Alimentación emocional: La energía de los alimentos

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El desarrollo humano está influido por la alimentación. Desde del seno materno, nos vinculamos con la comida con sentimientos como seguridad, bienestar; o bien ansiedad o angustia…  Hacemos dietas de todo tipo y buscamos alimentos por sus grasas, cantidad o sus calorías. Sin embargo, según la medicina china una dieta equilibrada tiene que ver con algo que es muy poco común para nosotros: la energía de los alimentos.

Los médicos de Medicina Tradicional China usan el sistema de la energética de los alimentos para curar a las personas a través de la alimentación considerando propiedades como caliente-frío, contractivo-expansivo, el sabor: salado, dulce, amargo, picante, ácido, y también cómo estos alimentos actúan y se mueven en nuestro cuerpo (yin-yang). Desde hace más de cinco mil años, los alimentos se ven como medicina y se utilizan para nutrir y armonizar cuerpo.mente.espíritu.

La energía Yin es una fuerza centrífuga, de expansión y de vibración muy rápida (se percibe en pocos minutos); actúa hacia la parte superior del cuerpo y de adentro hacia fuera. Es la energía que ofrece la madre Tierra, como lo demuestran las plantas, que crecen hacia arriba y hacia fuera (movimiento expansivo y centrífugo).

La energía Yang es una fuerza centrípeta, de contracción, cierre, y de efecto y vibración muy lenta. Su efecto es acumulativo e interior. Primero actúa afuera y va hacia adentro (movimiento centrípeto) y es la energía y vibración que recibimos del universo.

Una vez aclarado esto, es necesario recordar que el universo se rige por estas dos energías:  las personas, los órganos, los alimentos, el sabor de las comidas, las plantas, los estilos de cocción, noche/día, las estaciones del año, nuestras emociones, las actividades que hacemos…  todo es Yin o Yang en relación a algo. 

La energía descendente, le quita energía yang al órgano y como resultado el organismo puede deprimir sus funciones metabólicas, provocando un descenso de la presión arterial, glucosa, circulación sanguínea, intestinal etc. Aquí es donde la energía yin necesita estar presente y alimentos expansivos como el azúcar, por ejemplo, van a favorecer esas desarmonizaciones emocionales y mentales.

Cuando la energía ascendente es mucha (mucho Yin) y aumenta la función metabólica del organismo, y terminará aumentando el nivel de estrés, la presión arterial, la circulación sanguínea e intestinal, y por lo tanto, deberá intervenir la energía yang para equilibrarla.

Como vemos, esta es una cadena constante y en continuo y natural movimiento. Los órganos se equilibran a sí mismos, y los alimentos son parte de su funcionamiento. Si un órgano enferma, éste le indicará al cuerpo cómo sanarse produciendo antojos de algún gusto particular.

El ejemplo de los pulmones y lo picante

En la tradición oriental, los pulmones son considerados la primer defensa del cuerpo; estos serán los que se encargarán de proteger al cuerpo de los patógenos externos que intentan invadirlo. Cuando los pulmones no funcionan correctamente, el individuo puede experimentar los siguientes síntomas: estornudos, secreción nasal, tos, dolor de cabeza, dolor de garganta, ausencia de sudoración y sensaciones de frío.

Los alimentos con sabor picante actúan sobre los pulmones, expulsando a los patógenos externos y al frío del cuerpo. Por esta razón la Medicina Tradicional China considera que agregar alimentos picantes en las comidas durante el invierno puede ayudar al sistema inmune a evitar el resfriado y la gripe. La cebolla, el ajo, el jengibre y la pimienta son los productos que se utilizan más a menudo con este fin.

Promover la salud según la energía de los alimentos no es algo simple y requiere de mucho conocimiento, años de estudio y experiencia. No hay una regla básica o firme para nuestros cuerpos que son rítmicos y van de la mano de los ciclos de la naturaleza, de nuestros estados de ánimo, de nuestro día a día, o de quienes comparten nuestro espacio vital.

Sin embargo, voy a dejarles un resumen de las energías que rigen en ciertos alimentos para que puedan hacerse una idea e ir moderándolos y combinándolos:  

• ALIMENTOS YANG

Producen en el organismo tensión, acumulación, calor, contracción y pesadez.

Nos sentimos con un exceso energético, demasiada adrenalina, estrés.

Se nota en la parte más baja y central del cuerpo. Al tomarlos tendremos que compensar con la ingesta de alimentos contrarios de energía Yin.

Sal

Huevos

Carnes y embutidos

Quesos salados

Harinas, pasta y horneados de harina (pan, bollería, pizza…)

Marisco y pescado azul

• ALIMENTOS YIN

Efecto de apertura, ligereza, relajación, frío, inflamación, dispersión mental.

Nos sentimos aletargados, lentos, despistados. Tienen efecto en la parte superior del cuerpo. 

Al tomarlos en cantidad, necesitaremos tomar alimentos de energía contraria Yang para sentirnos bien. 

Verduras solanáceas (batata, pimiento, tomate y berejena).

Frutas tropicales

Hierbas aromáticas y especies

Lácteos blandos (leche, yogur,  manteca, helados, quesos frescos…)

Azúcares, miel, chocolate, fructosa

Café, té y bebidas azucaradas.

Cada alimento tiene su fuerza vital (KI) y de acuerdo a la cantidad y la forma en que se consuman, ayudarán o complementarán nuestro equilibrio. Por lo tanto, no existe una única dieta o alimento Ki para todos, ni tan siquiera para una misma persona toda su vida ya que vamos pasando por varias etapas que requieren diferentes necesidades.

Por eso mi filosofía es tratar a cada persona teniendo en cuenta su constitución específica, para determinar qué le va a promover su equilibrio. Y como siempre digo, es importante tomarse el tiempo para escucharse, tomar contacto y darnos cuenta de lo que me sienta mejor hoy: un plato frío, picante, de hojas verdes, caliente… Eso me armonizará y dará el equilibrio yin-yang que necesito para vivir sano<

 Andrea Busceme
@mensajesenelcuerpo

Egresada de periodismo se desempeñó como productora, investigadora y guionista de radio y televisión durante 12 años. Estudió el enfoque gestáltico y la teoría holística de la salud y la enfermedad en Argentina y Chile. Sobre estas bases crea Mensajes en el Cuerpo, un espacio donde integra la Terapia Gestalt corporal y herramientas como medicina energética, meditación y reiki. Hace 9 años que se dedica a la práctica e investigación sobre la salud integral. Actualmente atiende en consultorio particular en Palermo, CABA.

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