¿Qué es comer sano HOY?

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Cuando me dispuse a escribir este artículo, vinieron a mi memoria las comidas que había aprendido que eran saludables: comer carne por las proteínas, suficiente leche, por el calcio, verduras y frutas… pero siempre cuidando de elegir todo aquello que no “engordara”. Vivía entonces obsesionada eligiendo los alimentos según dos categorías: buenos o malos y las creencias de los que me rodeaban y la convicción de que “somos una máquina” contribuían a afirmar que estaba en lo correcto.

No era bueno comer cereales, cuidarse de las 4P: pan, papas, pastas, postres, nueces para Navidad o Año Nuevo, pensar todo el día en alimentos permitidos…

Sentir hambre, vivir con sensaciones de carencia era algo así como inevitable.  Tan inevitable como los síntomas que aparecían: dolores, intoxicaciones, el famoso “sube y baja” después de las dietas “salvadoras”. Suelo decir al respecto que era, y para muchos sigue siendo, como ir por la Vida con una valijita que se abre ante los síntomas y que tiene un rótulo: “Son los años…” .  Y entonces entendíamos que a los 30, a los 40, a los 50 no se puede esperar otra cosa más que los achaques…

Encuentros con maravillosas personas me fueron mostrando que la búsqueda no pasaba sólo por el cuerpo sino que se trataba de una integración de todos y cada uno de los niveles del Ser.

Pero pensar en un cambio en la alimentación no era fácil.  Y es aquí donde quiero detenerme para reflexionar acerca del título de esta nota: qué es comer sano hoy?

Porque aparecen, cada vez más, cuestionamientos sobre alimentos que se consideraban sanos e indispensables.

Pero para seguir pensando, recuerdo una frase que leí hace mucho tiempo y que repito siempre: “la barrera más grande para llegar a la verdad son las palabras demasiado comunes”…

Sano podría ser, entonces, esa palabra demasiado común, teñida de creencias, a la que interpretamos según nuestros gustos personales y costumbres.

Bastan tan solo algunos ejemplos.  Para unos, comer carne es sano y consideran que quienes no la comen, se alimentan de verduritas y pueden enfermar.

Para otros, en cambio, la carne es casi una mala palabra y consideran que lo sano es una dieta donde no se la incluya.

Ambos entonces tienen razón en cuanto a que comen “sano”?Aquí tampoco tenemos que dejar de lado lo que se considera una persona sana.

Veamos, por ejemplo, lo que se esperaba hasta hace unos años de un niño: que sea gordito, porque ser flaco era sinónimo de enfermedad. Sano, entonces, respondía a un estándar de belleza de cuerpos rellenos ligados a la salud.  A su vez, alimentos sanos se consideraban muchos de los que hoy podemos cuestionar.

Los que tenemos una cierta edad recordamos el aceite de hígado de bacalao, el extracto de carne jugosa!!, el huevo batido con oporto, las tortas de 6 huevos y medio pan de manteca…

Cuando lo que predomina es la visión tradicional cartesiano-científica, el ser humano es visto como una máquina y los alimentos como el combustible que necesita.

Pero nos toca ser partícipes de una verdadera transformación.  Si bien esa visión tradicional todavía está presente, avanza cada vez más la que resulta de una síntesis de ciencia y espiritualidad y que nos invita a recordar que somos un Todo, una Unidad cuerpo-emociones-mente-espíritu

Que somos Naturaleza y que los alimentos que ella provee son los que nuestro organismo necesita.

Entonces volvemos a la pregunta inicial: qué es comer sano hoy? Desde nuestro punto de vista implica un compromiso con la Vida, con la nuestra, con la de aquellos que nos rodean y con el medio ambiente.

No se es vegetariano o vegano porque se deja de comer carne sino porque es una elección de Vida y que, como tal, tiñe todos los niveles del Ser.

El alimento pasa así a ser un verdadero maestro que nos señala lo que es adecuado o no para nuestro organismo.  Ya no se mide por bueno o malo.

Nos invita así a reaprender a elegir y reconocer nuestras necesidades.

Un verdadero proceso alquímico se produce entre mi organismo y el alimento.  Una vez digerido sus nutrientes pasan a formar parte de todas y cada una de las células de mi cuerpo. Empezamos a entender que un alimento es sano no sólo por sí mismo sino por lo que hacemos una vez que lo elegimos.  Dónde lo compramos, cómo lo conservamos y, sobre todo, cómo lo cocinamos.

Esa mirada holística de la que hablamos incluye al alimento.  Es también un Todo y como tal deberíamos incorporarlo, sin refinar, sin parcializar.

No podemos seguir hablando de comer sano en tanto reemplazamos hidratos de carbono por edulcorantes, no nos enteramos del efecto en nuestros intestinos del gluten del trigo actual, no aceptamos lo que sucede con la leche, no creemos que el azúcar es considerado un veneno blanco…. Y podríamos seguir enumerando lo que hoy está a nuestro alcance conocer.

Lo maravilloso es saber que somos parte activa de nuestra salud.  Que aprender a elegir los alimentos adecuados nos posibilita tener una Vida más plena y completa. Que tenemos información suficiente a través de libros, cursos, talleres y en especial, nuestra posibilidad de reflexión.

Pero por sobre todo, aceptar que nos toca vivir un momento increíble, donde podemos colaborar, de manera conjunta, a que el Planeta sea el lugar que merecemos, tan sólo con seguir preguntándonos: ¿qué es comer sano hoy? 

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