Diabetes, Vitamina D y Bienestar integral

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¿Estamos realmente comprometidos con nuestra salud y nuestro bienestar, o sólo nos acordamos de ellos cuando nos pasa algo que altera nuestro estado físico, mental o emocional? Hoy te voy a contar sobre la diabetes, la vitamina D y como me ayuda la mirada de mi Bienestar integral.

Quiero contarte por qué empiezo con esa pregunta abierta. A los 11 años, tras un estrés postraumático, mi madre me lleva a una interconsulta con nuestro médico de cabecera por el desequilibrio físico que estaba viviendo y este me deriva al sanatorio para hacerme análisis porque mis niveles de glucemia no eran “normales”. El médico responsable del sanatorio sin dudarlo ni titubear, a la hora de llegar, me diagnosticó que ya era insulinodependiente, “de por vida”. Esto a mí, tan joven, no me resultó coherente, salí del sanatorio un día después inyectándome insulina y restringiendo mi dieta de todo tipo de alimentos con colores y sabores. Esto mismo no era normal para mí.  

Una actitud que elegí tomar es la de hacerme cargo de lo que a partir de allí elegiría como aliento, aún siendo tan pequeño. Si comía fruta me hacía cargo, si comía pan me hacía cargo y de comer miel, también. Esto me llevó consecuentemente a tener – más allá del pronóstico del médico y de la nutricionista de turno – una responsabilidad: el único que iba a hacerse cargo de mi cuerpo y mi bienestar era yo. Empecé a probar cómo reaccionaba mi cuerpo, mis emociones, mis pensamientos al comer los alimentos que tenía como “no permitidos o limitados” y cómo reaccionaba todo mi sistema integral frente a los alimentos llamados “permitidos” en una dieta baja en carbohidratos simples como es la que se suele dar a una persona con diabetes tipo I. 

Al ver que había contradicciones en lo que me daban los profesionales y lo que mi cuerpo, mente y emociones hablaban, comencé junto con mi madre a ahondar en la medicina ancestral de los pueblos y culturas originarias de sudamérica y conocer cómo estas personas vivían con estados de salud equilibrados y qué usaban de la tierra para equilibrar “desequilibrios” como puede serlo una diabetes. Allí fue cuando aparecieron los “benditos efectos sanadores” de los alimentos, comencé a experimentar no solo equilibrio, sino mejoras en las mediciones de glucemia, triglicéridos, colesterol, hemoglobina glicosilada, y todo lo que de alguna mayor o menor medida puede desequilibrarse con una patología como esta. 

Al momento de llegar a estudiar más a fondo los alimentos como medicina, veía un factor común en todos y que esté derivada de que sean alimentos completos sin refinar y con la energía más directa del sol posible. Esto nos trae automáticamente a la vitamina reina proveniente del sol, que, en realidad, es más una hormona que una vitamina. Es una de las hormonas más poderosas del cuerpo y puede estar activa en cantidades muy pequeñas. Este último punto que puede estar activo en pequeñas cantidades, también es un factor de esperanza para quienes quieran regular o prevenir deterioros por su falta.

Vitamina D

Las investigaciones han mostrado que la vitamina D tiene cualidades protectoras contra la diabetes tipo I. Los resultados de un extenso estudio, publicados en la revista diabetológica en 1999, indican que la vitamina D ingerida en la infancia previene o detiene la iniciación del proceso que puede llevar a la diabetes insulino dependiente posteriormente. Si esto es verdad, parece razonable pensar que la exposición a los rayos solares en los primeros años de la infancia puede prevenir el desarrollo de la enfermedad. Entre adultos se mostró que cuanto más bajo sea el nivel de vitamina D, más alta será la glucosa en sangre. Sin embargo, si uno es más grande, obeso o de piel oscura la necesidad de exposición al sol va a aumentar. De hecho, utilizar filtros solares, aún de baja protección reduce la producción de vitamina D un 95%*. Los beneficios del sol o de la producción de vitamina D no detiene la diabetes ni mucho menos, pero sí afecta significativamente las complicaciones asociadas con el historial diabetógeno y el estilo de vida occidentalizado. Las investigaciones muestran que la vitamina D tiene un abanico de virtudes además de disminuir el nivel de azúcar en sangre. 

Un nuevo estudio publicado en el Journal of Clínical Endocrinology & Metabolism de la Endocrine Society ha revelado de nuevo que el déficit de vitamina D podría ser un factor en común entre los pacientes con cuadros más graves de coronavirus que requieren hospitalización. No será entonces que las personas “de riesgo” como las personas con diabetes, puedan tener un remedio natural con solo subir sus niveles de vitamina D.

En la diabetes la vitamina D tiene un papel importante sobre el sistema inmune. Participa en la regulación y secreción de insulina (la deficiencia de vitamina D se ha asociado con alteraciones del metabolismo de la glucosa), en la regulación de la presión arterial y en la actividad cerebral. Diferentes estudios han encontrado una relación de protección entre un estatus suficiente de vitamina D y el riesgo de cáncer. De hecho, como indique es más que una vitamina, hay muchos órganos y tejidos de todo el cuerpo que responden su función a la presencia de ella.

Estoy atento a tus consultas y recuerda siempre consultar con tu médico o profesional de la salud de cabecera ante cualquier cambio o modificación. Pero recuerda ante todo que tu salud depende de vos<

Matias Amadasi
Chef experto en Alimentación Consciente 
Embajador de la Paz. Coach ontológico experto en Eneagrama, profesor yoga y meditación. Es co-fundador y dirije la Universidad de la Conciencia (1996).
www.matiasamadasi.com  @matiasamadasi
(+549) 1162977768
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