Cuidar la alimentación

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La adolescencia es un período con grandes cambios físicos, psicológicos y sociales, que conducen a una autonomía e independencia en la conducta alimentaria. Se suele considerar que los problemas nutricionales del adolescente se relacionan con una mal – nutrición asociada a malos hábitos y una alimentación poco balanceada.
En los últimos años creció la popularidad de las dietas vegetarianas, fundamentada en consideraciones éticas, cuestiones ecológicas, factores religiosos, problemas de salud e incluso como estilo de alimentación de moda. En los adolescentes, la suma de la inconformidad con los cambios físicos de su figura corporal, la mayor vulnerabilidad genética, el desarrollo psicosocial alterado y el afán de identificarse con su ídolo, pueden conducir al desarrollo de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en las cuales se suprimen alimentos o grupos enteros de alimentos, quedando muchas veces enmascarados y justificados desde la adopción de una dieta vegetariana.
En muchas ocasiones, al comenzar este tipo de alimentación sin un asesoramiento adecuado, derivan en dietas vegetarianas restrictivas, monótonas y mal planificadas; que son insuficientes en términos de provisión de nutrientes e incluso pueden ser perjudiciales para la salud a largo plazo. En general quienes optan por este tipo de alimentación presentan, con el tiempo, déficit de vitamina B12, ácidos grasos omega 3, vitamina D, minerales (hierro, calcio, zinc, iodo) y proteínas.
Considerando los minerales, la incidencia de anemia por deficiencia de hierro es común tanto entre los vegetarianos como en los no-vegetarianos por igual, aunque los adultos vegetarianos tienen reservas de hierro más bajas. Debe tenerse en cuenta que los alimentos de origen vegetal suelen presentar menor biodisponibilidad de hierro debido al contenido de fitatos, por lo cual la dieta debería contener niveles más eleva – dos de este mineral para asegurar que la cantidad absorbida sea adecuada. En relación al calcio, la inclusión de lácteos en la alimentación ovo-láctea vegetariana permite que la ingesta de este mineral sea suficiente; pero debido al bajo contenido de calcio de la mayoría de los alimentos vegetales y a la presencia de oxalatos que reducen su absorción, es difícil para los vegetarianos estrictos alcanzar a cubrir las recomendaciones de éste mineral. De hecho, la baja ingesta de calcio se ha asociado con menor densidad mineral ósea en quienes siguen una alimentación vegana.
Algunos errores frecuentes en la alimentación vegetariana son: la monotonía del menú, el abuso de productos procesados, consumir solo frutas y verduras, abusar de cereales y derivados (en especial refinados) y, por último, el alto consumo de jugos de frutas.
La alimentación vegetariana cuenta con el respaldo de la ADA (American Dietetic Association), que en 2009 publicó un documento de posición en el que establece que “las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como también para los atletas”.
Por este motivo, aquella persona que decida optar por este tipo de alimentación, en cualquier etapa del ciclo vital, debería estar orientado por un profesional de la nutrición a fin de asegurar una dieta adecuada.

Lic. Maria José Suarez – Mn 6920
Licenciatura en Nutrición.
Universidad Maimónides

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