A nivel de micología ambiental y salud pública, la manipulación de hongos en el hogar —ya sea al limpiar el moho de una pared, revisar alimentos en mal estado o cuidar las plantas del jardín— requiere protocolos claros para evitar la inhalación de esporas y la dispersión de contaminantes.
Recomendaciones para manipularlos de forma segura (en el caso de que sea necesario):
1. Manipulación de alimentos con moho en la cocina
Cuando detectes un alimento contaminado en la heladera o la alacena, el objetivo principal es evitar que las esporas se dispersen por el aire y contaminen otros alimentos o las vías respiratorias.
No huelas el alimento contaminado: Es una reacción casi instintiva (oler para «comprobar» si está feo), pero médicamente es peligrosa. Inhalar directamente una colonia de moho introduce millones de esporas y micotoxinas directamente en los alvéolos pulmonares, lo que puede desencadenar reacciones alérgicas agudas o ataques de asma.
Descarte hermético: Envolvé el alimento afectado por completo en una bolsa plástica, cerrala bien y tirala inmediatamente al tacho de basura tapado.
Limpieza del entorno: Si el alimento estaba en la heladera o en un frasco, higienizá profundamente la zona donde apoyaba. Utilizá una solución de lavandina diluida (una cucharada por litro de agua) o alcohol al 70%, ya que el vinagre común no siempre es suficiente para eliminar por completo las estructuras fúngicas de las superficies porosas.
2. Manipulación de hongos en el jardín y las plantas
El suelo, el compost y las hojas en descomposición son el hábitat natural de hongos oportunistas como el Aspergillus fumigatus.
Uso de guantes de jardinería: Siempre se deben manipular sustratos, tierra o plantas enfermas con guantes. Muchos hongos fitopatógenos (que enferman a las plantas) no nos afectan, pero el suelo alberga hongos microscópicos que pueden ingresar al torrente sanguíneo a través de pequeñas heridas o microcortes en las manos.
Evitá levantar polvo fúngico seco: Al remover el compost o trasplantar plantas que tengan moho blanco superficial en la tierra, humedecé ligeramente el sustrato de antemano. El agua evita que las esporas se vuelvan volátiles y sean inhaladas.
Hongos silvestres en las macetas o el césped: Es común que tras días de lluvia aparezcan sombreritos (setas) en la tierra de las macetas o el jardín. Protocolo: Retiralos usando un guante o una bolsa invertida (como se recogen los desechos de las mascotas) y descartalos. Nunca los pises ni los cortes con la bordeadora de césped, ya que esto pulveriza el hongo y siembra millones de esporas en todo el jardín.
3. Limpieza de moho en estructuras (Paredes, baños o techos)
Si el hongo ha colonizado una pared por problemas de humedad o filtración, la limpieza debe ser meticulosa para proteger la salud sistémica del hogar.
Protección personal obligatoria: Si la superficie con moho es mayor a un metro cuadrado, no la limpies sin protección. Usá un barbijo de alta eficiencia (N95 o superior), antiparras para proteger las mucosas de los ojos y guantes de goma.
Jamás cepilles el moho en seco: Pasar un cepillo o un trapo seco sobre una pared con moho desprende una nube invisible de toxinas y esporas que quedará suspendida en el aire por horas.
Método húmedo de eliminación: Rocía la zona con un producto fungicida o lavandina diluida antes de limpiar. Dejá actuar el producto por 10 o 15 minutos para que destruya la estructura celular del hongo y luego retirá el residuo con un paño húmedo.
Ventilación estratégica: Durante y después de la limpieza, mantené las ventanas abiertas apuntando un ventilador hacia el exterior de la habitación para forzar la salida del aire contaminado de la casa.






