La vuelta a la rutina nos ordena. Sol, relax, “facturas”, “picadas” … las vacaciones de verano también dejan sus huellas en nuestro cuerpo. Nuestra alimentación y nuestra piel requieren cuidados para volver a equilibrarse y ganar en salud.
Comencemos por lo básico: alimentarnos de manera consciente.
Hidratarse con suficiente agua y consumir frutas nos aporta beneficios a muchos niveles. Es sencillo, y la constancia es fundamental: este acto simple repercutirá directamente en la salud de nuestra piel.
Incorporemos comidas más desintoxicantes: más verduras, algas, semillas —el sésamo es primordial— y hongos como el shiitake (modulador del sistema inmunitario, hipocolesterolemiante y antioxidante). La quinoa (¡contiene 9 aminoácidos esenciales!). También podemos animarnos a harinas como la de almendra y reemplazar el café habitual por el de malta, de higo o de algarroba. Las infusiones de hierbas y los jugos naturales aportan sabor, color y vitaminas.
Disminuir el consumo de carnes rojas, comidas rápidas y bebidas gaseosas, y amigarnos con el pescado (fuente de proteínas de alto valor biológico). Estos alimentos son un tesoro si podemos incorporarlos de manera habitual, no solo esporádica.
Sabores nuevos: para incorporar sabores nuevos se requiere repetición; aprendamos a utilizarlos de a poco, especialmente con los niños, que muchas veces solo desconocen otras opciones.
La alimentación puede volverse más nutritiva aumentando verduras crudas y cocidas, legumbres —económicas y completas— y, si consumimos carnes o pollos, lo ideal sería que fueran orgánicos. Sabemos que el costo es mayor, pero la salud bien lo vale. Para mantenerla, es necesario cambiar hábitos y comenzar desde pequeños.
Piel, cabello y pies
Luego de la exposición al sol o al viento pueden aparecer manchas, resequedad o descamaciones; conviene entonces realizar peelings naturales, no químicos, como frotaciones en seco o productos a base de algas, y luego aplicar lociones, cremas y aceites vegetales. Utilizar jabones y shampoos neutros es importante. La cosmética debe ser lo más natural posible.
Para el cabello, el aceite de jojoba es un gran aliado: aplicarlo, dejar actuar, lavar con shampoo natural y secar sin frotar. Unas gotas antes de peinar ayudan a nutrir.
Los pies también necesitan atención. Masajes, baños de agua fría con unas gotas de vinagre de manzana y la aplicación de cremas o aceites ayudan a repararlos. Podemos sumar ejercicios simples, como mover tobillos y dedos o caminar en puntas.
Estos cuidados no son solo para después de las vacaciones, sino hábitos para todo el año.





