Nuevo paradigma emprendedor (2da parte)

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“Es necesaria una visión holística del intercambio entre  la naturaleza y el ser humano”

El viejo paradigma nos presenta un modelo patriarcal y depredador basado en la supervivencia del más apto y el más fuerte alimentándose de los más débiles en la cadena alimenticia. Para un modelo emprendedor, esta visión darwinista de la naturaleza y los negocios lo único que nos promete es la devastación del territorio por agotamiento de recursos y monopolización del mercado.

Hoy más que nunca la naturaleza nos habla en toda su dimensión y grandeza, pero también desde su devastación y emergencia del hábitat global en el planeta. Los incendios en el Amazonas, en California, los de África, Siberia, Portugal, Madrid, Gran Canaria, Bolivia y un sinfín de los mismos por todo el mundo nos dan una alerta de la falta de cooperación internacional y de la emergencia climática que esto provoca en el corto plazo. Pero algo más difícil de entender es cómo se originan la mayoría de los incendios. Estos son intencionales, ya sea por un sistema centenario de prácticas culturales agrícolas o por la codicia de unos pocos, huy el daño ya es casi irreparable.

La mayor parte de los incendios son responsabilidad de la ambición y la codicia desmedida de corporaciones agrícolas y ganaderas que buscan ampliar el territorio de siembra y explotación. Esta forma de hacer negocios debería estar penada por ley, ningún emprendimiento que atente contra el hábitat y la preservación de la naturaleza y la biodiversidad debería ser permitido y las regulaciones deberían ser muy estrictas, sobre todo cuando se habla a gran escala y compromete a vastas zonas forestales que tanto comprometen al clima global.

Hoy más que nunca es necesario una visión holística del intercambio entre la naturaleza y el ser humano. Si se destruye el medioambiente, se autodestruye la humanidad. Es imprescindible comenzar a entender cómo funciona el planeta, el clima y el medio ambiente en relación con todas las especies y el rol del ser humano que manipula y modifica el hábitat. 

Los nuevos emprendimientos no pueden estar ajenos a este estado de cosas. Hay un intercambio permanente y una interconexión entre todas las partes, la irresponsabilidad y la falta de criterio pueden romper el equilibrio generando desastres y devastación en lugar de riquezas. No basta con quitar el dinero como valor central y colocar en su lugar al ser humano, no es la generación de riqueza o abundancia lo que debe mover el motor de la producción. Tampoco podemos seguir con un sistema de producción de escalas astronómicas monopolizadas por un par de corporaciones. La diversidad en la producción ayuda al control de riesgos.  

Hoy en día es vital entender que somos parte de un engranaje mucho más complejo y completo de lo que podemos todavía entender y comprender. La VIDA y su preservación en equilibrio con la naturaleza y el cosmos debe ser el valor central y todo lo que atente contra ella debe ser prohibido y combatido por todos. Debemos con urgencia abrazar un modelo de cooperación, de intercambio equilibrado y entender que la generación de riqueza y abundancia es el resultado de una vida plena de justicia, equilibrio y felicidad y no la condición previa para este estado de cosas.

Este modelo basado en la cooperación, la solidaridad y el equilibrio es de una visión más integral y contenedora, ya que no se puede emprender algo que beneficie a algunos y perjudique a todos los demás incluyendo el planeta, es imprescindible encontrar un equilibrio donde el beneficio sea para la totalidad de las partes y el crecimiento sea mutuo e integrado.  Que los más fuertes protegen a los más débiles para fortalecer la comunidad y crecer en conjunto basándose en el intercambio y fortalecimiento mutuo, es algo natural en una comunidad sedentaria, donde no se está obligado a huir y correr para sobrevivir. Hoy en día existe la ciencia y la tecnología para poder regular y controlar todo sistema de producción y explotación de recursos y en esto los más grandes deberán velar por los más débiles e indefensos, donde la biodiversidad de las especies y las comunidades humanas en riesgo sean tomadas en cuenta. 

También se cuenta con la experiencia suficiente para entender que la moneda es un símbolo de valor para el intercambio y no un valor en sí mismo como se pretende hoy que lo único que ha logrado es una acumulación desmedida de símbolos monetarios sin respaldo alguno. Si juntáramos todo el dinero del mundo podríamos comprar varios planetas tierra, lo que demuestra que el dinero en si no tiene ningún valor y es un gran engaño como mercancía.

Las comunidades deben sanear su comercio e intercambio vasados en las necesidades mutuas y en una utilización y generación responsable de recursos, preservando la vida como valor central de toda comunidad. Como emprendedores debemos tomar conciencia de las causas y las consecuencias de nuestra producción. Cuando el objetivo solo está en la rentabilidad, se pierde el eje fundamental y se cae en desequilibrio.

Ignacio Conde
    iconde@boti-k.com

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