Caseína bajo la lupa

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La caseína es la principal proteína de la leche sin pasteurizar, se encuentra en lácteos como el queso, la manteca y el yogur. Como suplemento es muy utilizada por deportistas por sus beneficios para la musculatura, al ser de absorción lenta ayuda a que se regeneren las fibras musculares y al tener un efecto anticatabólico evita la pérdida de músculo durante el día. Es una de las proteínas más recomendadas por sus valores nutricionales, sin embargo tiene efectos adversos que es necesario revisar. 

Efecto adictivo

La caseína, al igual que el gluten, al ser digerida genera una exorfina, un péptido opioide llamado casomorfina, es algo que ocurre de forma natural en todos los mamíferos. Estas casomorfinas interactúan con los receptores de dopamina y generan adicción. Las exorfinas tienen una actividad opiácea mucho menor a la morfina pero generan una sensación de placer y bienestar, un efecto similar a la liberación de endorfinas. Se habla mucho de la adicción particular que generan los quesos, más que el yogur u otros lácteos, esto sucede ya que el proceso del queso genera mucha más concentración de caseína. 

Sistema inmune

La caseína por otro lado requiere de nuestro organismo una alta producción de anticuerpos para ser digerida por lo que nos debilita el sistema inmune dejándonos más expuestos a infecciones, alergias y fatiga. Esto se da porque la proteína de leche se comporta como un antígeno, es decir que nuestro cuerpo lo considera como un agente extraño y reacciona produciendo anticuerpos como si fuera un agente infeccioso. 

Alergia e intolerancia

La intolerancia a la lactosa no es lo mismo que la alergia. Las alergias son causadas por las proteínas de los alimentos, por lo que es la caseína la responsable de la alergia no la lactosa. El organismo reacciona de forma exagerada ante estas lo cual genera síntomas a nivel digestivo, respiratorio o dermatológico. La alergia a la proteína de la leche es más común en los niños pequeños y suele resolverse espontáneamente para el segundo o tercer año de vida. 

En cambio la intolerancia es una incapacidad para digerir la lactosa que se da por el déficit de una enzima llamada lactosa, la encargada de romper este azúcar (lactosa) en sus dos componentes: glucosa y galactosa. Cuando la lactosa queda sin digerir aparecen digestiones pesadas, flatulencia, diarreas y dolor abdominal.

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