Activar la sincronicidad

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Alguna vez alguien me comentó: “Conocí a la persona adecuada en el momento adecuado” o “encontré el libro que necesitaba en el momento más oportuno para leerlo” o “pensaba en tal ser querido y justo en el teléfono sonó su voz”. Estas y otras situaciones semejantes suceden a menudo. Algunos las llaman casualidades, pero no lo son. Son sincronicidades. Es uno de los fenómenos más poderosos que podemos vivir si agudizamos los sensores para identificarlos. Todos podemos acceder a ellas. La sincronicidad es una de las herramientas principales que utiliza el universo para comunicarse con nosotros y participar activamente en nuestras creaciones. Este mecanismo consiste en establecer situaciones que hacen emanar determinadas informaciones con el propósito de activar algún aspecto de nuestra búsqueda vital.

Existen muchos tipos de sincronicidades: aparece como una intuición sorpresiva, o al leer una inscripción en la calle, o cuando escuchamos un tema musical con contenido significativo de manera espontánea, entre otras muchas más situaciones. La forma concreta que toman las sincronicidades es diversa, pero tienen un punto en común: parecen eventualidades y algunas mentes intentan convencerse de que es una coincidencia y ya está. Sin embargo, no es solo eso. Hay un universo de señales que se activan cuando, sin, a veces, repararlo, pedimos un deseo. El proceso exacto es el siguiente: uno piensa en algo que le gusta y siente amor por ello. El universo detecta los pensamientos y el amor que circula en él y enseguida se pone en marcha para crearlo. Y a partir de aquí establece las sincronicidades. Siempre que uno piensa en algo con amor, se activa un proceso con el fin de facilitar eso que se ama. 

El proceso es sencillo: solo tenemos que pensar en lo que realmente amamos y dejar que nuestro amor fluya en él. Pero esta práctica no siempre es tan fácil. Por varios motivos. El primero es que, a menudo, nos cuesta conectar plenamente con nuestro amor. En oportunidades, en lugar de reparar en aquello que realmente amamos y deseamos atraer pensamos en el infortunio de no poseerlo. Este mecanismo no activa la sincronicidad porque carece de energía amorosa, positiva y también le falta un ingrediente fundamental: la confianza, actitud que va de la mano de la paciencia y la tolerancia. Entonces, si conectamos con nuestro amor sincero y nos mantenemos alineados con él, el universo va poniendo situaciones en nuestro camino que parecen casualidades pero que no lo son y nos facilita conseguir aquello que amamos. 

Detengámonos en lo que deseamos, observemos nuestro entorno para atesorar estas mágicas señales que son, nada más ni nada menos, que la puesta en acción de nuestra conexión con la abundancia. Están cerca nuestro, solo es necesario agudizar el contacto con lo simple y sencillo de la vida. Probemos.

Alejandra Brener 
Terapeuta corporal bioenergetista
alejandrabrener@gmail.com 
Espacio a tierra

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