Fitonutrientes en nuestra dieta

Los fitonutrientes son compuestos químicos naturalmente presentes en los vegetales que cumplen funciones de defensa y protección en las plantas. En las últimas décadas, diversas investigaciones han estudiado las sustancias presentes en frutas y verduras por su posible rol en la prevención de enfermedades crónicas y degenerativas. Como derivan de los vegetales, se los denomina fitonutrientes o fitoquímicos.
En las plantas, estos compuestos aportan color y sabor, protegen frente a los rayos ultravioletas, colaboran en la defensa contra infecciones y ayudan a resistir condiciones adversas como sequía, insectos o depredadores. En el organismo humano, muchos de ellos han mostrado actividad antioxidante y moduladora de distintos procesos biológicos. Esto significa que pueden contribuir a proteger el ADN celular del daño oxidativo, favorecer mecanismos de detoxificación y participar en la regulación de la respuesta inmune.
La evidencia científica actual señala que una alimentación rica en frutas y verduras —fuentes naturales de fitoquímicos— se asocia con menor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, como enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y patologías vinculadas al envejecimiento. No se trata de efectos aislados o terapéuticos, sino del impacto conjunto dentro de un patrón alimentario saludable.
Los fitoquímicos comprenden una amplia variedad de sustancias bioactivas de origen natural. Para su estudio y eventual aplicación en el ámbito de la salud, se consideran aspectos como su estabilidad, biodisponibilidad, seguridad y respaldo científico en cuanto a sus posibles beneficios.

Entre los principales compuestos fitoquímicos encontramos:

Licopeno: su absorción mejora cuando el alimento se somete a una leve cocción y se combina con aceites vegetales. Se encuentra en el tomate, pomelo rosado y sandía.

Carotenos (como el beta-caroteno): poseen actividad antioxidante. Están presentes en zanahoria, zapallo y mango.

Antocianinas: responsables de colores rojo, violeta y azul en moras, arándanos, saúco, uva morada y grosellas.

Terpenos: presentes en frutas como naranja, mandarina, durazno y papaya.

Fenoles y polifenoles: se hallan en ciruelas, pasas de uva, berenjenas, peras, uvas, té verde, vino tinto y cacao.

Luteína: abundante en vegetales de hoja verde como escarola, lechuga romana, espinaca, brócoli y arvejas; también en kiwi y melón verde. Se la estudia especialmente por su relación con la salud ocular.

Flavonoides: presentes en uva oscura, ciruela seca, manzana, arándanos, moras y fresas.

Indoles y sulforafano: característicos de vegetales crucíferos como brócoli, repollo, nabo, rúcula, berro, coliflor y repollo de Bruselas.

Allicina: compuesta azufrada presente en ajo, cebollín, cebolla y puerro.

Incorporar una amplia variedad de frutas y verduras en la alimentación diaria permite beneficiarse del conjunto de estos compuestos bioactivos, dentro de un estilo de vida saludable que incluya actividad física, descanso adecuado y controles médicos periódicos.

Dra. Elba Albertinazzi
Lic. Natalia Frattolillo

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