Alquimia Mental para transformarse

Desde este minúsculo punto que llamamos Tierra, mientras flotamos en medio del espacio inconmensurable y avasallador, los humanos que nos manejamos con calendario gregoriano, festejamos el inicio de un nuevo año. Desde nuestra pequeñez, desde la comprensión de lo mínimo de nuestro tamaño en la vasta Creación, tal vez , lo más importante sea agradecer porque tenemos la capacidad “inteligente”,  y con ella la oportunidad de «darnos cuenta.»
Con cada avance de la ciencia y la tecnología vamos enterándonos asombrados sobre la maravillosa incógnita de un universo que guarda para sí sus más recónditos secretos. Universo del que sin embargo formamos parte y que aparece creado a nuestra semejanza. Y aunque somos polvo de estrellas, habitantes de la galaxia, no debemos perder la perspectiva, adjudicándole a nuestros terrenales problemas una categoría desmesurada. Por eso es que esta época trae consigo una sensación que podríamos llamar de «alquimia mental.» Me refiero a ese estado concentrado y meditativo que nos empuja a mejorar como personas. Porque, al margen de la religión que tengamos, con el fin de año nos invade un sentimiento de recogimiento y espiritualidad internos que, si lo sabemos capitalizar, sacará afuera lo mejor de cada uno. Sí, pensamos en qué vamos a comer, con quien nos vamos a reunir, nos fastidian las corridas y todo lo que estas fechas traen aparejado en cuanto a lo social. Pero aquí me refiero al sentimiento interior, ese que vamos acarreando y generalmente lo escondemos para dar paso a lo superfluo, lo que se ve y nos exigen las apariencias.
Me refiero a esa sensación de que formamos parte de algo más grande, espiritual, poderoso. Y cuando soltamos ese sentir y damos rienda suelta a la emoción particular que nos posee, es cuando producimos la alquimia mental que menciono más arriba.
Si damos cabida a esa sensación, si la dejamos fluir, vivimos esta época de otra manera: más profundamente, sintiéndonos limpios, clarificados, conectados y poderosos. Dando lugar a lo trascendente, a lo que verdaderamente importa y que nos sirve para poner cada cosa en su lugar. Así es que, si nos esforzamos, por esta época podemos entender dónde estamos parados, cada uno, personalmente, y qué es lo que más nos conviene para nuestras vidas. Porque no todo se trata de dinero. Y de poder.
Lo importante es entender que para sentirnos felices no necesitamos de nada, ni de nadie. Que comprendamos que los avatares que nos presenta la vida, llámense carencias, enfermedades o distinto tipo de adversidades, son solamente peldaños que vamos subiendo en el camino hacia nuestra superación. Podemos estar seguros de que un ser superior vela por nosotros y nos acompaña para fortalecernos cuando pasamos difíciles pruebas
Los presentes son tiempos en que está todo a la vista, todo desatado. Y cada cual elige de qué lado prefiere estar.
Con un poco de alquimia mental podremos realizar los cambios necesarios en nuestro interior para que nada nos perturbe y comprendamos que somos muy, pero muy dichosos, porque vivimos en esta época de cambios y oportunidades. 

Marta Fleischer

 

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