Hoy vi impecables guardapolvos blancos del brazo de maestros. Una señal inequívoca de que ya se avizora el año que viene…
¿Qué se vendrá?, ¿qué haré de nuevo?, ¿qué podré por fin empezar?, ¿cuáles son mis prioridades? Oraciones en distintas conjugaciones se me agolpan sin orden de abecedario.
El calor me devuelve al aquí y ahora. Hay tiempo, me digo; el verano está a la mitad.
¿Estamos un poco suspendidos en los veranos?, me digo soñadora… y sin solución de continuidad recuerdo todo lo que sucede y quita la paz a nuestros mundos. Ánimos, sociedades y bosques que arden… y en un tris se fue la calma. Es tan fácil perder la tranquilidad que en nada el estómago se revuelve…
Vuelvo a la edición de febrero. Recuerdo que en marzo vamos a cumplir 34 años, que trabajamos para brindar información para el bien común y el desarrollo personal.
Entonces, ¿qué proponemos con este ejemplar de Convivir febrero?, digo resuelta. Conservar la paz. Leer como fórmula de salud mental. No es juego: se nos va el entendimiento en esto. Hacer un poco de dieta de redes. Consumir información de calidad. Mirar al otro. Tomarse un tiempo. Ayudar a pensar y a ser conscientes.
Muchos objetivos para unas simples páginas de diario, tal vez. Pero créeme: ese trabajo es el que está en manos de quienes escriben cada edición.
Te invito a leer y compartir.





