Nuestro gato visita al veterinario

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Una buena atención médica, especialmente la dirigida a la prevención y el diagnóstico precoz de enfermedades, permite que nuestros gatos puedan disfrutar de una vida más larga y de mayor calidad. Pero, para ello es necesario llevar al gato al veterinario y, desafortunadamente, la visita a la clínica desagrada a muchos gatos. Normalmente, la primera dificultad reside en conseguir meter al gato dentro de la caja transportadora. Los gatos odian los cambios, las cosas nuevas. La caja transportadora es una cosa nueva. Por eso es importante que se vayan familiarizando con ella, para que no sea extraña. Ponga la caja de transporte con la puerta abierta en una habitación de la casa en la que el gato pase mucho tiempo; de esta manera se convertirá en un objeto conocido y familiar para su gato. Coloque dentro del transportín algún tejido suave (manta, toalla, ropa de los propietarios) que el gato ya conozca. Su olor familiar hará que se sienta más seguro. Ponga golosinas, catnip o juguetes dentro para estimular al gato a entrar en él. Es probable que lo primero que usted perciba sea que al despertar por la mañana algunos de los objetos estén fuera de la caja. Pueden ser necesarios varios días, incluso semanas, para que el gato empiece a sentirse confiado. Tenga paciencia, mantenga la calma y premie siempre las conductas deseadas.  El día en que tenga que llevarlo, póngalo suavemente dentro de la caja y cierre la puerta. Si se resiste a ello, abra la tapa de la misma y colóquelo dentro donde haya una manta suya y cierre la tapa luego. A veces hay que rociar la misma con un spray de un compuesto sintético de feromonas faciales felinas, logra un apaciguamiento importante. Hay medicamentos homeopáticos antiestress que ayudan mucho en estos menesteres. No sirven los retos ni los castigos y como son muy sensibles a nuestro estado de ánimo es importante permanecer lo más calmo posible. Concerte una cita en la veterinaria, para que no tenga que esperar mucho tiempo en la sala de espera. En nuestra clínica tratamos de no juntar gatos con perros durante mucho tiempo, minimizando el stress de la espera, dando turnos anticipados. Una vez que ingresa al consultorio ponemos la caja sobre la camilla con la puerta abierta, mientras hablamos con sus propietarios para que el gatito vaya ganando confianza. Algunos se calman y salen lentamente (son muy curiosos), en otros más temerosos hay que quitar la tapa para poder revisarlos dentro de la misma caja donde se sienten más seguros. La vuelta a casa requiere otro manejo, sobre todo si hay otros gatos esperándolo. Los gatos son muy sensibles a los olores, y un olor desconocido puede hacer que un gato ya no reconozca al otro. Si percibe al otro como a un extraño por su olor puede manifestar conductas agresivas. Las siguientes medidas pueden ayudar a evitar problemas entre gatos después de la visita al veterinario. Al volver a casa deje al gato que ha llevado a la clínica veterinaria dentro del transportín por unos minutos para ver cómo reaccionan los gatos. Si todos ellos parecen tranquilos y pacíficos, abra la puerta y déjelo salir. Si percibe tensión entre ellos, o si en ocasiones anteriores ha habido conflictos tras volver de la clínica veterinaria, deje al gato dentro de su transporte y llévelo a otra habitación separada para evitar agresiones. Póngale comida, agua y una bandeja de arena y déjelo en esa habitación durante al menos 24 horas para que el gato vaya impregnándose de nuevo de los olores del hogar. Si todavía hay tensión tras estas 24 horas contacte con su veterinario para que éste le aconseje sobre otras medidas de reintroducción lenta o incluso le prescriba medicamentos que pueden ayudarle a facilitar el proceso. La fórmula antiestress homeopática es la indicada. Las feromonas sintéticas felinas (Feliway®) ayudan a mantener la sensación de familiaridad. El transportín ideal es el de material rígido con puerta frontal y superior y cuya mitad superior pueda desmontarse; hay también algunos que son de plástico flexible como si fueran bolsos con correa para llevarlos fácilmente. Es importante que sean seguros, fuertes y tenga la posibilidad de abrirse también desde arriba. Si tenemos un gato miedoso, dolorido o con ansiedad desmontar la parte superior permite que el animal permanezca en la bandeja inferior para el examen físico. Evite los bolsos en los que el gato sea arrastrado u obligado a caer para poder examinarle. Elija una caja de transporte que sea recio, seguro y estable para el gato a la vez que fácil de llevar para usted. Dentro del coche, debe ir sujeto con el cinturón de seguridad para mantener a salvo al gato y reducir los movimientos debidos a la circulación. Algunos gatos prefieren ver el exterior, mientras que otros viajan más tranquilos si el transportín se cubre con una toalla o manta que les impida ver lo desconocido. Como ven cada uno es diferente y hay que adaptar nuestra estrategia a cada caso. Conozco a varios que vienen upa de sus dueños y se dejar revisar sin problemas, pero son la excepción. Espero que estos consejos hayan sido de utilidad.

    Hasta la próxima. Salud y alegría

MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata
www.homeovet.com.ar

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