Práctica

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Aunque parezca que por fuera la vida aprieta y «vienen degollando,» por dentro no te des por vencido. Y esto que te digo a vos, también lo he repetido mil veces para mí, así por fuerza se convierte en una práctica. 

Te pido que te esfuerces por hacer de tu casa un santuario, que busques la paz e intentes mantenerte en armonía. Que no te ofusquen ni te venzan las presiones de cada día. Que trates de permanecer centrado, entendiendo que hay que superarlo todo. Seguir adelante, día a día. Sin dudarlo. Que trates a tu cuerpo como a un templo, cuidándolo, sin dañarlo. Y que no te canses de brindar ayuda, generosa, desinteresada. No importa lo que veas, lo que oigas, lo que digan, vos seguí tu camino y que tu granito de arena colabore en el montoncito de las cosas buenas, de la alegría. Y cuando se hagan presentes las pruebas, del calibre que éstas sean -porque es algo que nos pasa a todos en esta escuela que es la vida- repetite por adentro que a vos, no te doblegan. ¿Qué no es nada fácil? Lo sé. No dije lo contrario. Porque esta es una época para valientes, para esforzados, que son los compasivos, los que no se enganchan en la cosa fácil, los que aportan para que en su entorno las cosas funcionen cada día. Y ¿Sabés qué? No es tan dificultoso ponerlo en práctica. Sólo se trata de estar atento, de vigilar lo que decimos, lo que pensamos y lo que hacemos; para superarnos. Y cada vez que nos pescamos en un «renuncio» -sin criticarnos- en calma, volver a empezar prometiéndonos no repetir el error. Porque todos estamos aprendiendo, de nosotros mismos, de los demás, de lo que hacemos. Y de todo sacamos nuestras internas conclusiones. Y decidimos cómo nos queremos mostrar. Porque lo que más bueno tiene esta vida, es que siempre tenemos una segunda oportunidad. Y hasta te diría que una tercera y una cuarta, para enmendar las «macanas».  El camino está ahí: limpio y reluciente. Y cada uno elige cómo lo quiere recorrer. Incluso te digo que hay muchos que se mandan las peores, de las más grandes, y sólo vinieron para mostrarnos a los demás otra posibilidad; como para probarnos si la queremos imitar. ¡No grites! Yo no tengo la culpa. Todos lo aceptamos antes de venir acá. (Me refiero a las pruebas que tenemos que pasar). Y se supone que en el cartel de “Llegada”, nos esperan con bombos y platillos, por todo lo que pasamos. Sé que no te digo nada nuevo, solamente quise resaltarlo porque nos hace falta -a todos- practicarlo. 

Marta Susana Fleischer

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