Afecciones de la piel (parte I): Rosácea

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Es muy habitual en el mostrador de la farmacia, la consultas por geles o cremas para la rosácea. La verdad es que salvo casos especiales, en la gran mayoría de los consultantes podría pasar desapercibida. A veces incluso debo preguntarles en que zona aparece más marcadamente porque no es tan visible a simple vista. Qué es lo que hace a esta afección tan particular?

Veamos un poco de que se trata, la rosácea es una afección del cutis que produce un enrojecimiento marcado y cuando la piel es muy clara, los vasos sanguíneos se hacen visibles. 

Se localiza especialmente en mejillas y nariz, pero también se observa en la frente, ojos, parpados, provocando hinchazón y sequedad ocular. Los síntomas o brotes pueden durar un tiempo y desaparecer, otras veces son constantes, a veces dependen solo del clima.

Los signos de rosácea incluyen

  • Enrojecimiento marcado de la piel, a veces con gran visibilidad de vasos sanguíneos
  • Piel caliente
  • Granos o protuberancias con pus, confundiendo con el acné
  • Enrojecimiento e hinchazón de los parpados, sumado a sequedad ocular
  • Enrojecimiento y engrosamiento de la nariz.

No se conocen las causas que originan esta afección pero si los factores que pueden agravar los síntomas.

Es importante notar que donde hay enrojecimiento hay calor, por lo tanto las comidas calientes y picantes agravan, asi como  las temperaturas extremas, mucho calor como también mucho frio; el consumo de alcohol, asolearse, y remedios que dilaten los vasos sanguíneos.

Emociones: Cuando nos encontramos personalmente con alguien no miramos sus codos o sus pies, los primero que observamos es su rostro, nos damos las manos, nos saludamos amablemente y nos miramos a la cara, ella nos dice mucho, puede estar radiante y brillante u opaca y sombría. Si me desvalorizo, si me crítico, si siento que no soy lo suficiente bueno o buena para ser amado, mi rostro ardera de vergüenza, así mismo, si me irrito ante la menor ocasión, si siempre estoy juzgando y criticando a los demás, también mi rostro se prendera fuego. Es importante que cada uno pueda hacer una autoevaluación.

Tratamientos naturales: Las preparaciones para estas pieles deben ser frescas, sin agregado de aceites que producen mucho calor. Lo ideal son los geles, pero no el gel común, ya que reseca mucho, sino un tipo de gel humectante con agregado de hierbas, como por ejemplo

• Aloe vera, gel puro: Es cicatrizante, emulgente e hidratante

• Avena: se incorpora al gel o bien se prepara la leche de Avena y se utiliza para lavados diarios.

• Manzanilla: desinflamante, dermocalmante.

• Té verde: Antiinflamatorio, astringente.

• Ácido Hialuronico: Elevado efecto hidratante, ayuda a mantener el agua dentro de las células, evitando la deshidratación.

• Aceite esencial de Lavanda: no se debe usar puro ya que puede ser alergénico, se incorpora a los geles, es antiséptico y antiinflamatorio.

HIDROLATOS: Los hidrolatos o aguas cosméticas son elaboradas con productos emulgentes, muy refrescantes y se le adiciona diferentes tipos de hierbas de acuerdo a la necesidad.

Para el caso de la rosácea pueden prepararse a base de Melisa, Manzanilla, Malva, Lavanda, Rosa, entre otras.

Se vaporizan en el rostro provocando un efecto refrescante y un aroma exquisito. 

Tanto los geles como las aguas pueden utilizarse las veces que sean necesarias ya que no contienen químicos. 

Estos preparados son muy útiles para usar diariamente y en especial en la fase aguda, pero siempre recuerden que no podemos limpiar el exterior si no me ocupo también de mi interior. Si nos avergonzamos de nosotros mismos y nos ponemos mascaras para salir a la calle, no nos podemos enojar con la rosácea, porque ella es solo la máscara que mejor nos queda. Compasión, aceptación y apertura de corazón para nosotros mismos, es la mejor medicina.

“Como siempre, ante cualquier duda consulte a su médico y/o farmacéutico de confianza”

Farmacéutica Dra. Miriam Noemí Bruno
D.T. Farmacia Homeopática Libertad
farmacialibertad0@gmail.com