Para no envejecer antes de tiempo tómese todo con calma

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¿Qué edad tiene usted y cuánto representa? Si no se puso viejo antes de tiempo no lea esta nota, caso contrario tómela muy en cuenta. Arrugas en la cara y en el cerebro, aburrimiento, mal carácter, discutir con medio mundo, canas desde muy joven, ver todo color negro, no reírse y muchos otros factores que lo tornan en una persona antipática, son evidencias que nos demuestran a nosotros los médicos que va camino a una vejez prematura, con grandes posibilidades de contraer una dolencia muy difícil de curarla. Se cuenta que Matusalén vivió 969 años y que a los 900 apenas representaba 500. ¿Será cierto o es una broma de mal gusto? ¿Que vivimos acorralados? Estoy de acuerdo, pero recibamos todo con calma. Calma ante el dinero que está flaco y no tiene «peso». Calma cuando nuestro jefe o patrón nos ponga cara de perro. Calma cuando los vecinos griten o pongan la música muy fuerte. Calma cuando los políticos de cualquier partido nos mientan. Calma cuando nuestros hijos adolescentes no nos avisen y lleguen a casa cuando las gallinas ya estén despiertas. Calma cuando estemos en la cola y el colectivo no pare y siga de largo. Calma cuando nuestros esposos o esposas nos tengan «esposados» y no nos permitan salir con amigas o amigos, del mismo sexo se entiende. Calma cuando el profesor nos tome una prueba sin avisarnos con tiempo. Calma cuando el que viene atrás nuestro nos toque bocina desaforadamente. «Piano piano se va lontano» dicen los italianos. (Despacio despacio se llega lejos). En consecuencia no corramos. Salgamos con tiempo. El apuro también nos pone más cerca del Paraíso o del Infierno, según lo que opine San Pedro. Comenté que vivimos acorralados y creo no equivocarme. A los animales que habitan en un corral nadie los asalta, nadie los estafa o nadie se fuga con su consorte pero, tengo que admitirlo, hay una contra: «Todo bicho que camina va a parar al asador». Si no fuera así, los humanos (no tanto) pasaríamos hambre. Todos los 2 de diciembre de cada año se celebra el «Día Mundial de la Abolición de la Esclavitud». ¿Usted qué espera para liberarse a sí mismo? O bien, como le dije al comienzo ¿todavía no rompió todas las cadenas que lo atan y lo llevan a una vejez anticipada? No siga con la esclavitud de hacer lo que no le agrada. «Doctor -dirá usted- no me gusta mi trabajo. ¿Lo dejo y usted me consigue otro que a mí me guste?» Es mucho más simple de lo que usted piensa: procure transformar lo que no es de su agrado en algo que lo reciba con los brazos abiertos. Usted debe conocer esta vieja historia: En una cantera se encontraban media docena de hombres partiendo piedras. Un paseante le preguntó a uno de ellos ¿»Qué está haciendo?». «Rompo piedras y estoy cansadísimo.» Cuatro le contestaron más o menos lo mismo. El sexto ante la misma pregunta con gran alegría respondió: «Señor estoy contentí- simo triturando piedras que van a estar destinadas a construir un gran convento». ¡Magnífico. Brillante! Usted a partir de ahora, aunque su trabajo sea insignificante, imagine estar construyendo un templo, una iglesia, un palacio, un hospital o lo que considere más importante. Si usted cometió una falta muy grande y muestra arrepentimiento, Dios o su Ser Supremo, mientras no sea reincidente, sabrá disculparlo. Insisto: no sea esclavo de sí mismo. Si su vida es muy amarga, endúlcela. ¿Cómo? Por ejemplo brindándose a su prójimo. «Doctor no tengo un peso para hacerlo.» No es tan necesario. Para no transformarse en un viejo gruñón, prodigue una palmada, una caricia, palabras de aliento: «Contá conmigo.» «Te comprendo.» «Tengo fe que saldrás adelante.» Esas expresiones suelen actuar como el mejor de los remedios. El genial Miguel Ángel un día visitó el taller de otro escultor: «¿Qué es ese enorme trozo de mármol?» «Maestro está todo rajado, no sirve». «No me importa -respondió el visitante- sé que dentro de él hay algo muy importante. Se lo compro.» «De ninguna manera maestro, tengo el placer de regalárselo.» Al día siguiente comenzó su obra. Al tiempo esa espléndida escultura comenzó a exhibirse en un famoso museo de Francia. ¿Esa pieza qué representaba? Nada menos que a un ángel. Así como el eximio escultor encontró adentro de ese mármol un divino ángel, usted en su interior también aloja a otro maravilloso ángel. Téngalo muy en cuenta. De esa forma llegará a la ancianidad, calmo, sin ser esclavo, libre de enfermedades y como Matusalén, representando muchos menos años.

Osvaldo Kerschen
Médico

NR.: El Dr. Osvaldo Kerschen se despidió de este mundo en 2010, honró a Convivir con sus artículos y amistad. Decía que venia del mismo pueblo que nuestros bisabuelos. Sus ense- ñanzas positivas siguen teniendo una particular vigencia.

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