Límites

27

Pareciera que es una palabra que viene con connotación negativa (¿o quizá la cargamos con ese peso?) algo así como restrictivo, controlado, difícil.

Sin embargo, también me inclino a decir que esa palabra incorporada con una mirada más positiva trae mucha felicidad y también por -qué no – aceptación. Si la uso marcando una “distancia” es una cosa, pero si la uso reconociendo mi espacio, es otra.

Si poner límites significa reconocer (en mí) hasta dónde llego con mis ideas, mis palabras, mi emocionalidad, entonces puedo elegir consciente y hacer lo mejor para mí. Significaría que, si algo me perturbara, podría elegir no llegar al límite de mi emocionalidad y estresarme o enojarme; en vez de eso – y si fuera el caso- podría delegar la tarea, pedir ayuda, o buscar aprender cómo atenderla.

Como hay cosas que nos salen bien, hay otras que nos cuestan más. Reconocer ese “límite” da tranquilidad, no sólo vemos que no tenemos por qué saber todo, sino que en ese intercambio también nos vinculamos con un otro al que le puede estar pasando lo mismo, tal vez con otro asunto, pero así  quizá se logre una integración entre lo que puedo yo, y lo que puede el otro.

Los límites también se pueden reconocer cuando en alguna ocasión tenemos la intención de tomar el control de una situación y no somos los únicos involucrados. En este caso, una posibilidad interesante es entender que el otro es justo eso, otro. No podríamos desconocer el límite entre nosotros y el otro, si así lo hiciésemos, entonces someteríamos a ese otro bajo nuestro “paladar”, sea pensamiento, acción, no acción.

Los límites nos definen, van dejando ver lo que sí gusta, y lo que no. Todos somos tan distintos, cada uno con su “especialidad” y también somos todos iguales: mi palabra vale igual que la de otra persona, respetando mi espacio y el tuyo, mis ideas y las tuyas, mi sentimiento y el tuyo.

A los límites se los puede tomar para flexibilizar, aceptar, conocer y crecer, depende de cómo se lo mire. Cuando surge el “no puedo con esto” puedo elegir ver el límite y actuar sobrellevando el “obstáculo”, tomando el desafío. Podría enojarme y patalear, pero también podría darme cuenta que es una oportunidad de estar mejor, y no afligirme, o elegir por ejemplo sentirme o verme débil o inquebrantable; porque si es eso lo que creo de mí no sólo lo voy a efectivamente sentir, sino que también lo voy a crear, y a seguir creando en mi realidad inmediata.

No somos todos iguales, pero sí. Todos tenemos nuestros sí y nuestros no, saber que los límites también son mutables, igual que nosotros, puede servir. Ojalá sean siempre con amor.

Marina Ardenghi
Health Coach
Lic. en Química
Asistencia personalizada, talleres, charlas. Podés realizar tus consultas en:  
marinaardenghi@gmail.com
+54 9 298 431-3869  |   @marina_inhc

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here