La «sopa de plástico» del Mediterráneo

5

Una gran proporción de los microplásticos terrestres acaba en los que son, por excelencia, los sumideros finales de la basura humana: los océanos. El problema de la contaminación microplástica comenzó a captar la atención del público con el descubrimiento de la gran isla de basura del Pacífico y otras similares, enclaves oceánicos donde las corrientes marinas forman vórtices que concentran inmensas cantidades de esta polución.

Sin embargo y en contra de una idea popular, “por supuesto que no existen islas flotantes en el océano”, aclara Stefano Aliani, del Instituto de Ciencias Marinas de Italia; el tamaño de los fragmentos no los hace visibles a simple vista, ni siquiera desde un barco navegando por esas áreas. En 2016 Aliani dirigió un gran estudio destinado a identificar los ingredientes de la “sopa de plástico” —como el investigador prefiere llamarla— del Mediterráneo, una de las regiones marinas del planeta más afectadas por esta contaminación. Los dos compuestos más abundantes no fueron una sorpresa: polietileno y polipropileno, los plásticos comerciales más frecuentes, típicamente utilizados en envases y bolsas.

También al contrario de lo que podría imaginarse, la flotabilidad de los plásticos no restringe esta contaminación a la superficie; de hecho, solo el 1% del total de estos materiales que entra en los océanos se encuentra en esta sopa superficial. En los últimos años, investigaciones como las lideradas por la Universidad de Barcelona (UB) en el Mediterráneo han descubierto la presencia en los lechos marinos de grandes cantidades de microplásticos, en muchos casos fibras textiles —de las que en 2016 se fabricaron más de 60 millones de toneladas— y su transporte por las corrientes del fondo, a donde caen formando agregados.

Fuente: OpenMind

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here