El probiótico Bacillus Subtilis dg101, mi experiencia personal y sus propiedades antienvejecimiento

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Un sábado por la tarde del año 1995, en EE. UU, donde realizaba mis estudios postdoctorales, golpeó a mi puerta, mi actual amigo el Dr. Akira Nakamura. Él realizaba una pasantía de corta duración en el laboratorio donde yo trabajaba, sobre la Biología Molecular de la formación de esporas en bacterias, en particular en Bacillus subtilis. Mi amigo me dijo desesperadamente: “Roberto, por favor acompañarme al supermercado. No tolero más la comida americana y necesito comer algo que sea lo más similar posible a mi comida típica de Japón. Necesito comprar una vaporera y natto”- dijo. Lo de la vaporera lo entendí, Akira necesitaba preparar arroz blanco hervido según la tradición japonesa, pero ¿el natto? Luego de sonreírse un poco por mi ignorancia, me contó que el natto es una comida típica japonesa a base de porotos de soja fermentados por la bacteria Bacillus subtilis, variedad natto. El pueblo japonés lo consume hace casi mil años (pese a su muy feo sabor y olor), y se lo considera la principal causa de la buena salud y longevidad. Si bien esto no tenía aún un aval científico, estaba totalmente establecido dentro de la cultura y folclore japonés. Esta fue la primera vez que escuché de manera concreta sobre la aplicación práctica de Bacillus subtilis. En 1998 visité Japón, tuve la oportunidad, durante un congreso internacional sobre Bacillus subtilis, de tener frente a mí un plato con natto y comprobar lo feo que era para el paladar, más allá de sus potenciales propiedades anti-age. Probablemente, la mayoría de las personas, aceptarían con agrado vivir el mayor tiempo posible si supieran que su salud, su físico y su mente no se deteriorarían con el paso del tiempo. Hoy en día se acepta que ya nacieron las personas que han de llegar vivos a los 120 o 130 años. Desde hace más de un siglo a esta parte se conocen hipótesis científicas sobre la posibilidad de retardar significativamente a la muerte producida por causas naturales, es decir la muerte producida como consecuencia de una enfermedad donde se diría que “tal persona murió por tal o cual enfermedad.” o bien la muerte producida por el desgaste del cuerpo, es decir el desgaste de las células, tejidos y órganos, que lleva a que en un dado momento éstos órganos de la persona dejen de funcionar y se diga que “tal persona murió de vieja”. Según el científico y premio Nobel de Medicina del año 1904, Elías Metchnikoff (uno de los Padres y fundadores de la Inmunología), sería posible prolongar la vida del ser humano, previniendo o retardando cualquier causa de muerte natural, más allá de las expectativas de vida promedio de las personas de esa sociedad o país en particular con el consumo de probióticos. Hoy en día la expectativa de vida promedio en los países de buen bienestar económico se ubica en los 82 / 84 años, estando Japón al tope de esta tabla con una expectativa de vida para sus ciudadanos de 83 / 85 años. En el caso de los argentinos, nuestra expectativa de vida promedio ronda los 80 / 82 años. Más importante aún es la expectativa de vida saludable, es decir llegar a una edad avanzada sin sufrir de ninguna enfermedad, en particular aquellas enfermedades asociadas a la edad (Osteoporosis, ACVs, Diabetes, Alzheimer, Parkinson y obviamente cáncer). Aquí, nuevamente Japón está al tope de la clasificación donde su pueblo tiene una expectativa de vida saludable de 80 / 83 años, es decir que el japonés, en promedio, va a pasar prácticamente toda su vida y hasta el momento de la muerte sin padecer enfermedades. En la Argentina, la situación no es buena, la expectativa de vida saludable en nuestro país ronda los 67 / 70 años. Esto significa que, en promedio, cada uno de nosotros (no todos, pero sí la mayoría) pasaremos los últimos 12 o 15 años de nuestra vida sufriendo de alguna de las 5 o 6 enfermedades más comúnmente asociadas a la edad avanzada. Hoy en día ya es común escuchar hablar a médicos, nutricionistas y comunicadores sociales sobre la importancia de la microflora o microbiota intestinal, del segundo cerebro, del eje intestino – cerebro, la importancia de la eubiosis o equilibrio de la flora intestinal. En nuestro país existe un probiótico, único en su tipo, que está formulado en base a esporas de la bacteria probiótica de origen japonés Bacillus subtilis natto (Probiótico Kyojin, cepa DG101), la misma de la que me hablaba Akira casi 27 años atrás. A partir del año 2017, pudimos demostrar al menos en modelo animal en el laboratorio, que esta bacteria probiótica tiene propiedades neuroprotectoras y la propiedad de incrementar la expectativa de vida sana (efecto prolongevidad saludable) de manera significativa. Es decir que aquello que en 1995 me había comentado Akira parecía ahora tener un sustento científico. Más interesante aún, se publicó en el año 2020 un estudio científico llevado a cabo en Japón con casi 100.000 voluntarios sanos entre edades de 45 a 74 años, y a lo largo de unos 15 años, donde se demuestra que el consumo diario del alimento natto incrementaba en un 10 % la probabilidad de permanecer vivo y no morir por cualquier causa de muerte natural (en particular se prevenían las enfermedades del corazón). Es reconfortante como a lo largo de estos casi 30 años de investigación, hemos podido sentar las bases científicas del efecto antienvejecimiento de Bacillus subtilis natto (Kyojin, Bacillus subtilis DG101) y que nuestra gente pueda acceder al mismo en cualquier dietética o farmacia sin necesidad de “padecer” el mal gusto, sabor y aroma del alimento natto japonés.

Dr. Roberto Grau

*Dr. en Bioquímica, Pew Latin American Fellow in Biological Sciences, Fulbright International Scholar, Profesor de Microbiología de la UNR e Investigador del CONICET.

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