DOLORES SUFRIENTES DOLORES SANADORES

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Cuando el cuerpo recibe algún tipo de lesión muchos dicen que esa zona duele. Por otro lado, cuando nos entristecemos también volvemos a advertir dolor. ¿Cuál es nuestra actitud ante las dolencias? Algunos comienzan a entablar una batalla con la “intrusión” que los ha atacado y bajo cualquier tipo de estrategia intentan “eliminarlo”. Así, se inicia la guerra y, en ese combate, debe “armarse”. Reúne un arsenal de recursos para ganarle al dolor y arrojarse ante él para aniquilarlo. Pero aún con semejante artillería algo continúa perturbando, algo molesta, daña. Y ese daño afecta física, emocional y mentalmente. Hay que combatirlo antes de que se convierta en enfermedad.  La enfermedad es aquello que origina una alteración o rompe la armonía en una persona en diversas escalas, se instala el desorden, el desequilibrio. Este modo de vincularse con los padecimientos se encamina para advertir dolores sufrientes porque constituye experiencias desagradables, sensoriales y emocionales asociadas a una lesión real o potencial que se advierte como daño.  La otra mirada del dolor lo sitúa como un síntoma receptor de mensajes que deben rastrearse no solo en el funcionamiento fisiológico del cuerpo, por eso requiere de la exploración de fuentes familiares, ancestrales y la búsqueda de nuestra primera naturaleza, lo esencial a nosotros.  No hay batalla, ni lucha. Aquello que ha emergido actúa en el alma, pero no sabemos cómo. Nos entregamos a su proceso, le damos espacio para que se manifieste, lo reconocemos, lo nombramos.  Componer la circunstancia que dio existencia a la dolencia nos permitirá visibilizarlo desde su raíz.                                                                                                                 Esta manera de transitarlo requiere de tiempo y entrega, así se ablandarán las espigas, las corazas que “protegen” a esos hechos, actos, frases, relaciones, que generaron el dolor. A medida que lo rodeamos el dolor se va a percibir diferente hasta disminuir su intensidad o desaparecer. Solo transitarlo y advertiremos los efectos. 

Los invitamos a participar de una experiencia enriquecedora, para abrir el corazón a nuevos mundos: Retiro en la naturaleza, “Corazón – Coraza”, un recorrido a través de la bioenergética y la biodescodificación. Facilitan, Lic. Alejandra Brener y Doc. Marina Monk. 23 -24 y 25 de septiembre. Reserva y consultas: 11 41731462/ IG: @espacio atierra

Por Alejandra Brener
Lic. en Ciencias de la Educación
Ter. corporal – Bioenergetista

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