Cuando se habla de la próstata, muchos hombres prefieren cambiar de tema. Sin embargo, cuidar la salud, no debería generar incomodidades. La prevención es parte de la vida diaria y puede marcar la diferencia en el bienestar.
Una buena noticia es que la salud no se limita al consultorio médico ya que la alimentación puede contribuir muchísimo. No existen fórmulas mágicas, hay alimentos simples que incorporándolos todos los días aportan beneficios al cuidado de la próstata. Realizar pequeños cambios en la mesa puede marcar una diferencia a largo plazo:
–Aumentar el consumo de semillas: Son fáciles de conseguir, económicas y muy nutritivas. Las semillas de zapallo aportan zinc, un mineral relevante para el buen funcionamiento de la próstata. Las semillas de chía y lino aportan omega-3, una grasa saludable que contribuye a reducir la inflamación.
Al ser versátiles, se pueden comer solas, en ensaladas, yogures o en múltiples recetas como panes caseros, rebozados o galletitas.
–Bayas de goji: Fruto de origen chino rico en antioxidantes que ayudan a proteger las células del cuerpo. No es necesario consumir grandes cantidades: un puñado mezclado con frutas, cereales o incluso en una infusión es suficiente para aprovechar sus beneficios.
–Tomate deshidratado: Contiene una sustancia denominada licopeno que le brinda el color rojo. Es un potente antioxidante que se concentra debido a la deshidratación, y está asociado al cuidado de la próstata. Además, aporta sabor y se puede usar en ensaladas, pastas o platos calientes.
–Arándano: Contiene antioxidantes y es un protector de las vías urinarias.
–Cola de caballo: Propiedades diuréticas y antiinflamatorias. En algunos casos, son utilizadas como infusiones de acción terapéutica, para aliviar síntomas vinculados a la inflamación y dificultades al momento de orinar.
–Polen: Acción antiinflamatoria, protectora y estimulante del sistema inmune.
Es importante la incorporación de hábitos saludables que benefician a todo el cuerpo como sumar variedad de frutas y verduras, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y grasas en exceso, realizar actividad física, tomar agua y tener un manejo consciente del estrés.
La salud de la próstata no es un tema lejano ni exclusivo de la edad. Empieza todos los días: en la cocina, en el plato y en las decisiones que tomamos. Informarse, animarse a hablar y elegir mejor lo que comemos también es una forma de cuidarse.





