Alejarse de la confusión

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Una vez escribí que pareciera como si «sustancias extrañas» se hubieran introducido en el cuerpo global de la humanidad y la estuvieran atacando desde adentro… Lo que estamos recogiendo es claramente lo sembrado; violencia, miseria y desigualdad no están instalados por casualidad.
Pero, evidentemente, en todo el mundo existen personas que funcionan como los «anticuerpos» y trabajan para erradicar esa gran «infección» que padecemos.
Y comprenden que hay que mantenerse en el centro.
¿Qué significa esto?
Aunque por fuera todo pareciera indicar que vamos camino a la destrucción, si cada día más personas se aquietan y se esfuerzan por alejarse de la confusión y se descubren como una unidad maravillosa, resultado del amor; las luchas producto del egoísmo terminarán. Si cada uno por su lado aporta un ingrediente al bien común, iremos mejorando y -muy pronto- la situación cambiará.
Para apurar ese momento tendremos que intentar mantenernos en equilibrio, retomándolo una y otra vez cuando lo perdemos; hasta que sea nuestro estado constante.
Permanecer en quietud, para discernir desde adentro cómo nos conviene realizar cualquier movimiento. Conservar la pureza de las intenciones, porque de esa manera jamás seremos engañados.
Manifestar armonía, para que a nuestro alrededor todo se contagie y se vuelva armónico.
Y, lo más importante, permanecer en el centro. En nuestro centro, para beber directamente de la fuente de sabiduría que guarda nuestro interior.
Así seremos las pequeñas células que infundirán las ideas nuevas, para que una manera de ser humana y responsable, prevalezca.

M.S.F

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