Fundación Luena:“La felicidad se encuentra cuando salís de tu zona de confort”

75

Hay personas que se meten donde nadie quisiera estar, dan abrazos y donan tiempo de su vida, para asistir a los demás, a los que menos tienen. Ryan y Emily son así, porque así lo eligieron. Dedican su vida actual a alimentar, vestir y ayudar a estudiar a niños y familias en estado de riesgo. Viajan por el mundo con sus tres hijos (chicos) contactándose con organizaciones a través de la Fundación y ofrecen su ayuda. Ambos son norteamericanos y en su “vida pasada” se dedicaban a las finanzas.

Con una historia personal un poco sufrida… como la de la mayoría de las personas, un día decidieron que su patria eran ellos cinco y se largaron al mundo para ayudar.

-¿Cómo surge Fundación Luena?

E: -Luena era una niña biracial muy saludable, con un padre angoleño y una madre española, gente humilde del sur de España donde vivimos. Ella era muy amiga de mis niños, una líder en la escuela, y la comunidad. Falleció de pronto por una enfermedad cerebral que desconocíamos. El dolor fue muy grande para todos, yo quería devolverle la vida a esa niña, a su familia… Y luego de un largo luto que respetamos, como es costumbre en Andalucía, decidimos con los padres celebrar la vida, porque tienes que celebrar la vida de una niña, e hicimos una gran fiesta. Asistió todo el pueblo, y gente de pueblos vecinos. Se hicieron juegos, hubo cantantes, y recaudamos dinero para arrancar la obra social. Así nació Fundacion Luena. La Fundación es como nuestro cuarto hijo, nosotros llevamos al hijo con nosotros y presentamos a la Fundación a dónde vamos. 

El plan siempre fue comenzar en Sudamérica. Comenzamos con Bolivia y de allí a Chile y ahora en Argentina. 

-¿Qué obras fueron realizando?

R: -Estuvimos en Bolivia tres meses en un orfanato viviendo con nuestros tres hijos, cambiando pañales, dando de comer, fui conductor, niñera, trabajando 18 horas al día… 

E: -En Bolivia hay un índice de infanticidio muy alto, no necesariamente los matan, los abandonan en la calle, en una bolsa o en la orilla de un río… y por fortuna alguien escuchó al bebé llorando antes que los perros… Esto pasa mucho en Bolivia, ahora no hay muchos orfanatos pero hay muchísimos niños abandonados.

R: -Allí apadrinamos a dos chicos de 17 años para que vayan a estudiar a una universidad en Estados Unidos – la Fundación dice grano x grano de amor y esa es mi mentalidad. Después fuimos a Santiago y quedamos con una fundación que se llama “Cristo Vive”, y también en Valparaíso con “Minga Valpo”. 

-¿Cómo se maneja la Fundación?

E:- La Fundación está registrada en Estados Unidos, todavía es pequeña. Pero tenemos una junta que tiene poder y fuerza y que trabaja recaudando fondos.  Nosotros no iniciamos los trabajos, apoyamos a las organizaciones que ya están porque -y esto es muy importante- nosotros no conocemos Buenos Aires, nosotros no conocemos Cochabamba, no sabemos qué cosas pasan aquí, el origen de la crisis, las cosas que se necesitan acá para decir: “acá en esta ciudad ustedes necesitan una escuela”…hacen falta expertos y estudios para saber; y hay organizaciones que ya saben, son expertos en su terreno. Nosotros buscamos a estos expertos como guías que nos digan qué falta para transformar esa organización que está ayudando hoy a 50 niños pero podría ayudar a 50 más. Ahí es a donde nosotros llegamos. 

R: -Nosotros tenemos amigos en Estados Unidos y en España que son voluntarios. En el mundo no falta dinero pero sí falta corazón, amor y tiempo. 

Para colaborar con la Fundación y con las organizaciones puede ser a través de dinero, tiempo, amor o contactos. 

E: -Por ejemplo: hay un merendero que no tiene forma de recibir comida y estamos buscando en fruterías, gente que quiera ayudar con esto. Hay muchas conexiones que todavía faltan, nosotros intentamos por todos lados. 

R: -Esta Fundación es para Luena pero también es para mí. Para mí estar en servicio me da mucha felicidad y creo que la próxima generación, será la gente que va a cambiar el mundo. Mis hijos y los hijos de mis hijos, están aprendiendo -de su madre sobre todo, en mi opinión- a ayudar a otros.

Ryan y Emily hablan muy bien español con el típico acento norteamericano que conocemos, se emocionan al hablar, se hacen chistes, me cuentan que a la noche irán a la estación Once a dar de comer con una ONG, me invitan a participar, me da vergüenza decir que no puedo, que no quiero… me siento egoísta… pienso en cómo ayudar, me comprometo a colaborar. Ellos me reconfortan, me dicen que se ayuda de distintas maneras que solo hay que ponerse en marcha. 

Esa misma noche caminando cerca de las 22hs por av. Santa Fe, muy cerquita del bar donde nos juntamos esa mañana y mirando con ojos despiertos, ví como tantas personas se sentaban con otros menos afortunados, les hablaban, les daban una sopa, una manta, compañía, humanidad.  Chicas jóvenes y muchachos, hombres ya maduros, en silencio, invisibles ayudando. Y del otro lado, dando la oportunidad de crecer.

 Cecilia Andrada CONVIVIR

Podes colaborar con Fundación Luena contactandote: en www.luena.org 

Ellos colaboran con: 
– Sopa de Letras /ACM Acción Comunitaria
– Manos que Ayudan: www.lasmanosqueayudan.com.a
– Merendero Forte  /merendero.forte.7
– Pilares: www.pilares.org.ar
– OGA – www.exmichaelham.org.ar
– Voces de Barro – www.vocesdebarro.org.ar
– Guardería Sol Naciente  /Se Llama Sol Naciente

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here