Quemas en el Amazonas, un modelo bueno para nadie

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A fire burns a tract of Amazon jungle as it is cleared by a farmer in Machadinho do Oeste, Rondonia state, Brazil September 2, 2019. REUTERS/Ricardo Moraes

“Fue la temporada seca” dice Bolsonaro. Sin embargo, Alberto Setzer investigador del INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) dijo «no hay nada anormal en torno al clima o las precipitaciones en la región amazónica este año, que están solo un poco por debajo del promedio.» El experto aclara que si bien la estación favorece la propagación del fuego «iniciar un incendio es el trabajo de los humanos, ya sea de forma deliberada o por accidente». Lo que el investigador quiere referir es algo que para quienes conocen la zona es sabido: los agricultores utilizan las llamas para despejar áreas que han talado y crear espacios para la ganadería y el cultivo, lo hayan hecho a propósito o no estas acciones son las que llevan al incendio. 

Del mismo modo Paulo Moutinho, investigador de IPAM (Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía) denuncia que los incendios son resultado de la deforestación sistemática y las prácticas de quema para terminar de liberar el terreno. Mientras tanto el Presidente decidió apuntar a las ONG cómo las posibles responsables, esto por supuesto sin ningún argumento. 

La teoría que señala la deforestación y los productores agrarios y ganaderos como los responsables parece tener más sustento ya que se ha realizado una investigación entre el IPAM y la Universidad Federal de Acre en Brasil donde se encontró correlación entre el número de incendios y las municipalidades con más advertencias de deforestación: y sí, gran sorpresa, en estas 10 municipalidades es donde más incendios hubo. 

En el estudio dice: «Los diez municipios amazónicos que más reportaron brotes de incendios también fueron los que tenían las tasas de deforestación más altas. Estos municipios son responsables del 37% de los brotes de incendios en 2019 y del 43% de la deforestación registrada hasta julio». 

Y agrega, atando las causas de los incendios a estos fuegos intencionales para «limpiar» terrenos que es una dinámica repetida: «…despejan el bosque, esperan unos meses a que se seque y luego le prenden fuego. Si tratas de hacerlo al día siguiente no se quema, porque la vegetación está humeda». Entonces si contamos con una gran deforestación en julio en estos 10 municipios era de esperar que llegaran los incendios. «Y siempre, cada año, agosto y septiembre son los meses con el mayor número de incendios» dijo a la BBC el autor de la investigación. 

Estos incendios no son resultado del cambio climático, son resultado de las prácticas de producción de la humanidad, igual que el cambio climático. El ritmo de producción y consumo exige una forma de producción particular que implica seguir avanzando y seguir expandiendo las tierras productivas, porque no alcanza, porque los suelos que se usaban están agotados y sin nutrientes. Este modelo no es sustentable, este modelo no es bueno para nadie: se contamina, las selvas se queman, los terrenos fértiles se agotan, hoy, ahora mismo, hay miles de personas que viven sin agua, que viven en terrenos contaminados, que se enferman por los químicos en el agua y la tierra, y que a pesar de la enorme producción que hay a nivel mundial no tienen qué comer. No hace falta seguir expandiendo las tierras productivas, hace falta administrar mejor la producción, hace falta ponerle un límite a la rentabilidad si esta implica arruinar nuestro futuro. 

La búsqueda de solución es colectiva, es planetaria, es estatal, son políticas y si no lo hacen de motus propio hay que exigirlo. 

Incendios en África

Es necesario aclarar que los incendios en Amazonía y los incendios en la Cuenca del Congo. Los incendios en esa región y en esta época no son inusuales y tampoco nada indica que estén fuera de control como lo están en Brasil. Expertos en el tema aclaran que es una práctica común la quema para preparar el terreno para la siembra, pero la quema es en zonas de pastizales y no se hace para ganarle terreno a la masa forestal. Es una práctica de los campesinos de bajos recursos que se hace todos los años antes de la temporada de lluvias en pocas semanas. Si el 90% del bosque en África Occidental desapareció en los últimos 100 años es por la industria maderera y las plantaciones a gran escala como el aceite de palma. Nuevamente las formas de producción a gran escala son las que hay que observar. Un cambio de paradigma productivo es necesario.

Catalina Llarína – CONVIVIR

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