“Il messaggero non e importante”

Sofocados por el calor que se reveló en febrero, extrañados por los cambios climáticos y sociales, nos preguntamos cuán responsables somos sobre esto. 
Mucho como especie- me digo. Sin saber si me quiero hacer cargo de la porción de caos general o de la descompensación climática. 
Qué esfuerzo ser nosotros. Que “chota” la raza humana (perdón por la palabra, no sabía si ponerla, pero lo digo entre vos y yo). Me pasé enero matando bichos, mosquito, mosca, cucaracha y araña (de esta me arrepiento mucho, pero me han picado y me dan miedo) en claro desorden de proliferación, y he rezado por perdón al ver como una vida era destruida sin más…y por mí. “Evoluciona!” decía mi mamá y Paf!, chancletazo a mosquito. Preguntándonos luego en qué evolucionarán alimentados de sangre humana, y qué diría de esto Goethe y su “Fausto” cuando reveló que una gota de sangre representaba al hombre todo… 
Entonces soy responsable, lo sé, lo aprendí, aunque quiera poner excusas. Porque si todos somos Uno, no podemos ser selectivos en el bien o el mal que hacemos. “Con los otros y con el planeta”, fue el primer slogan de Convivir- me dice mi memoria.
Qué nos queda entonces, abriendo casi este año en el que no sabemos que no deparará. Volver a nuestro eje no estaría mal, el calor pasará y Dios quiere vendrá el otoño. Nos queda contemplar las maravillas del día a día como dice aquí al lado “charlas metafísicas” ya que por algún lado se empieza, yo empecé por la página tres.
Que disfrutes de la edición de febrero 24 

Cecilia Andrada – Directora

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