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Para comenzar diremos que las tendencias actuales en materia de consumo de alimentos se relacionan con la preferencia por productos de alta calidad e inocuidad asegurada, producidos en forma más limpia (amigable con el ambiente) con compromiso social, es decir, bajo sistemas alimentarios sostenibles, sensorialmente más atractivos, diferenciados (que comuniquen valor), que contribuyan a una dieta más saludable y que resulten prácticos para consumir. 

La alimentación se vincula cada vez más  con el concepto de bienestar integral del consumidor, y con atributos de inocuidad, calidad y características especiales asociadas al valor intrínseco del producto alimentario. La calidad es la base de la competitividad, la información que figura en los rótulos es una de las cuestiones más importantes de este siglo para la industria. Se ha convertido en un instrumento de enorme relevancia informativa para la industria elaboradora de alimentos representando la oportunidad que atraiga e incremente la demanda, y para el Estado, un potencial instrumento que, mediante la fijación de determinadas exigencias, pautas y criterios contribuye a mejorar la nutrición de la población promoviendo una alimentación adecuada y más saludable.

“El rotulado es toda inscripción, leyenda, imagen o toda materia descriptiva o gráfica que se haya escrito, impreso, estarcido, marcado, marcado en relieve o huecograbado o adherido al envase del alimento. Y tiene por objeto suministrar al consumidor información sobre características particulares de los alimentos, su forma de preparación, manipulación y conservación, su contenido y sus propiedades nutricionales”  según definición de la Res. GMC 26/03 incorporada al Cap. V del Código Alimentario Argentino.

La información provista en los rótulos debe ser simple y de fácil comprensión, a fin de favorecer la interpretación de las propiedades de los alimentos y, consecuentemente, ayudar al consumidor a tomar decisiones adecuadas en la adquisición de estos productos. En nuestro país existen normas que establecen los recaudos, requisitos y exigencias de rotulado de alimentos envasados que son de cumplimiento obligatorio desde hace ya varios años, y se hallan armonizadas a nivel MERCOSUR.

En los últimos años, países y organizaciones internacionales como el Codex Alimentarius, la OMS y la FAO, vienen evaluando la conveniencia de definir modelos/sistemas de rotulado frontal, como herramienta que brinde información más clara sobre las características del contenido de nutrientes que posee un alimento, presentando la información en el frente del envase. En el caso de América, los países que ya cuentan con el etiquetado frontal son Chile (2016), Perú (2017), Uruguay (2018), Ecuador (2015), México (2019).

La ingesta elevada de determinados nutrientes -sumada a hábitos alimenticios inadecuados, falta de actividad física, sedentarismo y otros factores- aumenta el riesgo de padecer alguna de las enfermedades crónicas no trasmisibles -ECNT- (sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, entre otras). Como complemento de esta mirada sanitaria, la implementación del rotulado frontal podría impulsar mejoras en el perfil de nutrientes de los productos elaborados por la industria de alimentos y bebidas.

Conocer las representaciones sociales relacionadas a la alimentación, es nodal al asumir la relatividad de las clasificaciones que otorga el sistema sociocultural en el que las persones viven, dejando de manifiesto que los alimentos no sólo se componen de nutrientes sino también de significaciones, las cuales, permiten ejercer efectos simbólicos y reales, individuales y sociales. En este sentido, se sabe que los alimentos no cumplen únicamente una función biológica, sino social y no se digieren de forma exclusiva mediante procesos orgánicos internos, sino a través de representaciones que han sido generadas por el entorno cultural. Entre ellas, hay razones biológicas, psicológicas, contextuales (ecológicas, económicas, políticas o ideológicas) que pueden explicar por qué se eligen determinados alimentos y por qué no se eligen otros (las elecciones, preferencias y aversiones alimentarias).

En el sistema actual de representaciones, el universo de lo comestible y lo saludable está constituido por alimentos procedentes del sector primario, es decir, productos frescos asociados a una imagen de naturaleza, y en oposición a otros productos procedentes del sector industrial. La percepción actual de los productos alimentarios parece que continúa elaborándose a partir de este doble universo de representaciones, ya que suele considerarse que los productos industriales son menos saludables que los productos naturales. Además se identifica que los buenos alimentos son aquellos que nutren y por lo tanto entran en la categoría de lo saludable.

Debe considerarse que el rotulado frontal es una herramienta complementaria, que requiere la implementación de otras medidas (educación alimentaria y educación al consumidor, creación de entornos saludables, mejoramiento de tablas de composición nutricional, entre otros) para lograr la efectividad deseada. Así es que, el potencial para alcanzar verdaderos cambios conductuales está en la sinergia de pequeñas acciones orientadas hacia el mismo fin.

Continuará…

Prof. Lic. Gabriela Buffagni
Lic. En Nutrición (MN3190 – UBA)
Prof. Regular Titular Cátedra de ASA Facultad de Medicina (UBA)
FB/Nutrición Nuuff  |  IG @gabrielabuffagni
gabrielabuffagni@gmail.com

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