Nutrirnos es más que lo que nos llevamos a la boca

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La historia empieza cuando nos encontramos con que a pesar de estar comiendo “bien”, nuestro cuerpo no responde de manera acorde. Es que no importa qué dieta sigamos, si repetimos día a día hábitos que nos resultan dañinos.

Por eso es que aquellos cambios positivos, que no sostenemos en el tiempo, no consiguen lograr esa mejora que buscamos. Factores como entorno, vínculos, vida laboral, actividad física y espiritualidad juegan un rol – hasta más importante- que aquello que elegimos comer.

Es real, y la mayoría seguro lo ha vivido: cuando estamos disfrutando de un gran momento, sintiéndonos plenos, llenos de felicidad, nos podemos comer hasta la mesa, que nuestro cuerpo puede ni enterarse. 

Éste es uno de los casos que deja ver cómo nuestro estado de ánimo influye en nuestro bienestar. Aquí, el sistema digestivo no se ve aturdido por lo ingerido, y es que cuando estamos contentos, nuestro cuerpo, esta máquina perfecta, funciona de maravilla.

Quiero decir con esto, que las emociones juegan un papel importante, nuestros afectos y nuestro cuidado personal también. Si queremos sentirnos bien, ¿por qué no empezar por atendernos bien? Por ejemplo, tomar un vaso de agua con limón a la mañana, sirve para alcalinizar nuestro sistema digestivo, activar nuestro sistema inmunológico e hidratarnos. Es tan difícil implementarlo?

Estas actitudes harían (y de hecho en mi vida lo “hacen”) un cambio de estado de ánimo, de predisposición para afrontar cada día, una mayor autoestima al reconocerme capaz de cuidarme y una catarata de buenos augurios.

Si nos hidratamos podemos pensar mejor, ni hablar si nuestro cuerpo se siente bien, liviano y sin tensión; y de ahí en más se suceden los buenos pensamientos y un camino delicioso hacia el interior de uno mismo, mostrándonos que tenemos todas las herramientas que necesitamos para llevar adelante nuestra vida, felizmente, haciéndonos creadores de nuestro destino, responsables de nuestros comportamientos y así de nuestras relaciones y decisiones.

La alimentación es muy importante, pero también lo es cada aspecto de nuestra vida, que nos lleva a estar más o menos estresados, más o menos agradecidos, más o menos felices.

Marina Ardenghi
Health Coach, Lic. en Química

Consultas, Asistencia personalizada, talleres, charlas.
marinaardenghi@gmail.com
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