“¡Es el Medioambiente… Estúpido!!”

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No tomar conciencia del entorno puede significar perderlo. Cuando Bruce Lipton (La Biología de la creencia) nos dice es “Es el Medioambiente… Estúpido!!”, nos habla de nosotros y nuestro entorno. Somos uno con él, lo decodificamos y nos decodifica. Nuestras acciones y decisiones repercuten en él y las del entorno repercuten en nosotros. Hoy en día la paradoja del consumo nos sumerge de lleno, en otra gran contradicción que atormenta la mente de los políticos, científicos, profesionales e investigadores, especialistas que intentan abordar este tema sin poder alcanzar una aparente solución; cómo sostener y promover el consumo, motor del progreso y el desarrollo en todos los ámbitos de este sistema global, y al mismo tiempo detener la depredación y contaminación indiscriminada del medioambiente que nos pone frente a un abismo infranqueable, el de la devastación total de nuestros recursos y la destrucción del medioambiente.

No somos conscientes del daño que nos producimos a nosotros mismos viviendo de este modo y como retroalimentamos este ecocidio global con nuestro comportamiento de masas. No somos conscientes de que cómo nos alimentamos, como nos vestimos, viajamos y consumimos banalidades. No somos conscientes de cómo se producen ni del daño que generan en nuestros hijos, en la población, ni en el medio ambiente.

Es indispensable un consumo responsable y para eso debemos empezar a separar la paja del trigo. (Hoy en día debemos aprender a separar el Trigo del Trans-trigo/Gen-veneno). Saber qué es bueno para mí y el entorno, qué es lo que nos hace menos daño y genera menos consecuencias para el medio ambiente, es indispensable, para tener una posibilidad de futuro. Debemos y tenemos la obligación de informarnos y de ser responsables y conscientes de lo que consumimos, para no ser cómplices con nuestra propia destrucción y la del medio ambiente. 

No basta con buscar un consumo light, natural, saludable, muchas veces es sólo un marketing fraudulento. Debemos pensar y actuar por nosotros mismos, empezar a exigir al comerciante, al productor, a la industria que sea responsable y por sobre todas las cosas a las autoridades. Los legisladores deben estar al tanto para que puedan crear el marco legal y regulatorio, generando así las condiciones adecuadas para poder exigir una oferta que satisfaga nuestras demandas de productos saludables y sustentables en todos los servicios y productos de consumo de la sociedad. 

Se ha vuelto indispensable tener conciencia e informarnos, no dejarnos engañar por la publicidad y exigir estrictas regulaciones para las grandes industrias. Es bueno saber quién está detrás de los productos que consumimos, pues es a ellos a quienes estamos ayudando con nuestro dinero. Muchas corporaciones sacan productos “verdes” para lavar la cara de una “Industrial Global Ecocida”.

Nuestra realidad nos exige tomar conciencia del entorno y el medioambiente, pero también a tomar partido y compromiso con este estado de situación. No podemos detener el consumo sin dejar en la calle a millones de personas sin trabajo y sin un sustento para sus familias, por lo que debemos abogar por un consumo consciente y responsable para que sea saludable y sustentable, para ello es necesario discriminar entre un buen consumo equilibrado y un mal consumo indiscriminado. Es un asunto y una responsabilidad que nos atañe a todos, y si bien todavía existen muchos puntos ciegos respecto a estas temáticas, podemos y debemos develarlos en conjunto, la humanidad en su totalidad. Si no asumimos el compromiso, estamos siendo cómplices de la devastación, estamos perjudicando a todos nuestros seres queridos y al planeta.

Ignacio Conde

            iconde@boti-k.com

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