La Medicina China

28

Los occidentales ignoraron la medicina china hasta el siglo dieciocho, época en la cual los primeros misioneros, en particular los jesuitas, fueron enviados a Pekin por Luis XIV. Estos jesuitas residieron durante muchos años en China, estudiaron y comprendieron las instituciones de la civilización china, quedando maravillados por lo que les revelaron los médicos chinos. De regreso a Europa dieron conocimiento de ello a sus compatriotas. Fueron los que crearon la palabra acupuntura acus, aguja y punctura, picadura. 

En tiempos antiguos los hombres vivían más según el TAO, el PRINCIPIO, observaban la ley del yin y el yang, eran más sobrios, vivían vidas más simples y regulares, sanos de cuerpo y espíritu, llegando a muy avanzada edad. Los sabios han enseñado siempre que hay que vivir una vida simple y apacible o tratar de simplificarla evitando fatigas extremas e intoxicaciones producidas por los excesos de la vida moderna. La medicina china tradicional puede hacer mucho por la salud del hombre, como complemento de la medicina occidental, el médico chino no recurre solamente a la acupuntura, dispone también de una farmacopea de amplio espectro de productos vegetales minerales y animales, masaje, práctica de gimnasia, y comprende complejos mecanismos respiratorios y dietas adecuadas que restablecen la salud y la energía vital. El Dr. Roger de La Fuye, fallecido en 1961, había fundado en 1943 la Sociedad Francesa de Acupuntura, Centro Internacional de enseñanza de la Acupuntura para los médicos. En sus constantes viajes a China el Dr. La Fuye se había interesado por el uso de las “agujitas” publicando numerosos artículos sobre el tema, un gran Tratado y un ATLAS. Llevó a cabo una interesante síntesis terapéutica de Acupuntura-Homeopática.

El NEI KING es la más antigua obra médica del mundo, apareció según la tradición hace más de 46 siglos. Sin omitir una cincuentena de reediciones del Nei King en los 46 siglos que nos separan del reinado del Emperador Amarillo, los chinos han seguido acumulando documentos sobre la Medicina y la Acupuntura. Un resumen de ocho volúmenes, uno de los cuales se dedica a la ciencia de las agujas, apareció en 1575 con el nombre de PUERTA DE ENTRADA A LOS ESTUDIOS MEDICOS.

Para el chino antiguo, el conocimiento se atenía a tres palabras, YANG YIN Y TAO. La palabra YANG significa primitivamente claridad del sol. La palabra YIN, ausencia de claridad, sombra oscuridad. La oposición entre el día y la noche, la alternación de la luz y la oscuridad, el calor y el frío, la sequedad y la humedad. La vida y la muerte habían llevado al filósofo chino FU-HI, una treintena de siglos antes de nuestra era, a formular la teoría del YIN y del YANG. Era la base del TAO: la ley única que rige toda la filosofía china. 

La teoría dualista del YANG y del YIN es de esencia cósmica puesto que el cielo es YANG, lo mismo que el sol y la tierra YIN como la luna. Los seres vivos contienen estos dos principios. El YANG es además la masculinidad, la actividad, el esplendor y la dureza. Está a la izquierda y es negro. El número que le corresponde es el uno y los demás números impares también son YANG. El YIN representa lo femenino, lo que es pasivo, mate, blando. Es el vacío, está a la derecha y es blanco. Su cifra es el número dos y son también YIN todos los números pares. Esta oposición también se extendía a las estaciones. Los antiguos chinos que habitaban el hemisferio septentrional consideraban al Sur como el punto cardinal del calor y asociaban el norte al frío. De esta correlación entre los puntos cardinales surgían las relaciones entre las estaciones, el verano estaba apareado con el sur, la primavera con el este, el invierno con el norte y el otoño con el oeste porque el sol se ponía por allí. Y en la boca de Yi Pa, médico del Emperador Amarillo se escucharon los siguientes consejos: Las cuatro estaciones, el YANG y el YIN son la esencia de todas las cosas. Toda la materia presenta una fase de nacimiento y otra de crecimiento, si se daña o se interrumpe el ciclo, se daña la vida y su devenir. La armonía entre el Yang y el Yin es absolutamente necesaria para el equilibrio psicofísico del ser y su relación armónica con la Naturaleza.

Para comprender esta milenaria forma oriental de curar y estimular la vitalidad del individuo, debemos comprender el concepto de unicidad de la filosofía oriental y tener una idea de lo que son las fuerzas de YANG y del YIN del medio y del cuerpo humano. La salud se resiente cuando se destruye el equilibrio entre el YANG y el YIN. Si la armonía se pierde hay que restablecerla.

El enfoque oriental es empírico, prácticas basadas en la experiencia y en la observación. Los sabios chinos observaron que ciertos trastornos afectaban determinados puntos en la superficie del cuerpo, algunos se ponían calientes, se enfriaban, se ponían hipersensibles, se endurecían, dolían, se secaban, decoloraban o manchaban. Llegaron a ubicar 657 de estos puntos en el cuerpo y observaron que algunos de ellos se relacionaban entre sí. Como si estuvieran diseñando un mapa médico trazaron líneas sobre estos puntos interrelacionados y determinaron que hay doce vías de acceso o meridianos que, en cada mitad del cuerpo vinculan dichos puntos. Además de estos doce pares de meridianos corporales trazaron dos meridianos coordinadores que dividen el cuerpo en dos sectores iguales. 

Solo los profesionales capacitados pueden aplicar la acupuntura, pero el tuena y el shiatzau pueden ser aplicados por cualquier persona que haya aprendido a hacerlo hasta sobre sí mismo. 

Y recuerden: “LOS PENSAMIENTOS SALUDABLES Y LA VITALIDAD PROVIENEN DE UN CUERPO SANO”.

Ruth África Fernández

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here