Dientes: cómo cuidarlos para que brillen siempre

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Se dice que una sonrisa perfecta es posible y que, además, es sinónimo de salud bucal. Claramente, el cuidado de los dientes es algo que nos enseñan desde niños, que entra dentro de nuestra rutina de higiene, pero hay mucho más que se puede hacer si los queremos tener en buenas condiciones toda la vida.

Los dientes y los huesos, en general, están compuestos de un fosfato de calcio llamado apatita. Por su parte, el esmalte de los dientes está compuesto en un 96% por material inorgánico y es muy importante cuidarlo ya que es el más propenso a sufrir abrasión o caries, y esto no se puede regenerar.

Como contamos antes, además de los cepillados diarios, es indispensable tener otros reparos para preservar la dentadura. Por ejemplo, hay que recordar que los dientes pueden romperse, por eso es siempre aconsejable evitar morder objetos duros (tapas de botellas, frutos secos con cáscara), masticar con cuidado y usar protector bucal al practicar deportes de contacto (hockey, fútbol o boxeo, entre otros).

Lo que comemos o tomamos también afecta la estética y la salud de nuestra dentadura. Infusiones como mate, café o té contienen resinas que le dan a los dientes un color amarillento. Además, las bebidas que tienen ácido cítrico degradan el esmalte, favoreciendo la aparición de caries. Por su parte, los fumadores deben saber que el cigarrillo puede manchar las piezas dentales y hasta genera residuos cancerígenos que se depositan en las encías. Otro factor que incide sobre el esmalte es la aparición de vómitos frecuentes, pues los ácidos y enzimas estomacales lo erosionan y exponen así la dentina.

Flora normal

Es sabido que convivimos con cientos de bacterias, y muchas de ellas viven en la boca, pero no son nocivas pues se nutren de los alimentos que ingerimos. Se trata de la “flora normal”, que produce dextrano, un polisacárido muy pegajoso que unido con partículas de comida forma una película llamada placa dental. Cuando ésta se endurece se convierte en sarro.

Además, la placa dental genera organismos anaeróbicos que se multiplican frente a la ausencia del aire y viven entre los dientes y debajo de las encías. Allí se reproduce la bacteria Porphyromonas gingivali, un microorganismo que puede causar enfermedades periodontales como la gingivitis. Estas dolencias se caracterizan por la hinchazón y en enrojecimiento de las encías, y pueden dar fácilmente sangrados, incluso durante el cepillado. Esta afección es peligrosa si no se la trata, pues puede ir socavando las estructuras dentales.

Manteniendo una buena salud dental evitamos posibles complicaciones en nuestro cuerpo en general. Nunca está demás aconsejar cepillarse al menos dos veces por día, usar hilo dental diariamente y visitar al odontólogo para controles periódicos. Los adultos, deben tratar especialmente sus dientes con cuidado y consultar al dentista ante la menor señal de dolor, pues así se evitan pérdidas, daños severos o el agravamiento de un cuadro específico.

Por Fernando Hittos, coordinador odontológico de Dentalia

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