Lunación de Tauro, la luna de Buda

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La astrología se podría definir como una técnica para conocer los ciclos vitales y reconocer las estructuras regulares en la secuencia de los acontecimientos y este conocimiento debería ayudarnos a darle un significado a nuestras experiencias y desarrollar una actitud consciente para su comprensión, viviendo nuestra vida como un todo, como un camino de evolución.

Desde ya este camino esta plasmado en nuestra carta natal y de allí partimos todos, con una estructura individual y única, ya que recibimos los acontecimientos celestes desde esa matriz.

El zodiaco es una secuencia de doce modos de manifestación de la energía, cada uno con sus características esenciales.

En Tauro segunda fase del proceso vital, siendo un signo fijo y de tierra, se muestra y desarrolla la capacidad de materializar, estabilizar, luego del impulso de fuego hacia la acción de Aries.

La conciencia humana va progresando de un nivel a otro superior de esta cualidad de manifestación de la energía en materia. El poder fecundador del hombre puede ir siendo cada vez más sutil.

Tenemos el ejemplo de Buda, arquetipo de la energía de Tauro, trayendo a la existencia humana el ejemplo de la devoción, entrega y paciencia para que se manifieste la Luz en cada ser.

Durante el mes de cada signo, generalmente se dan dos momentos clave en el desarrollo de su energía. Son las lunaciones, luna nueva en la que ambos luminares están en conjunción y la luna llena, momento en que ambos están en oposición.

La esencia del ciclo de las lunaciones es la relación entre el sol, la luz de la conciencia, voluntad e identidad, con la luna que es inconsciente y la observamos recorriendo el cielo y presentando cambios permanentemente, ella está asociada en lo personal a los mecanismos de defensa desarrollados durante la creación de nuestra confianza básica en la vida y la relación con la madre.

Cada uno de estos momentos implica para nosotros dos tipos de influencias energéticas diferentes.

La luna nueva es el momento en que no tenemos la capacidad de ver la luna en el cielo, ya que al estar conjunto al sol, no puede reflejar su luz. Este es el momento en que indica que algún proceso, con cualidades de la energía de Tauro, en este caso, está comenzando. Hay que estar atentos, porque así como no vemos la luna, podemos no estar conscientes de este inicio.

En el caso de la luna llena, ésta se ve en el cielo con su mayor esplendor, y es el momento en que su luz nos envía la energía de Tauro en un momento de clímax, integrando el opuesto, escorpio, signo de agua, asociado a emociones profundas.

Los momentos de las lunas llenas, siempre son muy intensos, ocurren acontecimientos determinantes en la vida humana, positivos o no, de acuerdo con la capacidad que tenga cada persona o Nación de procesar la energía.

La Luna llena de Tauro se hizo el 29 de abril.

Esta oposición nos conecta con nuestro mundo físico y nuestro mundo emocional, no manifestado.

Esta luna llena nos invita a tener en condiciones nuestro vehículo terrestre, nuestro cuerpo para comunicarnos con nuestro mundo emocional, nuestro amor, nuestra compasión a todos los seres vivos aceptando a la humanidad como una gran fraternidad.

Si hacemos esto año tras año, nos veremos avanzando como dadores de salud, amor y belleza.

La Luna llena en Tauro es la festividad de Wesak y dice la tradición que es el momento de tomar decisiones sobre como cambiar nuestra vida para la mayor felicidad.

La Luna Nueva en Tauro se hace el día 15 de mayo en grado 24 y será el momento propicio para generar acciones concretas hacia un proyecto que se irá desarrollando firmemente, aunque no sea inmediato. No olvidemos que Tauro tiene movimientos lentos pero seguros.

Silvia Vilela
Astróloga

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