El paciente de Ignatia.

0
ignatia en niuestros animales

Nuestro paciente de Ignatia es bastante complejo y conflictivo. Los trastornos producidos luego de emociones fuertes son una de sus claves. También lo distingue sus llamados “síntomas paradojales”. Son aquellos que se alejan del sentido común, de la normalidad. Por ejemplo: la parte inflamada de una afección es indolora. Cuando lo lógico sería que esa parte sea la que mayor dolor tenga. En general son histéricos, irritables, hipersensibles a los dolores y quieren estar solos, que nadie los moleste. Si bien es un medicamento femenino, también hay muchos machos de estas características. Recordemos que para la homeopatía las características mentales, emocionales y físicas nos llevan a identificar a un medicamento llamado de su personalidad o constitucional, que será el que por su acción energética le devuelva el equilibrio perdido retornando su estado de salud.  Es un animal muy celoso, solitario, impaciente, orgulloso con un humor variable y alternante, pasa de la alegría al llanto y vuelve a la alegría. Uno de los trucos para sacarlo de su ensimismamiento y tristeza es distrayéndolo con alguna cosa. Por ejemplo: sacarlo a pasear en el caso de los perros o llevarlo a la terraza o cambiar de habitación en los gatos. Los trastornos producidos luego de una noxa emocional son su talón de Aquiles. Tener una dermatitis, una dispepsia, ataque al hígado o diarrea luego de la muerte de alguien querido: un compañero de juegos, el dueño o alguien cercano, lo llevará a una pena profunda, se va a aislar y a partir de ese momento comenzará con sus síntomas patológicos. No se curará con antibióticos, ni con corticoides, pero si volverá a la normalidad con una dosis de Ignatia. Otras de las muchas causas emocionales será la indignación o enojo reprimido, cuando queda con la sangre en el ojo, cuando se mete hacia dentro toda la bronca y eso estalla en cualquier enfermedad simple o grave. Los celos, cuando ingresa un cachorro nuevo o nace un bebé en la casa, por ejemplo. Luego de sustos o accidentes. En el libro mayor de la homeopatía llamado “Repertorio de síntomas” -donde se encuentran todos los síntomas posibles detallados y ordenandos- hay una sección llamada “Trastornos por”, donde encontramos a todas estas Noxas: Pena, Celos, Sustos, Muerte de seres queridos, accidentes, traumas mentales etc…  En la mayoría de ellas está presente nuestra pobre Ignatia. A veces se transforma en un dolor de cabeza para el veterinario que la atiende, sobre todo si no es homeópata (nosotros estamos más entrenados) porque tiene síntomas de los más raros y paradójicos. En una constipación uno espera que haya materia fecal dura y seca de difícil expulsión, pues nuestra Ignatia tendrá dificultad para defecar con materia fecal blanda. Si tiene un dolor abdominal va a mejorar estirándose, cuando lo lógico sería encogiéndose. Sufre el frío, pero ni loca se acerca a una estufa en invierno. Cuando tiene nauseas estas van a mejorar comiendo. Su aspecto genital también es un blanco perfecto. Perras que suprimen su celo por alguna emoción. Son de tener la llamada “lactación nerviosa” o “embarazo psicológico” además de espasmos uterinos. Sus dolores serán erráticos y cambiantes. Hoy renguea de su mano derecha, mañana de su pata izquierda, pasado se brotará en la piel. Recuerdo un caso interesante: Matilde.

Matilde es una Caniche Toy de pequeño tamaño que viene a la consulta por una dermatitis crónica rebelde, que ni antibióticos ni corticoides pudieron curar durante años. Como siempre vienen al homeópata cuando todos los papeles se quemaron, como último recurso. En el consultorio se comporta muy bien, se deja revisar, pone una carita de pobre infeliz. La dueña me cuenta que es una perrita buena, dulce, obediente. Preguntando por sus miedos, por sus reacciones, por su vida en relación con los demás, surge que a veces se enoja, que en la calle no se deja acariciar ni tocar por nadie, que gruñe y ha llegado a morder. Que contrató a un paseador y el tipo la devolvió porque dijo que era una “histérica” que no se llevaba bien con el grupo, se enojaba y quería estar sola, que nadie la moleste. Terminé de cerrar el cuadro cuando cuenta que a veces mejora de la piel, pero comienza a renguear y se queja de dolores en las patas. A veces hay que seguir preguntando o simplemente dejar que el dueño o cuidador siga y siga narrando sobre su animal, para que vaya de a poco aflorando la verdadera imagen. Cuando me dijo que se llevaba muy bien con un perro viejo que estaba desde antes que ella, que al morir el viejito ella quedó muy triste, se apartaba, gemía, no quería comer y que, haciendo memoria, su problema de piel había comenzado por aquel entonces, saltó en mi cabeza el remedio para Matilde.  Unas gotas de Ignatia 200 fueron casi mágicas. Al mes ya no tenía ni rastros de su dermatitis, su carácter cambió y ahora sale con su paseador y grupo de perros. 

Salud y alegría. 

Hasta la próxima

Por MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata

Atendemos días Martes y Sábado por la mañana.
Solicitar turnos al 114420-4998 y 4632-3558
homeopatia5@gmail.com | www.homeovet.com.ar

Artículo anteriorEL ZODIACO: SIGNO DE ESCORPIO
Artículo siguienteEducación y Salud avanzan para implementar la Ley de Alimentación
Saludable en las escuelas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí