Noviembre 17 – Síganme los buenos

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Ser humildes y desinteresados, ser sabios y bien intencionados, ser buenos con los demás y principalmente con los próximos. A veces los que venimos tratando de aprender por el amor nos pegamos cada tropezón en el camino, y las más de las veces terminamos pisando caca… fea imagen, disculpen la metáfora, pero cuantas veces terminamos revoleando los ojos al cielo en señal de, “por qué a mí me tocó ser yo?”. “Tiempos difíciles” se me ocurre decir, pero la verdad es que todos los tiempos son difíciles si nos ponemos a recordar. “Mala ella y malo vos”, nos pasamos señalando a los malos que nos molestan. “Mala tu cara y mala tu opinión, malo a quien votas y malo lo que decís”, nos pasamos juzgando como buenos que somos, con un dedo afilado y bien entrenado. Como cuesta ser buenos -nos decimos- no como ellos…

Ay! me duele una consciencia en el medio del pecho, que será?

Ay… me duele un pedacito de humildad que me quedó colgando de la oreja…

Pucha, sigo sin aprender nada…?

Es que será parte de la naturaleza humana, nuestra naturaleza, el ser buenos y a la vez malos, porque nada dice que yo no sea “actor” dentro de la vida de los otros, provocando incomodidades…

Por qué no me dejaré de juzgar y ser tan parcial, tan humana promedio que sigue sin entender que la Neutralidad es el lugar, el famoso lugar de la virtud griega, el medio, el equilibrio… Sin caernos hacia ningún costado, una vez allí seguros con nuestro paso equilibrado entenderemos que estamos aprendiendo, todos, a la vez, y estaremos más tranquilos, entendiendo que Todo está bien.

Disculpen la reflexión, es el fin de año que se acerca, obligándonos a recapitular lo vivido. Un año movido por la imagen de grietas, que en realidad no existen porque estamos todos aprendiendo, del mismo lado.

Que disfrutes de la edición de noviembre.

Cecilia Andrada
Directora

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