Incorporá Hongos en tus comidas!

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Por las docentes de IATENA, chef naturista Karina Mariani y chef naturista Mariana Mosler

SOPA DE CHAMPIÑONES

Ingredientes 
Hongos secos, 10 gr
Champiñones frescos, 200 gr
Cebolla, 1
Apio, 2 tallos
zanahoria, 1
Tomillo, 1 ramita
Aceite de oliva, 1 cda.
Caldo vegetal o agua, 1 litro
Arroz integral, 100 gr
Sal y pimienta, a gusto

Preparación
Limpiar los champiñones, cortarlos en rodajas. Cortar en cubitos la cebolla, los tallos del apio y la zanahoria. Picar el ajo. Poner en una olla el aceite y agregar el ajo picado, la zanahoria, la cebolla y el apio. Dorar 5 minutos a fuego bajo. Incorporar los champiñones, el caldo o agua, el arroz, la sal, la pimienta y el tomillo. Cocinar lentamente 30 minutos. Terminar de cocinar, hasta que el arroz esté tierno.

EMPANADAS DE HONGO Y ZAPALLO

Ingredientes
Tapas para empanadas, 12 u. 
Champiñones, 250 gr 
Cebolla, 1                   
Espinaca, 6 hojas                                                                              
Sal y pimienta, a gusto
Zapallo, 700 gr
Ralladura de 1 limón
Aceite de oliva, 2 cdas.

Preparación
Cortar el zapallo en cubitos, la espinaca entera y la cebolla al medio. Limpiar y cortar en cuartos los champiñones. Colocar los vegetales en una fuente para horno, rociar con aceite de oliva. Salpimentar.
Asar en el horno a 180 grados hasta que los vegetales tiernicen.
Armar en un bol la mezcla de las empanadas pisando un poco con tenedor los vegetales. Agregar la ralladura.
Armar las empanadas y hornear hasta que la masa dore.

CAZUELA DE MIJO Y HONGOS

Ingredientes 
Zapallo Cabutia (el de cascara verde), ½ u. mediana
Mijo cocido, 200 gr (para obtener 200 g de mijo cocido aproximadamente, necesitamos 100 gr de mijo crudo)
Verdeo, 1 varita
Cebolla, 2 u.
Morrón rojo o verde, ½ u.
Hongos de pino, un puñado (aprox. 10 trozos)
Aceite de oliva, c/n
Ajo, 1 diente
Jengibre, un trocito
Sal integral, a gusto

Preparación 
Lavar muy bien el mijo y poner a remojar por 12 horas. Pasado el tiempo de remojo enjuagar y cocinar durante 15 a 20 minutos en dos partes de agua por una de mijo a fuego muy bajito y en una cacerola con tapa. Hidratar los hongos durante 1 hora. Quitar las semillas del medio zapallo y sin retirar la cascara poner a cocinar en el horno hasta que este tierno. Picar las cebollas el morrón y el verdeo, reservar. Rallar el ajo y el jengibre y poner en una sartén con un poquito de aceite de oliva y fuego muy bajito. Saltear junto con las cebollas, el morrón, los hongos remojados y escurridos y una pizca de sal para que deshidraten los vegetales. Una vez cocido el zapallo “rascar” un poco del fondo, unas dos cucharadas y mezclar con el mijo cocido para que se una. Reservar 
Unir el mijo cocido con el salteado de vegetales y hongos e incorporarlo dentro del zapallo cocido. Calentar para servir y decorar con el verdeo picado 

FAINA DE GARBANZOS Y HONGOS

Ingredientes 
Harina de garbanzos, 2 ½ tazas 
Agua, 3 tazas
Aceite, 6 a 8 cdas. de aceite de oliva
Sal, 2 cditas.
Pimienta, a gusto
Hongos portobellos o champiñones, 50 g

Preparación 
En un bol colocar la harina y el agua, dejar remojando de 12 a 24 horas. Limpiar con un pañito húmedo los hongos filetearlos y reservar. Pasado el tiempo de remojo de la harina agregar el aceite, la sal, la pimienta y los hongos integrar muy bien, reservar. Precalentar horno fuerte 180, 190 grados. En una pizzera disponer un buen chorro de aceite y llevar unos minutos al horno hasta que se caliente, sin que se queme. Retirar la pizzera del horno, volcar la mezcla y llevar a cocción durante 50 minutos. Se verá dorada y sequita, apagar el horno y dejar abierto para que valla bajando la temperatura lentamente antes de sacarla.

Recuperar el equilibrio con Mycelium Inteligencia Fungi

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Estrés, Sueño y Adaptógenos

En la vida cotidiana actual, el estrés dejó de ser una respuesta puntual para convertirse en un estado casi permanente. El organismo humano está preparado para reaccionar ante desafíos concretos mediante mecanismos hormonales y neurológicos que aumentan el estado de alerta y movilizan energía. El problema aparece cuando esa respuesta se mantiene activada durante semanas, meses o años: el estrés deja de ser una herramienta de adaptación y pasa a convertirse en un factor que altera la salud integral.
El estrés crónico puede afectar el sueño, la concentración, la estabilidad emocional y el rendimiento físico e intelectual. Con el tiempo, también impacta sobre el sistema inmunológico, el metabolismo, la salud cardiovascular y el equilibrio hormonal. En este contexto, recuperar la capacidad natural de adaptación se vuelve una prioridad.
Dormir bien es una parte central de ese proceso. Durante el sueño, el cerebro reorganiza la información del día, consolida la memoria, elimina metabolitos acumulados mediante el sistema linfático y favorece la recuperación neuronal. Al mismo tiempo, se regulan hormonas, se reparan tejidos, se fortalece la respuesta inmunitaria y se restablece el equilibrio metabólico. Cuando la calidad del sueño disminuye, el estrés tiende a aumentar, y cuando el estrés aumenta, el descanso se deteriora aún más, generando un círculo difícil de romper.
En este escenario aparecen los Adaptógenos como herramientas de apoyo. Los Adaptógenos son sustancias naturales estudiadas por su capacidad de favorecer la adaptación del organismo frente al estrés físico, mental y biológico, contribuyendo al mantenimiento de la homeostasis, es decir, del equilibrio interno. No actúan como sedantes ni como estimulantes clásicos: no buscan forzar una respuesta, sino acompañar los mecanismos fisiológicos que ayudan al organismo a recuperar su propia capacidad de regulación.

Mycelium Inteligencia Fungi se enfoca en Adaptógenos de alta calidad, con formulaciones diseñadas para integrar conocimiento tradicional y evidencia científica moderna. Dentro de este enfoque, dos protagonistas centrales son el Reishi y la Ashwagandha, utilizados en formas avanzadas de extractos y polvo para acompañar el manejo del estrés y del insomnio.

El Reishi (Ganoderma lucidum) es uno de los hongos adaptógenos más conocidos. Tradicionalmente valorado en la medicina asiática, hoy es objeto de numerosas investigaciones por sus polisacáridos, triterpenos y otros compuestos bioactivos. En Mycelium, el Reishi se presenta como un triple extracto ultracavitado desalcoholizado, estabilizado en una matriz coloidal de glicerina, y en polvo del cuerpo fructífero seco. Esta combinación busca concentrar y preservar sus componentes, ofreciendo un apoyo integrador a la respuesta inmunológica y al equilibrio frente al estrés sostenido, con especial interés en acompañar una mejor calidad del descanso en determinadas personas.

La Ashwagandha (Withania somnifera) es una de las plantas adaptógenas más estudiadas en la actualidad. Sus withanólidos y otros compuestos bioactivos han sido investigados por su posible capacidad para reducir la percepción del estrés, favorecer un descanso más reparador y contribuir al mantenimiento de niveles saludables de cortisol en personas sometidas a estrés crónico.

Mycelium trabaja con raíz orgánica de Ashwagandha importada de la India, disponible en forma de polvo y en forma de extracto concentrado ultracavitado desalcoholizado, también estabilizado en una matriz coloidal de glicerina. Integrada en un abordaje amplio de la salud, puede convertirse en una herramienta valiosa para quienes se sienten permanentemente acelerados.
Sin embargo, ningún adaptógeno reemplaza la base cotidiana: dormir entre siete y nueve horas cuando es posible, mantener horarios relativamente estables, exponerse a la luz natural en la mañana, realizar actividad física, moderar el consumo de alcohol y ultraprocesados, priorizar alimentos frescos y generar espacios diarios de descanso siguen siendo las acciones con mayor impacto sobre la salud. Los adaptógenos no sustituyen estos hábitos; los acompañan.
Una alimentación variada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y fuentes adecuadas de proteínas aporta vitaminas, minerales y antioxidantes que participan en múltiples procesos relacionados con el sistema nervioso. Nutrientes como el magnesio, las vitaminas del complejo B, los ácidos grasos omega-3 y determinados polifenoles forman parte de un patrón que favorece el funcionamiento normal del organismo y su respuesta frente al estrés. En este contexto, los alimentos y suplementos funcionales, incluyendo los adaptógenos de Mycelium, se integran como herramientas complementarias dentro de una estrategia equilibrada.
La salud no depende de una única molécula ni de un único producto. Depende de la interacción entre descanso, alimentación, actividad física, gestión emocional, relaciones sociales, ambiente y, cuando corresponde, el uso responsable de recursos complementarios respaldados por la ciencia. Reishi y Ashwagandha, en las formulaciones específicas desarrolladas por Mycelium Inteligencia Fungi, forman parte de este enfoque integrativo. No prometen eliminar el estrés de la vida cotidiana, pero sí acompañar al organismo en su capacidad natural para responder mejor a él.
En un mundo donde el estrés parece inevitable, elegir herramientas que respeten la fisiología, integren evidencia y se apoyen en la naturaleza puede ser un paso importante para recuperar el equilibrio, dormir mejor y cuidar la salud a largo plazo

Conocé más sobre los beneficios de nuestra Línea Mycelium Inteligencia Fungi ingresando a nuestra web www.mycelium.com.ar, escaneando el QR para acceder a nuestro catálogo. Si perteneces al sector saludable, visitanos en el stand 111 de Expo Retail Saludable en la Rural el 22 y 23 de agosto de 2026. 

Por Dra. Elisa Romio
Farmacéutica MP 17197 y MN 13059
DT Mycelium Inteligencia Fungi

El caso de los quesos

Es crucial diferenciar los hongos perjudiciales de aquellos que la biotecnología alimentaria utiliza con fines gastronómicos. En el universo lácteo, cepas específicas como Penicillium roqueforti (en quesos azules como el Roquefort o Gorgonzola) y Penicillium camemberti (en el Brie y Camembert) son inoculadas intencionalmente. Estos hongos han sido seleccionados genéticamente a lo largo de los siglos porque no producen micotoxinas dañinas para el ser humano. Su función es puramente enzimática: descomponen grasas y proteínas para otorgar texturas cremosas y sabores complejos.
Sin embargo, estos quesos no son inmunes a los peligros del entorno. Si un queso azul o un queso Brie se conserva de manera inadecuada en la heladera y desarrolla manchas de moho «salvaje» de color negro, gris o amarillo brillante, estamos ante una contaminación cruzada. En este escenario, las cepas silvestres sí pueden producir toxinas peligrosas y, dada la textura blanda o semiblanda de estos quesos, el producto debe ser descartado inmediatamente para salvaguardar la salud.

Cómo manipular los mohos y hongos en el hogar y jardín

A nivel de micología ambiental y salud pública, la manipulación de hongos en el hogar —ya sea al limpiar el moho de una pared, revisar alimentos en mal estado o cuidar las plantas del jardín— requiere protocolos claros para evitar la inhalación de esporas y la dispersión de contaminantes.

Recomendaciones para manipularlos de forma segura (en el caso de que sea necesario): 

1. Manipulación de alimentos con moho en la cocina
Cuando detectes un alimento contaminado en la heladera o la alacena, el objetivo principal es evitar que las esporas se dispersen por el aire y contaminen otros alimentos o las vías respiratorias.

No huelas el alimento contaminado: Es una reacción casi instintiva (oler para «comprobar» si está feo), pero médicamente es peligrosa. Inhalar directamente una colonia de moho introduce millones de esporas y micotoxinas directamente en los alvéolos pulmonares, lo que puede desencadenar reacciones alérgicas agudas o ataques de asma.

Descarte hermético: Envolvé el alimento afectado por completo en una bolsa plástica, cerrala bien y tirala inmediatamente al tacho de basura tapado.

Limpieza del entorno: Si el alimento estaba en la heladera o en un frasco, higienizá profundamente la zona donde apoyaba. Utilizá una solución de lavandina diluida (una cucharada por litro de agua) o alcohol al 70%, ya que el vinagre común no siempre es suficiente para eliminar por completo las estructuras fúngicas de las superficies porosas.

2. Manipulación de hongos en el jardín y las plantas

El suelo, el compost y las hojas en descomposición son el hábitat natural de hongos oportunistas como el Aspergillus fumigatus.

Uso de guantes de jardinería: Siempre se deben manipular sustratos, tierra o plantas enfermas con guantes. Muchos hongos fitopatógenos (que enferman a las plantas) no nos afectan, pero el suelo alberga hongos microscópicos que pueden ingresar al torrente sanguíneo a través de pequeñas heridas o microcortes en las manos.

Evitá levantar polvo fúngico seco: Al remover el compost o trasplantar plantas que tengan moho blanco superficial en la tierra, humedecé ligeramente el sustrato de antemano. El agua evita que las esporas se vuelvan volátiles y sean inhaladas.

Hongos silvestres en las macetas o el césped: Es común que tras días de lluvia aparezcan sombreritos (setas) en la tierra de las macetas o el jardín. Protocolo: Retiralos usando un guante o una bolsa invertida (como se recogen los desechos de las mascotas) y descartalos. Nunca los pises ni los cortes con la bordeadora de césped, ya que esto pulveriza el hongo y siembra millones de esporas en todo el jardín.

3. Limpieza de moho en estructuras (Paredes, baños o techos)
Si el hongo ha colonizado una pared por problemas de humedad o filtración, la limpieza debe ser meticulosa para proteger la salud sistémica del hogar.

Protección personal obligatoria: Si la superficie con moho es mayor a un metro cuadrado, no la limpies sin protección. Usá un barbijo de alta eficiencia (N95 o superior), antiparras para proteger las mucosas de los ojos y guantes de goma.

Jamás cepilles el moho en seco: Pasar un cepillo o un trapo seco sobre una pared con moho desprende una nube invisible de toxinas y esporas que quedará suspendida en el aire por horas.

Método húmedo de eliminación: Rocía la zona con un producto fungicida o lavandina diluida antes de limpiar. Dejá actuar el producto por 10 o 15 minutos para que destruya la estructura celular del hongo y luego retirá el residuo con un paño húmedo.

Ventilación estratégica: Durante y después de la limpieza, mantené las ventanas abiertas apuntando un ventilador hacia el exterior de la habitación para forzar la salida del aire contaminado de la casa.

¿Cuándo SÍ y cuándo NO?

Mohos, criterio médico y sanitario

La decisión microbiológica de conservar o desechar un alimento colonizado por moho se fundamenta estrictamente en dos variables físicas del producto: su densidad y su contenido de humedad. Los alimentos blandos y porosos actúan como vehículos de transporte rápido, permitiendo que tanto las hifas invisibles como las toxinas se difundan de forma casi instantánea por toda la matriz interna.

NO! ROTUNDO (DESCARTE ABSOLUTO DEL PRODUCTO)

Frutas y verduras blandas o jugosas: Frutillas, tomates, duraznos y naranjas poseen un elevado porcentaje de agua y texturas débiles. El micelio avanza velozmente por el interior, contaminando zonas que lucen perfectamente sanas.

Latas, frascos y conservas: La aparición de moho en una mermelada, salsa de tomate o conserva es un indicador de falla crítica de vacío o contaminación. El ambiente húmedo propicia una difusión total de micotoxinas. Sumado a esto, el metabolismo del hongo puede alterar el pH del producto, reduciendo su acidez y rompiendo la barrera de seguridad que impide la germinación de esporas bacterianas letales, como las de Clostridium botulinum (causante del botulismo).

Pan y productos de panadería: Su estructura ofrece caminos abiertos para que las hifas se extiendan de un extremo a otro del producto en pocas horas, incluso si el moho solo es visible en una esquina de la rodaja.

Lácteos blandos y embutidos húmedos: Yogures, quesos cremosos, de untar o ricota, así como salchichas y carnes guisadas, deben desecharse por completo ante la menor señal de contaminación fúngica.

ALGUNOS SÍ , PERO CON RESERVAS
La excepción médica – un sí con reservas – aplica exclusivamente a productos con estructuras sólidas, compactas y de muy baja actividad de agua, donde el hongo encuentra una resistencia física casi insuperable para ramificar sus hifas hacia el interior.

Quesos duros y madurados: Variedades como el Parmesano, Reggianito, Provolone o Manchego son tan densos que el moho queda confinado a la superficie. El protocolo seguro dictamina cortar al menos 2.5 centímetros (una pulgada) alrededor y por debajo de la zona afectada. Es fundamental realizar el corte con un cuchillo limpio que no entre en contacto con el moho para evitar la contaminación cruzada de la sección sana.

Vegetales de consistencia firme: Zanahorias, calabazas o pimientos duros pueden salvarse aplicando la misma regla de remoción de un perímetro de 2.5 centímetros alrededor de la colonia fúngica.

Fiambres curados secos: En productos como el salame o el jamón serrano, la presencia de cierto moho blanco superficial es normal y forma parte del proceso de maduración. Puede limpiarse o rasparse la superficie de forma segura.

El moho y el peligro invisible de las micotoxinas

Durante siglos, los hongos fueron erróneamente estudiados dentro de la botánica, confundiéndose con plantas. Hoy la ciencia reconoce que pertenecen a un grupo evolutivo único y completamente independiente: el Reino Fungi. Ni animales ni vegetales, los hongos poseen una naturaleza celular y metabólica propia. Fascinantes, extrañamente unidos a los humanos y, al mismo tiempo (en algunos casos), potencialmente peligrosos. 
A nivel macroscópico y científico, los hongos son verdaderos motores de vida y transformación. Cuentan con la capacidad de alimentar a poblaciones enteras gracias a su perfil nutricional rico en proteínas de alta calidad, fibra y compuestos bioactivos. En el ámbito de la medicina y la suplementación actual se revelan como potentes adaptógenos —sustancias naturales como el Reishi (Ganoderma lucidum) o la Melena de León (Hericium erinaceus) capaces de ayudar al organismo a adaptase al estrés físico y biológico, modular el sistema inmunológico y proteger funciones neuronales—. Sin embargo, mientras la ciencia médica exalta sus propiedades terapéuticas y la alta gastronomía codicia sus perfiles de sabor umami, en el día a día del hogar hay cuidados que no debemos ignorar. Muchas veces bajamos la guardia ante los hongos que colonizan de forma espontánea nuestros alimentos cotidianos. Una mancha grisácea en el pan, una pelusa blanca en la superficie del frasco de mermelada o un punto verde en una naranja suelen minimizarse en la práctica doméstica. Surge entonces un interrogante médico y sanitario: ¿podemos ignorar estos hongos y consumir el resto del alimento? ¿Cuándo es biológicamente seguro y cuándo representa un riesgo severo para la salud?

El moho y el peligro invisible de las micotoxinas
Para comprender el riesgo es indispensable analizar la estructura del moho. Lo que observamos a simple vista en la superficie de una fruta o un pan —esa capa aterciopelada y colorida— no es el hongo completo, sino su micelio aéreo junto con millones de esporas microscópicas listas para dispersarse por el aire. Por debajo de esa superficie visible, el hongo desarrolla una red de filamentos tubulares llamados hifas, que actúan como raíces microscópicas. Estas hifas penetran profundamente en la matriz del alimento para secretar enzimas y absorber nutrientes. Por lo tanto, retirar únicamente la porción con color y consumir el resto es el equivalente biológico a cortar las hojas de una maleza dejando sus raíces intactas.
El peligro primordial para la salud humana no radica necesariamente en la ingesta del moho en sí, sino en su arsenal químico: las micotoxinas. Estas son compuestos químicos secundarios de alta toxicidad producidos por géneros fúngicos comunes como Aspergillus, Penicillium y Fusarium. Las micotoxinas poseen características que las convierten en un enemigo sanitario formidable: son completamente invisibles, inodoras e insípidas, y exhiben una preocupante termoestabilidad. Esto significa que no se destruyen mediante el calor; cocinar, hervir, hornear o freír un alimento contaminado no elimina la toxina.
La ingesta de micotoxinas —como las aflatoxinas presentes en granos y frutos secos, o la patulina en frutas— puede desencadenar cuadros de micotoxicosis aguda, pero su peligro más insidioso es el efecto acumulativo a largo plazo. Médicamente, se ha demostrado que la exposición crónica a estas sustancias posee efectos hepatotóxicos severos, produce inmunosupresión entre otras patologías graves. 

Hormonas bioidénticas -parte I-

Un importante avance de la farmacología

En los últimos años, un término empezó a sonar con fuerza en el mundo del bienestar y la salud: las hormonas bioidénticas. Se habla de ellas en las redes sociales y entre amigas como si fueran el nuevo «Elíxir de juventud», especialmente al llegar a la menopausia o la andropausia. Pero, entre tanta publicidad y promesas asombrosas, ¿qué hay de cierto? ¿qué dice la ciencia?
Para entender su éxito, primero hay que comprender qué significa «bioidénticas».
Muchas de las reacciones bioquímicas de nuestro cuerpo están mediadas por un esquema sumamente seguro, en farmacología le llamamos “Sistema de llave y cerradura”; nuestras células contienen receptores (las cerraduras) que sólo una hormona exacta o un neurotransmisor determinado (llaves) pueden hacer contacto y generar una reacción. Esto ocurre no solo con las hormonas sino también con los neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, el GABA, etc.
Durante décadas, la medicina utilizó hormonas sintéticas tradicionales que eran muy parecidas a las nuestras, pero no exactas. Cumplían su función, pero a veces la «llave» entraba un poco forzada en la cerradura, lo que podía generar efectos secundarios.
Aquí es donde las hormonas bioidénticas traen una absoluta revolución farmacológica, y es que tienen exactamente la misma estructura química y molecular que las hormonas que produce nuestro propio cuerpo (como el estradiol, la progesterona o la testosterona). Para las células, esta llave es perfecta. El cuerpo no nota la diferencia entre la hormona que fabricó él mismo y la que ingresó desde afuera, porque químicamente son un espejo.

Naturaleza química de las hormonas bioidénticas
Respecto a si son naturales o no la respuesta es Sí y No. Suele haber confusión al respecto porque todo lo que comienza con BIO está asociado a algo natural, algo vivo. Conviene hacer algunas aclaraciones, muchas veces se las promociona como naturales porque se extraen de fuentes vegetales como la Soja o el Ñame silvestre, esto es parte de la verdad ya que dichos extractos contienen fitoesteroles (sapogeninas esteroideas) pero por más que nos frotemos la piel con Soja o consumamos Ñame en cápsulas, nuestro cuerpo no tiene la capacidad de transformar el 100% de estos compuestos en hormonas. 
Es por ello que en un laboratorio farmacéutico, esa materia prima es transformada por un proceso de síntesis en hormonas bioidénticas, por lo tanto, su origen Sí es natural, pero la elaboración es científica.
Para aclarar bien, una hormona es considerada bioidéntica si su configuración química, su peso molecular, sus enlaces y su disposición tridimensional son exactamente iguales a los de la hormona que el cuerpo humano produce de manera endógena.

Las hormonas bioidénticas más utilizadas en la práctica clínica son:

  1. ESTRÓGENOS

  2. Son las hormonas esteroideas predominantemente femeninas. En la terapia bioidéntica se
  3. utilizan dos formas más comunes (a menudo denominadas estrógenos humanos naturales):

17β-Estradiol.  Acción principal: es el estrógeno más potente y abundante en la edad fértil. Regula el ciclo menstrual, mantiene la densidad ósea, protege la salud cardiovascular, mejora la elasticidad de la piel y preserva la función cognitiva y el estado de ánimo.

Estriol (E3). Acción principal: es un estrógeno más débil con acción muy específica en las mucosas. Se utiliza principalmente de forma tópica/vaginal para revertir la atrofia urogenital, la sequedad vaginal y prevenir infecciones urinarias recurrentes.

  1. PROGESTANOS

Progesterona micronizada. Acción principal: prepara el endometrio para la implantación y mantiene el embarazo. En la terapia de reemplazo hormonal (TRH), su función clave es proteger el endometrio contrarrestando el estímulo proliferativo de los estrógenos. Además, tiene un efecto neuroesteroide al interactuar con los receptores GABA en el cerebro, promoviendo el sueño y la calma (efecto ansiolítico).

  1. ANDROGENOS Y PRECURSORES

Testosterona. Acción principal: presente tanto en hombres como en mujeres (en menores concentraciones). Promueve la libido y el deseo sexual, mantiene la masa muscular y la fuerza, preserva la densidad mineral ósea y aporta energía física y vitalidad.

DHEA (Dehidroepiandrosterona). Acción principal: prohormona producida por las glándulas suprarrenales. Sirve como precursor intracelular para la síntesis de andrógenos y estrógenos en los tejidos periféricos. Ayuda a la función inmune, la respuesta al estrés y el bienestar general.

Es importante que el uso de dichas hormonas, mas allá de ser bioidénticas, esté evaluada, observada y recetada por un profesional de la salud el cual indicará una serie de análisis previos para poder indicar la dosis adecuada a cada paciente, teniendo en cuenta la edad y el peso, por ejemplo. Las farmacias magistrales podrán entonces a partir de esta receta elaborar las cápsulas, cremas, geles, óvulos para cada necesidad.

Sueroterapia: un tratamiento personalizado que complementa el cuidado integral de la salud

Cada vez más personas buscan alternativas que contribuyan a mejorar su bienestar, favorecer la recuperación del organismo y acompañar distintos tratamientos médicos. En ese contexto, la sueroterapia se ha convertido en una herramienta complementaria que, bajo indicación profesional, puede formar parte de un abordaje integral de la salud. 
La sueroterapia consiste en la administración intravenosa de soluciones especialmente formuladas con vitaminas, minerales, oligoelementos, antioxidantes, otros nutrientes esenciales y medicamentos. Al administrarse directamente al torrente sanguíneo, estos componentes están disponibles de manera inmediata para el organismo, permitiendo un abordaje rápido y personalizado según las necesidades de cada paciente. Su indicación siempre es individual y requiere una evaluación médica previa. 
Dependiendo de cada caso, puede utilizarse como complemento en el tratamiento del dolor, favorecer la recuperación física, contribuir al metabolismo energético, aportar nutrientes específicos o acompañar distintos procesos clínicos de recuperación, dentro de un plan terapéutico integral.
En el centro de Rehabilitación Rebiogral entendemos que cada persona es única. Por eso contamos con diferentes formulaciones de sueroterapia, diseñadas para responder a objetivos específicos:

Escudo está orientado al soporte del sistema inmunológico y al fortalecimiento de las defensas del organismo en pacientes seleccionados, especialmente en épocas de mayor circulación de enfermedades respiratorias o cuando el médico considera necesario un apoyo nutricional específico.

Enfoque aporta nutrientes vinculados al funcionamiento del sistema nervioso y puede indicarse como complemento para favorecer la concentración, la memoria y el rendimiento cognitivo, siempre dentro de un abordaje integral.

Vigor está pensado para favorecer la recuperación muscular, acompañar la actividad física y contribuir al cuidado del tejido muscular, tendones y ligamentos, siendo una alternativa para personas activas y deportistas.

Alivio forma parte de estrategias terapéuticas destinadas al manejo integral del dolor musculoesquelético y neuropático, complementando los tratamientos de rehabilitación y el abordaje interdisciplinario. 

Energía Vital aporta nutrientes relacionados con el metabolismo energético, ayudando a disminuir la sensación de fatiga y favoreciendo el rendimiento físico y mental en pacientes seleccionados. 

Colágeno Vital está orientado al aporte de nutrientes que participan en la síntesis de colágeno, contribuyendo al cuidado de la piel, los tejidos blandos y la salud osteoarticular. 

Más allá de la formulación elegida, el objetivo principal es ofrecer un tratamiento seguro, personalizado y adaptado a las necesidades de cada paciente. 
En Rebiogral, la sueroterapia forma parte de una propuesta de atención interdisciplinaria, donde cada tratamiento se integra con la evaluación médica y el trabajo conjunto de distintas especialidades. De esta manera, buscamos acompañar a cada persona con un enfoque integral, priorizando su calidad de vida, su recuperación y su bienestar.
Cabe destacar que la sueroterapia no reemplaza los tratamientos convencionales, sino que los complementa o acompaña cuando existe una indicación médica. Nuestro objetivo es realizar una evaluación integral de cada paciente para determinar si este tratamiento puede aportar beneficios dentro de un plan terapéutico personalizado. No existen soluciones universales: cada persona tiene necesidades diferentes y requiere por tanto, un abordaje individualizado.
El primer paso siempre es una consulta médica con el Dr. Roberto Quiñones Molina, director médico del Centro de Rehabilitación Rebiogral. A partir de esa evaluación, se determina si la sueroterapia es una alternativa adecuada y cuál es la formulación más conveniente para acompañar los objetivos terapéuticos de cada paciente.
En Rebiogral creemos que la mejor medicina es aquella que combina conocimiento científico, experiencia profesional y un trato humano. Por eso trabajamos cada día para ofrecer tratamientos personalizados que acompañen a las personas en cada etapa de su proceso de recuperación y bienestar.

Sentimientos y neurobiología

“… los sentimientos son la expresión de la prosperidad o de la aflicción humanas, tal como ocurren en la mente y en el cuerpo. Los sentimientos no son una mera decoración añadida a las emociones, algo que se pueda conservar o desechar. Los sentimientos pueden ser, y con frecuencia son, revelaciones del estado de la vida en el seno del organismo entero: una eliminación del velo en el sentido literal del término. Al ser la vida un espectáculo de funambulismo, la mayoría de los sentimientos es expresión de la lucha por el equilibrio, muestra de los ajustes y correcciones exquisitos sin los que, con un error de más, todo el espectáculo se viene abajo. Si hay algo en nuestra existencia que pueda ser revelador de nuestra pequeñez y grandeza simultaneas, son los sentimientos. Empieza a desvelarse la manera en que dicha revelación llega a la mente. El cerebro utiliza varias regiones específicas que trabajan en concierto para representar una miríada de aspectos de las actividades del cuerpo en forma de mapas neurales. Esta representación es un compuesto, una imagen siempre cambiante de la vida en acción. Los canales químicos y neurales que conducen al cerebro las señales con la que puede pintarse este retrato de la vida son tan específicos como la tela que las recibe. El misterio de cómo sentimos es ahora un poco menos misterioso. Es razonable preguntarse si el intento de comprender los sentimientos tiene algún valor más allá de la satisfacción de la propia curiosidad. Por varias razones, creo que sí. Dilucidar la neurobiología de los sentimientos y de sus emociones antecedentes contribuye a nuestra opinión sobre el problema de la mente y del cuerpo, un problema fundamental para comprender quiénes somos”.

Fragmento de “En busca de Spinoza” Por Antonio Damazio

El paciente antes que la etiqueta: la homeopatía no receta “para la enfermedad”

Recibo muchas consultas en mi chat de WhatsApp preguntando: ¿Tengo a mi perro con cistitis, qué remedio homeopático puedo darle? Ocurre lo mismo con las dermatitis, las otitis y tantas otras afecciones. Estamos habituados a la lógica del tratamiento idéntico para todos, de acuerdo con la patología que figura en la ficha médica. Sin embargo, la homeopatía funciona diferente. Nosotros necesitamos encontrar el fondo del problema, el desequilibrio interno que provocó esa enfermedad: cómo vive y desarrolla el padecimiento cada individuo. Para comprender esto, imaginemos dos perros que entran al consultorio el mismo día, ambos diagnosticados con dermatitis atópica. La medicina convencional tiende a colocarles una etiqueta rápida y prescribir exactamente el mismo medicamento para apagar la picazón. Pero cuando nos detenemos a observar, descubrimos dos historias diferentes. Él primer paciente es Milo, un Beagle inquieto, caluroso, que busca desesperadamente el suelo frío de la baldosa y cuya piel se irrita más al atardecer, manifestando una impaciencia constante. El segundo es Oliver, un mestizo tímido, friolento, que busca refugiarse debajo del sillón ante cualquier ruido fuerte y cuya picazón empeora en días nublados o cuando se queda solo en casa. Los dos padecen de una dermatitis importante, pero no comparten nada en su forma de vivir su enfermedad. Los animales no usan palabras para contarnos qué les duele, pero poseen un lenguaje infinitamente más honesto: sus síntomas, su comportamiento, sus cambios sutiles en la forma de estar. De repente se aíslan y no quieren que los toquen, comienza a sufrir el frío que antes no lo sufrían, están más inquietos, caprichosos, irritables, se rascan hasta sangrar, tienen otros síntomas que aparentemente no tienen nada que ver con su dermatitis, como diarreas, vómitos, constipación, dolores.  Todo este cuadro es lo que el homeópata estudia, todos estos síntomas bien modalizados, es decir bien descriptos con horario de agravación, con qué mejorarán y con qué empeoran. El conjunto de estos síntomas individuales son los que me van a servir para encontrar el mejor tratamiento para Milo y para Oliver que a pesar de que tienen la misma “enfermedad” sus tratamientos serán diferentes. Cuando nos apresuramos a apagar un síntoma físico, cómo quien quita la pila a la alarma contra incendios porque el ruido le molesta, corremos el riesgo de ignorar la causa profunda y eso es peligroso. Frenamos la picazón con corticoides, Apoquel o lo que sea. Nuestro amigo no se rasca mientras toma la pastilla, pero el desequilibrio permanece, su real problema sigue presente y causando daño. Es por eso por lo que cuando suspendemos su tratamiento supresor, el rascado vuelve mucho más intenso que antes. Solo se ocultó la basura debajo de la alfombra. La homeopatía nos enseña a buscar la similitud: el remedio que no solo atiende la erupción de la piel o la inflamación urinaria, sino que contempla la personalidad, la termorregulación, los factores de estrés y la historia emocional del animal. Tratamos, en definitiva, la totalidad del ser. La salud no es la mera ausencia de síntomas, sino la armonía fluida entre el cuerpo, la mente y el entorno. Al mirar al individuo detrás del diagnóstico, no solo devolvemos el bienestar físico: honramos profundamente el alma animal. 

Hasta la próxima con Salud y Alegría.