Qué le parece si despejamos la “maleza” mental, si intentamos poner un poco de orden entre tanta confusión que padecemos a diario? Hechos, noticias, todo parece conspirar para alejamos de quien realmente somos. Una pieza única, que busca ser feliz, saludable y vivir como mejor desea.
Para hacerlo tendríamos que apartarnos unos minutos de las obligaciones diarias, tomando ese tiempo sólo para nosotros, para recordarnos. Podríamos usar un espejo. Mirarnos en él, primero los ojos. Vernos profundamente y con amor. Saludarnos como si hiciera mucho tiempo que no nos encontramos, decirnos palabras tiernas, que sentimos profundo respeto por ese ser en el que nos convertimos; que no importan las circunstancias que estemos atravesando hoy, que nos comprendemos. Y que nos aceptamos. Que estamos a tiempo para intentar cambiar lo que haga falta. Que no nos juzgaremos duramente más. Que deseamos permitimos ser felices y que para eso no nos hace falta nada, solo respetar la vida que somos.
Recorramos nuestro rostro con amor, (hay alguna arruguita nueva, hace falta una afeitada, cambiar el maquillaje?) digámonos que somos únicos, campeones de la resistencia y capaces de superar cualquier prueba. Que no bajamos la guardia y que todavía estamos para mucho más. Que mirando por mis ojos y hablando por mi boca un ser hermoso busca su expresión y que haremos todo lo necesario para manifestarlo.
Cerremos la puerta, salgamos a enfrentar las pruebas diarias con fuerzas nuevas, ya que -después de mucho tiempo- nos reconocimos y recordamos. Prometámonos guardar el secreto de lo visto en el espejo.
Marta Fleischer


