Encarar lo que viene con apertura

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Cuerpos bloqueados, gargantas atrancadas, voces sitiadas, movimientos encorsetados. Los efectos del stress acumulado están allí. Desde la conciencia del “aquí y ahora” nos proponemos disolver la enmarañada espesura de tantos nudos adosados a nuestra musculatura y reflexionar acerca de su fuente.

Observamos con cierta distancia cómo fuimos transitando el año. Percibimos ritmos, cadencias, consonancias, sintonías, oscilaciones, ansiedades, malestares. Desandamos aquellas circunstancias que dolieron o erizaron la piel. Por delante de nosotros circulan imágenes donde transitaron relaciones que nos han aportado aprendizajes y otros vínculos que se han deteriorado.

Al atravesar ciertos detalles, notamos que se libera un profundo cansancio. Por momentos, se nos debilitan las defensas y afloran los síntomas: fiebres, gripes u otras molestias físicas eventuales.

El comienzo de un nuevo ciclo requiere de tolerancia porque precisa del acopio de otras fuerzas. Intentamos darle una tregua a la rapidez y dejar que el tiempo pase más lento. De esta manera podemos reflexionar acerca de lo sucedido con calma. Advertimos que hemos crecido, aunque cierta vorágine empañó toda posibilidad de vivirlo.

La incesante demanda de presiones establecidas por las exigencias aun anda latiendo, sin embargo, como son recientes los sucesos, podemos atesorar esos instantes que nos transformaron.

Cerramos los ojos y nos encontramos con algunas escenas que se sucedieron, como si reposáramos frente a una pantalla gigante. Nos convertimos en testigos de nuestra historia, dejamos que, cada una de las sensaciones emanadas, se hagan cuerpo. Respiramos profundo. La densa red nerviosa que antes anudaba el estómago deja pasar el aire. A medida que vamos inhalando y exhalando se aplacan ansiedades. Afloran destellos de luminosidad, relaciones, modos de comunicarnos, escenas y escenarios que abren espacios internos. Y, aunque tomamos conciencia de que muchos días de nuestra vida han transcurrido fugaces sin palpar intensamente los avances, confiamos en experimentar un tiempo de reparación. Solo al visualizarlo recuperamos la capacidad de discernimiento. Decidimos entonces comprometernos de otra manera con ciertos malestares. Los palpamos, lo nombramos y no los adormecemos. Podemos verlos, escucharlos y penetrar hondo en esos momentos, en cada parte de su itinerario. Intentamos recobrar esa savia que andaba escondida entre la vorágine y no lográbamos percibirla. Nada de sufrimiento. Emociones develadas y alivio. Algo se abre para advertirnos que una nueva etapa se inicia. Encaramos lo que viene con otra disposición

Una nueva singularidad va ganando espacio adentro. Logramos reunirnos con el silencio. Tomamos contacto, lo percibimos con cierta extrañeza.

La sensación de algo próximo se asoma, ocupa un lugar. El reto está en animarnos a encarar lo que viene con apertura.

Advertimos la posibilidad de disfrutar de lo próximo y a nuestro alcance. Aparecen nuevos proyectos. Caminamos, un paso y luego el otro y, en ese instante nos vienen más ideas. Un expansivo escalofrío por todo el cuerpo, es el placer de lo nuevo. Su encanto nos crea un efecto estremecedor. Cada paso nos da fuerza. El proyecto comienza ahora con un modesto latir. Es necesario “amasarlo” palparlo, compartirlo y recrearlo.

Observamos nuestro tono muscular, esa fuerza que habita de la piel hacia dentro y es el empuje que nos lleva a contactar con lo próximo. Lo registramos tanto en la quietud como en el movimiento y captamos un mundo de nuevos mensajes.

Qué hermoso advertir que asoma una sensación de fluidez energética íntimamente relacionada con la percepción de lo que se viene. Aunque tomamos conciencia de que la fatiga física y mental generada por un cuerpo exigido y producida por altos niveles de presión durante el año está presente, advertimos que comienza a emerger una profunda esperanza. Admitir el movimiento, la exploración de nuevos proyectos es el gran impulso de la creatividad. Y todo se desencadena a partir de aplacar el miedo al cambio y el coraje de desafiar a lo conocido.

Alejandra Brener
Terapeuta corporal bioenergetista
espacioatierra@gmail.com  |  /Espacio a tierra

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