Sutilezas

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Una vida rodeada de amontonamiento de cosas y acciones, de acumulación de emociones no expresadas, de tensiones por el exceso de exigencia, produce mal-estar. Satura de un modo tal, que excede las posibilidades de registrarse con calma. El hastío, las insatisfacciones, las molestias de una vida colmada, se expresa en cuerpos abrumados por presiones diarias que aceleran los ritmos internos y generan respiraciones apuradas y cortas. Ésta es una manera de vivir acotada, sin aliento y perjudicial para una salud vibrante. Andar con preocupación ante realidades que parecen inexorables, es experimentar un devenir como un gran funeral extendido día a día por la falta de proyectos, sin nutrientes que alimenten la creatividad. Se vive como ausente sin prestar atención a alternativas para poder salir del embotamiento, atorados, atoradas, con pendientes que no se acababan nunca y permanecen allí, acumulados, en un interior que se hinchan, cada vez más, de preocupaciones. La vida adormecida actúa como protección ante iras e impotencias guardadas y cooptadas por una inercia que no logra detener relatos pesimistas. El efecto de todo, es un constante cansancio físico que no logra irse, aunque se duerma la cantidad de horas recomendadas. 

¿Qué hacer? 

Podemos buscar recursos asociados a nuestra actividad mental, energética, física, emocional y espiritual. Desde la mente, sugiero convertir los relatos pesimistas, las voces con tono frustrante o de desmoronamiento, en relatos optimistas. Una tarea que es necesaria combinar con espacios para observar ese panorama que hemos creado. El ejercicio sería reconvertir los pensamientos desde su reverso, por ejemplo: lo catastrófico en beneficioso. El amontonamiento de ideas en despeje, limpieza, purificación.  Es una tarea que requiere de mucha paciencia y en el transcurso, es posible que notemos alguna transformación.

Desde la dimensión energética, recomiendo registrar la manera en que estamos vibrando, es decir aquellas ondas, atmósferas, alientos que consumimos, internalizamos y emanamos. Son soplos que densifican o sutilizan los cuerpos. Los densos, pesan, cansan, irritan; los sutiles, aflojan, alivian, fluyen…y en el medio los matices que implican el devenir de unos y otros. Las densas son vibraciones bajas y las sutiles, altas. La transformación pasa por mutar desde vibraciones bajas hacia altas. Vibrar en alta resonancia implica incorporar la energía de la gratitud, la compasión, la generosidad y la benevolencia. Evitar enjuiciarse y enjuiciar a otros u otras. Elevar el pensamiento hacia cosas nobles en lugar de seguir compartiendo relatos terribles que generan miedos paralizantes. Dejar de quejarse y accionar hacia horizontes deseados. Cuando un mal pensamiento o problema invade, comprenderlo e inmediatamente neutralizarlo con otro superior positivo. Desde la dimensión física, sugiero realizar ejercicios calmos y concentrados, emitiendo al mismo tiempo que los haces, ondas azules para todos los lugares donde se adviertan dolores, incomodidades o fatigas musculares, transformando un simple ejercicio de estiramiento y fortalecimiento en un ejercicio vibracional cuántico intensificado. Beber bastante agua, evitar alimentos industrializados. Y, desde la dimensión espiritual, atender especialmente la intuición, pues es la primera información que llega del mundo espiritual para adentrarse en la mente. Escuchar ciertos mensajes del entorno, informaciones sutiles, voces y formas no lógicas, códigos que escapan a las palabras.

Y finalmente recomiendo disfrutar de una buena música, aquella que eriza la piel, la que es capaz de producir la resonancia con el espíritu. 

Que la vida nos inspire de forma pura y simple, eso que nos llega y es recibido para ser expresado del modo en que deseamos hacerlo sin ataduras.  La inspiración es algo que el propio espíritu envía, es un modo de canalizar ese divino intercambio entre el adentro y el afuera, una simple conversación divina tratando de hacer todo más liviano y gozoso.

Alejandra Brener 

Lic. en Ciencias de la Educación

Terapeuta corporal – Bioenergetista

alejandrabrener@gmail.com

/Alejandra Brener Bioenergética

@espacioatierra

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