Prevenidos – Mayo 2013

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Allá muy en el fondo de nosotros, en ese rincón que no visitamos muy a menudo, esta agazapadito nuestro instinto, que no sé si lo llamaría animal o simplemente humano.

Ese instinto, despojado de disfraces es el que algunas veces nos guía. Nos empuja a salvar a alguien en la calle por simple reflejo, nos hace entender qué le duele a nuestro hijo, defender lo que preciamos, o dar el abrazo certero. El instinto está ahí, al alcance de los ojos, acurrucado en los labios, atento en nuestros oídos. El instinto humano no se equivoca, a veces es salvaje, sí, pero ¿Quién no necesita de esa adrenalina ancestral que corre por nuestras venas?. El instinto humano es cubierto de abrigos y de perfumes para que no nos reconozcamos los unos a los otros como miembros de la misma manada, caemos en la trampa de no darnos cuenta del ser único que conformamos todos, como las hormigas y las abejas.

Nos aturdirnos con imágenes antes de sentarnos uno frente al otro y revisar quienes somos. Y el instinto espera ahí, se sale de la vaina por aparecer, pero espera paciente.

El instinto se dispara con un olor a lluvia, con una mirada que arrebata, con un grito o con un “no se qué pero no me gusta esa cara”…y cuando lo dejamos salir, y nos permitimos entregamos a la humanidad que somos y nos dejamos llevar, nos reconocemos en el otro en una charla o en una canción cantada en grupo porque sí y se da la magia, y también ante alguna circunstancia adversa nos organizamos y obramos juntos por el bien común, como manada.

Quizás las cosas serían más fáciles si nos guiaran las leyes de nuestra naturaleza que puede ser un poco salvaje, pero no olvidemos que también es un poco divina.

Sigamos nuestros instintos que no se equivocan, que para razonar ya estamos entrenados.

Percibamos, estemos atentos, agudicemos los sentidos, aprendamos a cuidarnos a nosotros mismos, pero sin miedo a lo desconocido… avancemos seguros, intentemos seguir nuestros sueños, sabiendo que este camino es a prueba y error.

Y que siempre se puede volver a empezar.

Un nota en esta edición señala algo que me pareció importantísimo “la vida no responde a la inacción, quien no hace nada no recibe nada”.

Aquí, desde las páginas de Convivir te ofrecemos algunas herramientas para trabajar duro, haciéndote cargo de lo que vas aprendiendo. Porque si bien llega a tus manos en forma gratuita y quizás sin esfuerzo, adentro, para el que lee a conciencia no es nada fácil la tarea.

En esta edición el concepto guía de las notas es: Prevención

Que no es nada novedoso ya que todos sabemos lo que hay que hacer para mantenernos sanos de cuerpo y mente. Pero, ahora que conoces la idea que movió a esta edición, chequeá bajo este concepto las notas y los anuncios que nos acompañan, mirá cuanta gente trabaja por el bien común. Sumate

Que disfrutes de la edición de mayo

Cecilia Andrada / Directora

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