubo una demanda judicial debido a que se utilizó un horno de microondas para tibiar sangre que se requería para una transfusión y lamentablemente, la paciente que la recibió, murió.

Durante ese mismo año, el Dr. Hans Ulrich Hertel y un profesor de la Universidad Laussane publicaron un artículo sobre una investigación indicando que los alimentos cocinados en hornos de microondas podrían ser de mayor riesgo para la salud que los alimentos cocinados por medios convencionales. Aunque no debemos olvidar que algunos de estos métodos convencionales también pueden generar substancias tóxicas (Food Matters Newsletter, Septiembre 17, 2008).

Varios estudios clínicos han demostrado los cambios que se generan en la sangre de las personas que consumen alimentos cocinados en hornos de microondas. Algunos de estos cambios son incremento en los niveles séricos de colesterol, disminución de la hemoglobina así como una disminución a corto plazo de los linfocitos y una leucocitosis a largo plazo.

Usar las microondas para cocinar también crea nuevos compuestos, llamados compuestos radiolíticos, los cuales son fusiones desconocidas que no se encuentran en la naturaleza. Estos compuestos radiolíticos son creados por la descomposición molecular como el resultado directo de la radiación.

Investigadores rusos hicieron extensos estudios en miles de trabajadores quienes habían sido expuestos a las microondas durante el desarrollo del radar en los años 50s. Las conclusiones fueron definitivas, las microondas causan problemas de salud. Así que pusieron límites estrictos de 10 microwatts para los trabajadores y de un microwatt para los civiles.

Los primeros signos de la enfermedad de las microondas son hipotensión y bradicardia. Luego, las manifestaciones más comunes y tardías son una excitación crónica del sistema nervioso simpático (síndrome del estrés) e hipertensión.

Si esta estimulación continúa, los síntomas crónicos se convertirán en un agotamiento de las glándulas suprarrenales y una enfermedad isquémica cardiaca.

Según las conclusiones de las investigaciones, tanto rusas como alemanas sobre la exposición de comida a la propagación de microondas a un potencial de energía de 100 kilowatts/cm3/segundo al punto considerado aceptable para la ingestión normal sanitaria, las siguientes son algunas de estas conclusiones.

Se encontraron efectos causantes de cáncer como la creación un efecto de enlace a la radioactividad de la atmósfera, produciendo un marcado incremento en la saturación de partículas alfa y beta en los alimentos. También se encontraron radicales libres.

En otra categoría de efectos, se verificó un decremento significativo en el valor nutricional de los alimentos expuestos a las microondas.

Y por último en la tercera categoría de efectos, se mencionan los efectos biológicos generales sobre el bienestar de los seres humanos.

Se detectó una degradación del campo energético vital humano, una degeneración y desestabilización de los potenciales activados por energía externa, la producción de hormonas (tanto masculinas como femeninas) se detiene o se altera, una degeneración y desestabilización de los potenciales de membrana celular internos, una pérdida acumulativa a largo plazo de las energías vitales dentro de los humanos, los animales y las plantas, entre otros muchos otros efectos biológicos.

Con relación a los efectos de las microondas en los nutrientes, un equipo de investigadores hizo un estudio que demostró que las microondas sobre el brócoli eliminan virtualmente sus nutrimentos antioxidantes esenciales. Se cocinó brócoli de 4 maneras diferentes – a vapor, a presión, hirviendo y en horno de microondas. Encontraron que el método de al vapor preservó cerca del 90 % del contenido de antioxidantes bioflavonoides, el cocinado a presión preservó cerca del 45 %, el método de hervir preservó cerca del 35 % y el método de cocinar en microondas preservó solamente el 2 % de los nutrimientos antioxidantes. Dicho de otra manera, el 98 % de unos de los componentes más importantes del brócoli fue destruido con las microondas.

Recordemos que el horno de microondas fue introducido para uso doméstico hace cerca de 30 años, por lo que es sorprendente que hasta se estén dando cuenta del efecto devastador que tienen las microondas en los nutrientes de los alimentos (Microwave cooking zaps nutrients. New Scientist, October 25, 2003 p. 14).Además, si las microondas tienen este efecto destructor sobre los nutrientes, me pregunto si no es lógico pensar que tendrán un efecto similar en todos los demás alimentos.

Por todo lo antes señalado, les recomiendo a mis lectores que cocinen sus alimentos de la manera menos agresiva hacia los nutrientes y consumir la mayor cantidad posible de alimentos crudos.

Ahora bien, con relación a la contaminación electromagnética, la buena noticia es que ya existe un método moderno para protegernos de estos campos electromagnéticos dañinos. Se fabrican unos pequeños aparatos protectores para uso personal. Pero también se manufacturan unos protectores especiales individuales para cada aparato electrónico doméstico, como la computadora o la televisión. Lo más moderno, son los protectores para grandes áreas, es decir para proteger una recámara o una sala en nuestra casa.

Dr. Héctor E. Solórzano del Río

Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C. y Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara

Alternativas a la sal refinada

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Tras haber abordado la cuestión energética y las disparidades entre cristales naturales y refinados, conviene detenernos en las diferencias que existen entre las distintas opciones naturales de sal. Vimos que en la antigüedad, una de ellas estaba reservada a la nobleza (sal de roca) y otra a la plebe (sal de mar). Ahora veremos los motivos de esta discriminación, quedando la duda si ello se hacía por cuestiones esotéricas o intuitivas.

Ambas tipos de sal provienen del plasma marino, y se originan como consecuencia de la evaporación del agua. La sal marina natural se produce generalmente en zonas costeras, a través de una antigua técnica de evaporación en cuencas comunicadas por canales. En este caso, es evidente que el estado de contaminación del mar repercutirá en la contaminación de la sal así obtenida. Antiguamente esto no era un problema. En cambio, hoy día todos los mares y sobre todos aquellos de los litorales habitados, están recibiendo la descarga de desechos cloacales e industriales. A esto se agrega el efecto provocado por la navegación y sus continuos e inevitables accidentes. La contaminación no solo se visualiza en términos de metales pesados e hidrocarburos, sino en la consiguiente incorporación de los patrones vibratorios disonantes, propios de estos desechos.

Otra fuente de sal marina son las minas a cielo abierto, donde simplemente se recogen antiguas evaporaciones que han quedado ahora circunscriptas a territorios mediterráneos. En el caso de nuestro país, podemos citar los salares de La Pampa, San Luis o Córdoba. En estos casos es habitual el procedimiento de “limpieza” o “lavado”, consistente en extraer “impurezas”, que no son otra cosa que preciosos oligoelementos (minerales traza) claves para nuestra salud. El mayor o menor grado de esta inútil intervención humana, que quita microminerales claves para la salud, determina la mayor o menor calidad del producto final. Obviamente, cuanto más blanco y corredizo, más refinado y empobrecido. Aquí no nos referimos a la refinación industrial para obtener cloruro de sodio puro, sino simplemente al lavado que se realiza para “mejorar” la presentación del producto, o bien para cumplir con los grados de pureza que exige la ley a través del Código Alimentario (ver apéndice al final de libro).

En el caso de la sal andina, estamos hablando de residuos de evaporaciones ocurridas hace 250 millones de años, que luego de capturar la energía fotónica del sol, han sido sometidos a inmensas presiones de antiquísimos plegamientos. Estas transformaciones biotectónicas, han impreso un particular patrón energético en su estructura cristalina y la han preservado de contaminaciones. La sal de cristal de roca o sal gema se encuentra en brillantes venas blanquecinas o rosáceas, lo cual obliga a un proceso extractivo artesanal.

Técnicamente, el cristal de sal de roca (o gema, según la legislación nacional) recibe el nombre de halita y su disponibilidad está limitada a ciertas regiones del planeta. Por ejemplo, existen vetas en el Himalaya, sobre las cuales recientemente se han realizado importantes estudios y análisis que revalorizaron su potencial y generaron la reactivación de su explotación manual. En nuestro continente tenemos depósitos de estos preciados cristales a lo largo de los plegamientos andinos. Sin embargo, el desconocimiento y la prohibición para consumo humano, hacen que sólo las poblaciones locales hagan uso de este recurso y, más que para el uso humano, ¡¡¡para complementar la dieta de sus animales de pastoreo!!! Pero estas cosas no suceden solo por presunta “ignorancia campesina”. Es interesante notar que el Código Alimentario Argentino permite para consumo humano solamente aquellos cristales transparentes y de gran pureza (99,5 % de cloruro de sodio). En cambio “la sal gema impura, blancuzca o grisácea… podrá expenderse para la alimentación de animales únicamente”

Con el devenir de la revolución industrial, las minas de cristal de roca fueron cayendo en el abandono, no pudiendo competir a nivel de volúmenes y costos de extracción y transporte, con el sencillo sistema de los salares a cielo abierto. También por esta causa fue perdiendo importancia económica la producción de sal por evaporación, en los litorales marinos. Finalmente la abundante y económica oferta de sal industrial refinada, terminó por generar un cono de sombra sobre ambas fuentes de sal natural.

Más allá de la pureza, garantizada por la presencia de los cristales enteros, la diferencia fundamental entre la sal marina y la sal andina tiene que ver con el aspecto energético. Sería como comparar un guijarro de arroyo y un diamante. Los elementos del guijarro son de composición grosera, pues no han estado sometidos a grandes presiones durante millones de años. En cambio los cristales de roca muestran una composición más refinada, por efecto de estas antiquísimas compresiones tectónicas. Y es esta sutil energía, también llamada por los biofísicos “patrón energético altamente ordenado”, la que se libera al disolver los cristales en agua. Por este sencillo proceso, más conocido como hacer salmuera y que veremos luego en detalle, también estamos disolviendo los quantos de luz (los biofotones más puros) fijados en la red cristalina. De ese modo obtenemos una sopa primaria, similar a la que originó la vida en la tierra, similar al líquido amniótico del vientre materno y similar también a nuestro plasma sanguíneo.

La forma más práctica y eficiente de consumir sal andina, es a través de su disolución en agua, con lo cual se logra lo que técnicamente se llama solución salina y que vulgarmente se conoce como salmuera. De ese modo, los componentes minerales y energéticos contenidos intactos en los cristales, se difunden en el medio acuoso, que hace las veces de eficiente vehículo.

Normalmente se consiguen los cristales de sal ó la salmuera preparada. Para preparar salmuera en casa, basta colocar los cristales de sal andina en un frasco de vidrio con agua limpia, removiendo luego. Al cabo de 24 horas estaremos en presencia de una solución saturada. Este límite es infranqueable y representa una garantía de concentración, sin necesidad de controlar pesos y medidas. De todos modos, para ayudar a dimensionar el recipiente a utilizar, digamos que 500 gramos de cristales de sal generan aproximadamente dos litros de salmuera o solución saturada.

Por último, existen alternativas desarrolladas con el fin de ennoblecer el tenor mineral de este condimento básico; nos referimos a la sal andina enriquecida. Como hemos visto, la aditivación mineral se convierte en un factor tóxico cuando se realiza a partir de compuestos refinados o de síntesis química. Esto lo sabían los orientales, que desarrollaron un excelente suplemento mineralizante: el furikake. Se trata de un artesanal preparado japonés, resultado de combinar hojas escaldadas y pulverizadas (mora, escarola, zanahoria, nabo, etc). Dichas hojas poseen una característica en común: la alta cantidad y calidad de los minerales orgánicos contenidos, fácilmente asimilables por el organismo. En el caso de la sal andina enriquecida, se agregan también pulverizados de hojas condimentarias (salvia, orégano, apio, perejil, espinaca y romero) y algas (kelp y espirulina), lo cual aporta gran dosis de sabores y principios activos, nutricionales y terapéuticos. Al combinar la sal andina con este pulverizado de hojas y algas, el resultado es un exquisito aderezo saborizante y mineralizante, ideal para usar en la preparación de rehogados, nitukes, estofados, guisos, caldos, ensaladas, etc.

Nestor Palmetti

“La Sal Saludable”