Porotos, arvejas, lentejas: legumbres sanas y naturales que aportan fibra y proteínas.
Al combinarlas en deliciosos guisos con cereales, y condimentarlas con especias carminativas como orégano, laurel, estragón, salvia, comino, hinojo o tomillo, además de realzar el sabor ayudan a reducir el efecto de meteorismo (gases).
Su alto contenido de fibra favorece el tránsito intestinal, contribuye a una mayor sensación de saciedad y ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Además, aportan minerales como hierro, magnesio y potasio, nutrientes importantes para el buen funcionamiento del organismo.
Entre sus múltiples beneficios, podemos anotar:
Su bajo costo. Un largo tiempo de almacenamiento. Ayudan a bajar el colesterol. Si las cocinamos bien no afectan la digestión. No pierden sus propiedades al recalentarse. Ayudan a controlar la tensión arterial. Aportan proteínas vegetales de buena calidad. Favorecen la salud intestinal gracias a su contenido de fibra. Contribuyen a una mayor sensación de saciedad. Son una alternativa saludable para reducir el consumo excesivo de carnes y alimentos ultraprocesados.
Un alimento tradicional en muchas culturas:
Las legumbres son protagonistas de numerosas preparaciones tradicionales en todo el mundo. En la cocina de Medio Oriente encontramos el hummus de garbanzos, el
falafel y el mujaddara, una combinación de lentejas, arroz y cebolla. En América Latina son infaltables en guisos, locros y ensaladas, mientras que en la dieta mediterránea forman parte habitual de platos nutritivos y sabrosos. Su versatilidad permite incorporarlas tanto en comidas calientes como frías, patés vegetales, hamburguesas caseras y hasta pastas untables saludables.
Incorporarlas varias veces por semana es una manera sencilla, económica y nutritiva de cuidar la salud y enriquecer la alimentación cotidiana.






