Desde una mirada natural, el cuidado integral también se refleja en aspectos cotidianos como la salud del cabello, que muchas veces actúa como espejo del equilibrio interno.
Sabemos que una alimentación rica en vegetales frescos es clave. Las hojas verdes —lechuga, espinaca, brócoli— aportan vitaminas A y C, fundamentales para fortalecer el cabello y estimular su crecimiento. Cuanto más intenso es su color, mayor es su poder nutritivo. La zanahoria, por su parte, suma betacarotenos, vitamina E y potasio, aliados en la regeneración celular. Los cítricos, como naranjas y pomelos, junto con los pimientos rojos, refuerzan este aporte gracias a su riqueza en vitamina C.
En este camino, es importante destacar alimentos naturalmente libres de gluten, que permiten a las personas con celiaquía nutrirse sin riesgos. El huevo, por ejemplo, es una excelente fuente de vitamina B12; los frutos secos, como nueces y almendras, aportan zinc, selenio y vitaminas del grupo B; y las semillas de chía brindan ácidos grasos omega 3, esenciales para mantener la vitalidad capilar. Las legumbres también ocupan un lugar destacado, no solo por su valor nutricional, sino por su versatilidad en una dieta sin gluten.
Mención especial merece el inositol, un compuesto vinculado al complejo B que contribuye al crecimiento del cabello y a prevenir su debilitamiento. Se encuentra en alimentos como la avena, el germen de trigo —que en el caso celíaco debe evitarse y la avena debe ser certificada— y las legumbres. Aquí es donde la información y el acompañamiento resultan fundamentales para elegir opciones seguras, reemplazando ingredientes con gluten por alternativas aptas, en personas celíacas e intolerantes al gluten.
No podemos dejar de lado el agua, esencial para mantener la hidratación del organismo y evitar un cabello opaco o quebradizo. A esto se suman hábitos simples pero efectivos: una buena respiración, profunda y consciente, mejora la oxigenación; el cepillado diario y los masajes capilares estimulan la circulación sanguínea y favorecen la salud del cuero cabelludo.
Desde lo natural, no es aconsejable el lavado diario del cabello. La elección del shampoo es importante: recomiendo los que son a base de jugos concentrados de hierbas (en lo posible, tola tola, ortiga, aloe, romero) y su complemento en enjuague, o también alguna loción tónica que vivifique el mantenimiento del cabello. Son indicados los tratamientos con aceites de coco o jojoba, y el huevo como base de un tratamiento proteico. Por ejemplo: 2 huevos batidos, 1 cda de aceite, 1 cdta de magestrato (extracto de vinagre de manzana); se aplica después del lavado, se deja actuar unos 20 minutos y luego se enjuaga. Aplicada como máscara capilar, aporta proteínas y brillo.
En este mes de la celiaquía, el reconocimiento también es para quienes producen alimentos libres de gluten, haciendo posible una vida más saludable e inclusiva.





