“En casa y con un niño con autismo, con la imaginación más inmensa que se les pueda ocurrir”

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La cuarentena en casa vino a cubrir una necesidad que se sentía en el aire y que nadie se animaba a pedir. Necesitábamos parar y no sabíamos cómo. Este año venía con muchos cambios, de esos que te hacen cosquillas en el estómago y te generan demasiada incertidumbre. Fede había cambiado de colegio, uno nuevo, diferente, una oportunidad para reescribir su historia escolar tan accidentada. Muy pocos niños con autismo logran tener una experiencia óptima en la escuela. Menos compañeros, una escuela respetuosa y llena de amor, auguraban un muy buen año. Pero la historia comenzó y terminó 15 días después, como para muchos niños. 

Fede nos sorprendió aceptando las reglas que debíamos cumplir. Su papá tuvo que seguir trabajando, y en lugar de un saludo efusivo que demuestre cuánto lo extraño al regresar del trabajo, tuvo que adaptarse a una nueva rutina donde debe esperar a que su papá se bañe y cambie su ropa, para poder expresarle su amor. Entendió que nosotros no podíamos salir de casa, mientras que su papá si debía hacerlo. Comprendió el distanciamiento social a la perfección y hasta lo disfruta, se adapta a lo nuevo, obviamente preferiría estar en una plaza jugando a la pelota, pero busca opciones en su hogar. Todos logros que fuimos consiguiendo a partir de nuestro cambio alimenticio y nuevos abordajes. Hay días que viajamos a la luna, otros que vamos al pasado o al futuro, otros cocinamos y somos dueños de un lujoso restaurante llamado «El palacio del gallo», así transcurren nuestros días en cuarentena. En casa y con un niño con autismo, con la imaginación más inmensa que se les pueda ocurrir, muchos de estos días son el cumpleaños de algún muñeco, tío que está lejos o suyo, por qué no? Por esto tuve que idear una receta de su bizcochuelo preferido para que no esté consumiendo tanta harina sin gluten sin un proceso natural, para lo cual reemplazo una parte de la harina que lleva por masa madre seca. Así surgió esta adaptación a una receta que le encanta, el bizcochuelo esponjoso, el cual sabe preparar, se acuerda cantidades, de esta manera practicamos sumas y restas, sabe cuándo agregar cada ingrediente. Es una receta súper fácil que nos permite conectar con alimentos reales y procesos naturales. El proceso de masa madre en una harina, ayuda a que se eliminen antinutrientes y se carga de bacterias benéficas, pero si vamos más allá, y secamos nuestra masa madre, tenemos una harina pre digerida y con bajo índice glucémico. 

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BIZCOCHUELO ESPONJOSO

Ingredientes:

  • 6 huevos 
  • 6 cdas de azúcar de coco (30 ó 40 gr) (usa el endulzante que más te guste)
  • 1 cda de miel
  • ½ cdita de extracto de vainilla o ralladura de algún cítrico
  • 4 cdas de masa madre seca de arroz 
  • 3 cda de fécula de papa 
  • 2 cdas de fécula de mandioca
  • 2 cdas de harina de almendras casera o de cualquier fruto seco activado
  • 2 cdas de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cdita de polvo para hornear
  • pizca de sal del Himalaya o marina.

Preparación:

Batí los huevos con el azúcar de coco, la miel y el extracto de vainilla, hasta que queden en punto letra. A parte cerní (tamiza) con un colador las harinas, el polvo de hornear y la sal. Incorpora las harinas al batido de los huevos, agrega de a poco las harinas y con movimientos envolventes. Alternar con las harinas las cucharadas del aceite de oliva extra virgen.

Enmanteca con ghee y enharina el molde y lleva a cocinar en Horno bajo 160°C por 30 /40 min dependiendo del horno, o hasta que al pinchar un palito de brochet en el bizcocho lo saquemos limpio<

Cynthia Intile 
Coach nutricional y fermentos 
@amo_nutrir_te

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