“Come comida real”. Este es uno de los mensajes que nos dejan las guías alimentarias estadounidenses actualizadas. Su enfoque propone volver a lo básico: elegir alimentos integrales, ricos en nutrientes esenciales, y reducir de manera significativa el consumo de productos ultra procesados, predominantes en la dieta y principales causantes de los problemas de salud en el país. Por su parte, las guías alimentarias argentinas plantean un enfoque más integral, contemplando no solo aspectos nutricionales, sino también los factores epidemiológicos, sociales, económicos y culturales que influyen relevantemente en el estado de salud y calidad de vida de la población. El común denominador en ambos países – y a nivel mundial – es la presencia de las enfermedades crónicas no transmisibles: diabetes, cáncer, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. En la última década se ha confirmado que estas enfermedades son la principal causa de muerte en el mundo, asociadas al consumo excesivo de ultra procesados ricos en azúcares simples y grasas saturadas, al bajo consumo de proteínas de alto valor biológico y la ausencia de fibra. Además, los estilos de vida son más sedentarios, favorecidos por los avances en urbanismo y tecnología.
Las guías alimentarias se establecen como herramientas para informar y educar a la población sobre los hábitos y elecciones adecuadas a la hora de alimentarse y establecer maneras de vivir. Las guías argentinas nos brindan 10 mensajes claros y simples que buscan mejorar hábitos, orientar al consumidor y promover una vida activa.
Se recomienda cumplir con las 4 comidas diarias, incluir alimentos de todos los grupos y mantener una buena hidratación: al menos 2 litros de agua. Aumentar el consumo de proteínas de alto valor biológico y bajas en grasas, priorizando pescado e incluyendo huevo. Las guías estadounidenses también sugieren incluir proteínas de origen vegetal y cumplir con una recomendación de 1,2 – 1,6 gr de proteínas por kg de peso corporal por día, evitando la fritura como método de cocción.
Ambas guías promueven el consumo de carbohidratos integrales ricos en fibra; las guías argentinas incluyen a las legumbres en este grupo. A su vez, no deben faltar las frutas y verduras en los platos, diversidad en colores, vitaminas y minerales fundamentales para favorecer el bienestar del organismo.
Se recomienda incluir lácteos, como fuente de calcio para mantener la salud ósea; especialmente importante en niños y en adultos mayores. Las guías argentinas recomiendan consumirlos descremados, mientras que las guías estadounidenses promueven su consumo en su versión entera y sin azúcar agregada.
Respecto a los alimentos fuente de grasas cardio protectoras se aconseja su consumo moderado: 2 porciones diarias según las guías argentinas o hasta el 10% de las calorías totales diarias según las guías estadounidenses. Finalmente, las guías estadounidenses destacan con respecto a la salud intestinal: reducir ultra procesados y priorizar alimentos ricos en fibra, frutas, verduras y fermentados para favorecer la proliferación de bacterias intestinales que mantienen la homeostasis de nuestro intestino.
Estas guías son utilizadas por profesionales de la salud pero están abiertas a toda la comunidad y son de fácil acceso mediante el uso de plataformas digitales.
Utilicemos los recursos que tenemos, apoyémonos en las guías alimentarias y aprendamos a elegir bien cuidando lo que comemos y nuestros hábitos diarios para mejorar nuestra calidad de vida y salud, de adentro hacia fuera.
Por Paula Sofía Ochoa Prado
Equipo de New Garden






